VALIÓ LA PENA. La alegría del plantel en el campo de juego; el equipo superó el cansancio del largo viaje y se trajo un triunfo clave de Mar del Plata. Foto de Nicolás Reynaga, Prensa de Atlético Tucumán
Atlético Tucumánse propuso como uno de sus grandes objetivos para este año sostener una identidad futbolística sólida, clara y coherente en todas sus categorías. En ese sentido, haber promovido a Hugo Colace al mando del plantel profesional fue una decisión lógica y, tiempo después, la contratación de Ramiro González para sucederlo en Reserva respondió a la misma línea de pensamiento. En el encuentro de hoy frente a Aldosivi, el equipo ratificó esa intención con resultados tangibles. Con un fútbol audaz, presión alta y vocación protagónica, el “Decano” venció 2-1 al “Tiburón” en Mar del Plata y comenzó el ciclo del flamante entrenador con una sonrisa. Juan Posse y Román Fernández marcaron los goles de la victoria.
Qué partido ganó el equipo de 25 de Mayo y Chile. Desde el inicio mostró claras intenciones de protagonizar, sometió a su rival y, de manera injusta, comenzó perdiendo tras un penal cometido por Posse. Lejos de desordenarse, el “Decano” no dejó de insistir y, con el debut de varios de sus refuerzos “estrella” para la categoría, dio vuelta el resultado en el complemento para llevarse un triunfo valioso desde tierras marplatenses.
Un espejo de la Primera
Los primeros minutos alcanzaron para evidenciar la identidad táctica de este nuevo ciclo. La propuesta fue un espejo de lo que intenta construir el plantel de Primera: un 4-3-3 audaz, con un “5” tapón pero con buen pie, dos interiores que pisan el área rival y extremos bien abiertos. Sin pelota, el objetivo fue presionar alto para recuperar rápido; con ella, transiciones veloces, volumen de juego y vértigo ofensivo.
Las fichas en la pizarra de González tienen nombres propios. Al igual que la temporada pasada, Enrique Maza fue el arquero y uno de los líderes del equipo. Uriel Funes, uno de los refuerzos provenientes de River, se adueñó del lateral derecho: participó activamente en ataque, se mostró firme en la marca y manejó la pelota parada. La dupla central asoma como otro de los grandes pilares: Posse, capitán y referente -ayer también goleador-, y Tomás Jung, zurdo, con buena salida y precisión en los cambios de frente. Santiago Cortés completó la defensa por el lateral izquierdo.
La mitad de la cancha fue incansable. Mauro Carrizo se desempeñó como “5”, con buen criterio para relevar y cubrir espacios, clave en un equipo que presiona alto. Fabricio Velardes, uno de los interiores, aportó equilibrio para que Germain Vallejo, el “10” y líder futbolístico, se luciera en tres cuartos de cancha, desde donde nacieron la mayoría de los ataques “decanos”.
Arriba hubo audacia y explosión. Lucas Videla, llegado desde Vélez, mostró condiciones interesantes: zurdo, de buen pie y a perfil cambiado por derecha, pidió siempre la pelota y se animó al uno contra uno. Por izquierda reapareció Rodrigo Granillo y como referencia ofensiva se destacó la potencia de Ezequiel García, incansable en la lucha.
Con un plantel que mezcla nombres conocidos de la gran campaña pasada -en la que fue protagonista durante buena parte del torneo- y sangre nueva, Atlético llegó a Mar del Plata tras un extenso viaje por ruta. La buena noticia fue que sostuvo su identidad durante todo el partido. Dominó la posesión, circuló la pelota con paciencia y aceleró cuando el contexto lo pidió. El inicio fue casi un monólogo tucumano, aunque sin poder romper el cero. Y, como suele ocurrir, en la primera llegada del local llegó el golpe: centro al área, Posse sujetó la camiseta de un rival y Felipe Anso cambió penal por gol.
Justicia en el marcador
Lejos de renunciar a su plan, el equipo de González siguió insistiendo. El DT movió el banco para refrescar el ataque y así se produjo el debut de Román Fernández (Racing) e Ian Machena (Vélez). Fernández se ubicó como extremo izquierdo y Machena como “9”. El impacto fue inmediato: tras un córner de Funes, Jung ganó de cabeza y Posse, atento, empujó la pelota para el empate.
Atlético merecía más y fue a buscarlo. Fernández ingresó inspirado: pidió todas, encaró, pisó la pelota y generó peligro constante. La sensación era que alguna iba a quedar… y quedó. Presionó alto la salida del arquero, forzó el error y definió con el arco vacío para el 2-1 que hizo justicia.
Sobre el cierre, el “Decano” supo resistir y manejar las últimas embestidas de Aldosivi. Si bien el DT González había aclarado que los puntos no son lo principal (sino el crecimiento de sus jugadores y su proyección hacia Primera), el entrenador regresará a Tucumán con doble satisfacción: su equipo fue fiel a la idea trabajada, fue protagonista como visitante y ganó con justicia.
Este miércoles, desde las 21 en el “José Fierro”, tendrá una nueva oportunidad de ilusionar al público “decano”. Por ahora, descanso y disfrute de una victoria que vale mucho más que tres puntos: es la ratificación del fútbol que Atlético pretende jugar y que ya dio sus primeros resultados.








