Se cumplen nueve años de la Hazaña de Quito: el recuerdo eterno que une pasado y presente en Atlético Tucumán

El aniversario encuentra al "Decano" con el regreso de Leonel Di Plácido y una historia única alrededor de la camiseta que volvió a sus manos.

HISTÓRICO. Atlético Tucumán improvisó indumentaria, superó los obstáculos y logró una clasificación inolvidable en Ecuador. HISTÓRICO. Atlético Tucumán improvisó indumentaria, superó los obstáculos y logró una clasificación inolvidable en Ecuador.
Hace 3 Hs

El 7 de febrero dejó una marca imposible de borrar para el mundo “decano”. Se cumplen nueve años de la noche en que Atlético transformó un cúmulo de problemas en una clasificación histórica en la Copa Libertadores, en la altura de Quito, y el recuerdo vuelve a estar más vivo que nunca en este presente atravesado por regresos.

Entre los nombres que otra vez caminan por el complejo está Leonel Di Plácido. El lateral, anunciado en diciembre como refuerzo, fue parte de aquella delegación que tuvo que adaptarse al viaje alterado, la llegada sobre la hora y la falta de indumentaria. Su vuelta, además, reactivó una historia que con los años tomó dimensión de reliquia.

Aquella tarde, el plantel debía trasladarse de Guayaquil a Quito, pero la imposibilidad de utilizar el vuelo previsto obligó a dividir a los futbolistas. Cuando finalmente arribaron al estadio, apareció el obstáculo más inesperado de todos: no estaban las camisetas. La salida fue recurrir a la ropa de la Selección argentina Sub 20 que disputaba el Sudamericano en esa misma ciudad.

La imagen recorrió el continente. Atlético salió a jugar vestido de celeste y blanco en un partido decisivo frente a El Nacional. En medio del desorden previo, el equipo encontró respuestas dentro de la cancha. Un cabezazo de Fernando Zampedri decretó el 1-0 y selló el pase, coronando una travesía que quedó guardada entre las páginas más fuertes de la institución.

Después del encuentro, esas camisetas regresaron al seleccionado juvenil. Los jugadores se quedaron sin el recuerdo material de una jornada que todos querían conservar. Di Plácido lo contó tiempo más tarde y confesó que la respuesta fue negativa cuando pidieron quedarse con ellas.

El fútbol, sin embargo, suele ofrecer segundas oportunidades. Años después, ya en otro club, el lateral compartió plantel con Tomás Belmonte, integrante de aquella Sub 20. Ahí apareció la sorpresa ya que una de las remeras utilizadas en Quito le pertenecía al mediocampista. La reacción fue inmediata y acordaron un intercambio por una camiseta de Atlético de ese momento.

Así, la prenda terminó viajando con Di Plácido. La guarda en su casa y la considera un tesoro personal. Entiende, incluso, que probablemente sea el único de los que participaron de ese partido que logró recuperarla. La anécdota suma otra coincidencia. Belmonte había llegado a ese seleccionado a último momento por la lesión de Kevin Mac Allister, otro detalle que alimenta el carácter extraordinario de toda la cadena de sucesos.

Ya instalado nuevamente en Tucumán, el defensor mira esa camiseta como un puente entre tiempos. Haberla usado en Ecuador, reencontrarse años después con su dueño y regresar al club le da a la historia un sentido especial. Nueve temporadas más tarde, la Hazaña de Quito sigue creciendo, ahora enlazada con un presente que devuelve protagonistas y renueva la emoción.

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