29 Abril 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Para algunos, la audiencia del miércoles en Nueva York, ante la Corte de Apelaciones del distrito sur, fue un fracaso, y dibujaron una mueca de disgusto en su rostro. A otros, en cambio, el final del encuentro les dejó una sonrisa.Pero lo cierto es que el caso que allí está bajo análisis, el embargo sobre los bonos de la deuda argentina depositados en el Banco de Nueva York, sigue sin resolverse y, por lo tanto, la Argentina no puede reemplazar los títulos viejos en default por los nuevos. Este procedimiento debía concretarse el pasado viernes 1 -hace ya 28 días-, pero la acción interpuesta por un fondo buitre retrasó el trámite.
Mientras tanto, el ministro de Economía Roberto Lavagna, evalúa las consecuencias que tendrá esta demora y, en especial, la postergación que tiene la negociación de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De todas maneras. el funcionario es optimista sobre el resultado del caso en los EEUU.
Muchos analistas se preguntan cuáles serán los efectos de esta indefinición. La primera es que el 76% de los bonistas que aceptaron canjear los bonos en default no pueden tener sus bonos ni cobrar en conjunto los U$S 900 millones de intereses que ya tienen incorporados los nuevos títulos.
Otra es que el Gobierno debe poner el tema bajo un paraguas para negociar con el FMI antes de junio. De lo contrario, a partir de entonces deberá afrontar pagos importantes al organismo.Con preguntas punzantes, tres jueces de la Corte de Apelaciones de Nueva York interpelaron el miércoles último a los abogados del país y de los acreedores sobre el embargo de los bonos, en una reñida audiencia.
A pesar de que no hubo un fallo, el tono de la discusión anticipa que esta será una decisión difícil de tomar. Se espera un veredicto para las próximas semanas; algunos vaticinan que podrían ser hasta cuatro semanas.
Difícil pronóstico
Aunque es difícil pronosticar quién resultó el ganador de la audiencia, algunos medios de prensa nacionales evaluaron que la parte argentina fue la que tuvo que responder las preguntas más duras. Nuestro país fue defendido por el abogado Jonathan Blackman, del estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton.
El juez John Newman, uno de los tres miembros de la Corte de Apelaciones, quiso saber por qué Argentina no podía seguir adelante con el canje. Blackman le explicó que lanzar el canje sin los bonos bloqueados arruinaría el propósito de la operación, que es reducir el tamaño de la deuda.
Según Blackman, si los bonos embargados son utilizados para pagarles a los fondos buitre, el fallo sentará un precedente nefasto y permitirá que otros fondos pidan lo mismo. "Eso significa -dijo- que terminará aumentando el tamaño de la deuda argentina". "No se trataría entonces de una reducción, sería un estallido masivo de la deuda", advirtió.
La cantidad de bonos embargados no está clara. La Argentina dice que son U$S 28.000 millones, mientras que los fondos buitre hablan de U$S 7.000 millones.
En un momento del encuentro intervino Charles Fried , que fue contratado especialmente por el fondo Elliot Associates que, junto al millonario Kenneth Dart, sigue este juicio. Fried dijo: "no hay nada en nuestro bloqueo que les impide llevar adelante el canje, no hay conexión entre las dos transacciones".
Fried y el abogado de Dart, David Rivkin, señalaron que en el prospecto del canje, la Argentina no se compromete a anular los bonos. (Especial)
Mientras tanto, el ministro de Economía Roberto Lavagna, evalúa las consecuencias que tendrá esta demora y, en especial, la postergación que tiene la negociación de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De todas maneras. el funcionario es optimista sobre el resultado del caso en los EEUU.
Muchos analistas se preguntan cuáles serán los efectos de esta indefinición. La primera es que el 76% de los bonistas que aceptaron canjear los bonos en default no pueden tener sus bonos ni cobrar en conjunto los U$S 900 millones de intereses que ya tienen incorporados los nuevos títulos.
Otra es que el Gobierno debe poner el tema bajo un paraguas para negociar con el FMI antes de junio. De lo contrario, a partir de entonces deberá afrontar pagos importantes al organismo.Con preguntas punzantes, tres jueces de la Corte de Apelaciones de Nueva York interpelaron el miércoles último a los abogados del país y de los acreedores sobre el embargo de los bonos, en una reñida audiencia.
A pesar de que no hubo un fallo, el tono de la discusión anticipa que esta será una decisión difícil de tomar. Se espera un veredicto para las próximas semanas; algunos vaticinan que podrían ser hasta cuatro semanas.
Difícil pronóstico
Aunque es difícil pronosticar quién resultó el ganador de la audiencia, algunos medios de prensa nacionales evaluaron que la parte argentina fue la que tuvo que responder las preguntas más duras. Nuestro país fue defendido por el abogado Jonathan Blackman, del estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton.
El juez John Newman, uno de los tres miembros de la Corte de Apelaciones, quiso saber por qué Argentina no podía seguir adelante con el canje. Blackman le explicó que lanzar el canje sin los bonos bloqueados arruinaría el propósito de la operación, que es reducir el tamaño de la deuda.
Según Blackman, si los bonos embargados son utilizados para pagarles a los fondos buitre, el fallo sentará un precedente nefasto y permitirá que otros fondos pidan lo mismo. "Eso significa -dijo- que terminará aumentando el tamaño de la deuda argentina". "No se trataría entonces de una reducción, sería un estallido masivo de la deuda", advirtió.
La cantidad de bonos embargados no está clara. La Argentina dice que son U$S 28.000 millones, mientras que los fondos buitre hablan de U$S 7.000 millones.
En un momento del encuentro intervino Charles Fried , que fue contratado especialmente por el fondo Elliot Associates que, junto al millonario Kenneth Dart, sigue este juicio. Fried dijo: "no hay nada en nuestro bloqueo que les impide llevar adelante el canje, no hay conexión entre las dos transacciones".
Fried y el abogado de Dart, David Rivkin, señalaron que en el prospecto del canje, la Argentina no se compromete a anular los bonos. (Especial)







