¿Cuál es el impacto de andar en bicicleta en la rodilla?
El dolor de rodilla es una de las consultas más frecuentes, tanto en personas sedentarias como en quienes realizan actividad física con regularidad. Frente a esta molestia, muchos se preguntan si conviene mantener el movimiento o hacer reposo, y la bicicleta aparece como una alternativa posible por su bajo impacto articular.
Sin embargo, no todos los dolores de rodilla tienen el mismo origen. La intensidad del ejercicio, la postura, el ajuste de la bicicleta y la condición previa de la articulación pueden marcar la diferencia entre un alivio progresivo y un empeoramiento de los síntomas.
¿Qué tan beneficiosa es la actividad física para el dolor de rodilla?
Puede que el dolor de rodilla nos haga pasarla mal cuando estamos haciendo ejercicio, aunque también puede causar estragos cuando caminamos o hacemos reposo. Lo normal es que cualquier entrenamiento sea más o menos agradable; es decir, que no provoque hinchazón ni dolores al terminar. Por ello, cuando el malestar aparece, lo mejor es reajustar la rutina para que el entrenamiento no fuece la rodilla.
En cualquier caso, todos los reumatólogos suelen fomentar la actividad física regular para la prevención de la artrosis, la forma más común de artritis. Inclusive en el caso de la rodilla, también se recomienda practicar ejercicio para que duela menos, aunque los médicos advierten de que algunos deportes son más eficaces que otros.
Andar en bicicleta es un ejercicio de bajo impacto, por lo que reduce la tensión de las articulaciones: rodilla, caderas y pies. Al andar el caso es similar. Al saltar a la comba o al correr el impacto es mayor, aunque no más que ser sedentario. Por lo tanto parece que el ciclismo, pedalear para trabajar las articulaciones de forma suave podría reducir el dolor y mejorar la rigidez.
Un estudio demostró los beneficios de la bicicleta para prevenir el dolor de rodilla
En un estudio publicado en la revista científica Medicine & Science in Sports & Excercise demostró que las personas que practicaron ciclismo o hicieron bicicleta con regularidad a lo largo de su vida presentaron una menor prevalencia de dolor frecuente de rodilla, osteoartritis radiográfica (ROA) y osteoartritis radiográfica sintomática (SOA).
"En comparación con los no ciclistas, los ciclistas tenían un 17% menos de probabilidades de padecer dolor de rodilla frecuente, un 9% menos de probabilidades de padecer ROA y un 21% menos de probabilidades de padecer SOA", afirma la Dra. Grace Lo, profesora de medicina, inmunología y reumatología en Baylor y primera autora del artículo. "Además, cada incremento en el número de periodos de edad en los que se practicaba el ciclismo se traducía en una menor probabilidad de declarar dolor de rodilla, ROA y SOA", celebra la especialista.









