REFERENTE. Renzo Tesuri habló tras la derrota en Junín y se hizo cargo del mal comienzo del equipo en el torneo.
“Fue simplemente un mal partido”. ¿Lo fue? El diagnóstico de Hugo Colace, al menos puertas para afuera, contrasta nítidamente con las caras (muy largas) de los dirigentes que acompañaron al plantel a Junín y de los propios futbolistas de Atlético Tucumán al dejar el estadio Eva Perón tras la derrota por 2-1 ante Sarmiento.
De hecho, unos y otros sabían que la mejoría exhibida en la última media hora de juego (potenciada por el gol de descuento y por el correspondiente impacto en su rival, uno de los equipos más débiles del Torneo Apertura) no alcanza para disimular lo ocurrido previamente, sobre todo en el primer tiempo: el “Decano” fue una sombra y estuvo a merced de ser goleado por el conjunto de Facundo Sava.
Las malas decisiones del paraguayo Junior Marabel (convirtió un gol y al mismo tiempo erró tres manos a mano increíbles) posibilitaron que Atlético llegase al pitazo final de Ariel Penel con alguna chance concreta de rescatar un punto in extremis en su viaje al noroeste de la provincia de Buenos Aires.
Pero esto no aconteció. Y los números como visitante son lapidarios. Dos datos alcanzan para dimensionar el tamaño de la crisis de resultados fuera de casa: su última victoria a domicilio fue en enero del 2025, ante San Martín de San Juan (1-0), y no ha vuelto a sumar en tal condición desde agosto del año pasado, justamente en su anterior visita a Sarmiento (2-2).
Si las palabras de Colace buscaban llevar calma, las de Renzo Tesuri desbordaron de realismo. Apostado en la zona mixta pospartido, el volante no escatimó en la autocrítica. “Esto no tiene que volver a pasar”, afirmó con relación a la pobrísima imagen de los primeros 45 minutos.
Tesuri, uno de los líderes de vestuario, dejó su mensaje cuando enfrentó a los periodistas. “Esto no nos gusta y nosotros también la estamos pasando mal”, dijo. “Tenemos que levantar nuestro nivel individual y además con Sarmiento no salió lo que trabajamos en la semana. Tenemos mucha bronca, hay que poner la cara y dar vuelta rápidamente la página”.
Su compañero Kevin Ortiz tampoco le esquivó a la autocrítica. “El fútbol argentino es muy difícil, no podemos regalar un tiempo. Nos costó mucho, tenemos bastante por mejorar, la actitud no puede faltar, hay que seguir trabajando y potenciar lo que veníamos haciendo bien: desplegar nuestro juego, ser protagonistas con la pelota, presionar y atacar alto. En el segundo tiempo nos adaptamos a lo que pedía el partido, pero no nos alcanzó”.
También se percibió un atisbo de contrapunto entre Colace y Tesuri, en relación con la posición de interno que se le pide ocupar al futbolista, en lugar de ir por las bandas.
El entrenador justificó en conferencia que Tesuri “llega de área a área, entra y sale y se siente muy bien en esa posición” de volante interno. Consultado unos minutos después por la prensa, el mediocampista, que fue reemplazado por un buen Lautaro Godoy en el minuto 61, remarcó: “Jugar por adentro para mí es nuevo, toda la vida lo hice por afuera”.
“No sé si es que no me siento cómodo, es una nueva posición; obviamente lo intento hacer, me adapto a lo que me pide hoy en día Hugo. Él sabe que toda la vida jugué como volante por afuera… yo intento dar lo mejor”.
Como sea, Tesuri admitió que tras una larga inactividad no ha conseguido todavía recuperar el nivel que exhibía hace un año, cuando se rompió los ligamentos cruzados. “Soy autocrítico, mi enojo es sobre todo individual por no estar en ese nivel”.
A Colace se lo vio esencialmente tranquilo tras la caída en Junín, aunque en su fuero íntimo debe saber que el resultado del próximo choque, ante Estudiantes de Río Cuarto en el estadio José Fierro, influirá grandemente en el crédito que los hinchas parecen haberle otorgado desde que se hizo cargo del primer equipo.
En sus siete partidos oficiales a cargo del “Decano”, Colace obtuvo una única victoria, aquella trascendental de noviembre pasado ante Godoy Cruz, que terminó sentenciando la permanencia de Atlético en primera división.
Ante la consulta de LA GACETA sobre si las estadísticas suponen una presión extra para él, el entrenador respondió: “No ganar es siempre una presión; tuve la suerte de ganar uno de los partidos más importantes del año pasado… Eso ya pasó, este es otro torneo, todavía no nos tocó ganar”.
El sábado de Carnaval el “León” pondrá a prueba el concepto de “tocar ganar”, como si el hecho de vencer o no dependiera mágicamente de un factor externo. Jugar mejor, incluye, claro, ser efectivo en el arco rival.
“Hay que ganar”, concedió finalmente Colace.








