Vivir al borde del precipicio: el drama de los vecinos de un barrio taficeño

Residentes del Calpini relatan cómo la lluvia causó desprendimientos en el canal y los obligó a abandonar sus viviendas. Temores.

PELIGRO. Fernández muestra lo poco que quedó del patio de su casa. PELIGRO. Fernández muestra lo poco que quedó del patio de su casa.
Hace 5 Hs

El agua no solo arrastró tierra. Se llevó la tranquilidad de decenas de familias del Barrio Calpini, en Tafí Viejo e instaló el miedo entre ellas. El temporal - cayeron 65 milímetros en apenas dos horas y media- expuso una herida vieja: casas que hoy quedaron al filo de un precipicio que avanza con cada lluvia.

“Fue un apuro total”, repiten casi al mismo tiempo José Calisto Fernández, su esposa y su hijo. Cargaron las camas y, desde entonces, duermen en casas de familiares. José tiene 74 años y vivió toda su vida al lado del canal. Durante la tormenta estaba solo con su nieto cuando los gritos de alerta de los vecinos anunciaron lo peor: la tierra se estaba desprendiendo y su vivienda corría riesgo de terminar adentro del canal. “El agua nos ha corrido siempre y ahora, nos corrió por completo”, dice, con una tristeza que pesa más que el barro.

El escenario es impactante. Barrancos de tierra colorada con una profundidad que da vértigo mirarlos de cerca. El arroyo “Nueva Esperanza”, que bordea las viviendas del barrio -cuyos orígenes se remontan a más de 70 años-, dejó de ser un drenaje natural a distancia segura y se transformó en un borde inestable que avanza hacia los patios de las casas y cimientos. El riesgo es inmediato.

Para los vecinos, esta no fue “una tormenta más”. Fue un punto de quiebre que volvió visible una crisis contenida durante décadas. Fernández señala lo que para él es una causa concreta: un montículo de hormigón construido sobre las antiguas vías del ferrocarril, deteriorado desde hace unos ocho años, que actúa como un dique improvisado y obstruye el cauce normal del agua. “El agua se desvía hacia las casas”, explica.

Mientras la erosión se acelera en el canal, el barranco gana metros. Fernández recuerda que lo que en 1985 era una distancia considerable entre su vivienda y el canal, hoy el peligro está en el patio de su casa.

Desafíos de la solución

El director de Defensa Civil de Tafí Viejo, Carlos Cambera, aporta una mirada técnica que no tranquiliza a los vecinos. Según describe, la zona presenta características geológicas particulares, con presencia de coloides en la base del terreno que retienen agua durante días después de las lluvias generando luego “desprendimientos secundarios”, derrumbes que continúan ocurriendo incluso cuando deja de llover y el suelo comienza a secarse.

Según explica, el problema no es simplemente una cuestión de falta de mantenimiento, sino de una “multiplicidad de actores” responsables: el arroyo atraviesa vías del ferrocarril de la empresa Belgrano Cargas, y las aguas drenan hacia el canal de Cintura Norte, que es jurisdicción de la Dirección Provincial del Agua. La municipalidad, por su parte, tiene competencia sobre el territorio donde se asienta el barrio. Esta complejidad administrativa ha bloqueado soluciones integrales durante más de 25 años, según remarca.

No es la primera vez que Tafí Viejo enfrenta esta situación. Los registros de Defensa Civil indican que eventos similares ocurrieron en 1992 y 1998. Pero la tormenta del viernes superó en magnitud en estas dos fechas precedentes. Hace décadas habían caído unos 48 milímetros de lluvia. Esta vez fue más. Y el impacto, también.

Con intervención de Defensa Civil y la policía, se ordenó el retiro de las familias que viven a menos de siete metros del borde del canal. Hasta ahora, unas ocho personas de dos a tres familias fueron evacuadas, entre ellas José Fernández y sus vecinos más expuestos. Es una respuesta necesaria, pero provisoria porque no resuelve el problema estructural que continúa afectando al resto de los residentes del barrio.

SITUACIÓN LÍMITE. La erosión en el arroyo Nueva Esperanza ha profundizado los barrancos debilitando las bases de los terrenos de las viviendas. la gaceta / fotos de silvia granara SITUACIÓN LÍMITE. La erosión en el arroyo Nueva Esperanza ha profundizado los barrancos debilitando las bases de los terrenos de las viviendas. la gaceta / fotos de silvia granara

Cambera asegura que cualquier solución tiene que ser una obra de volumen extraordinario. No se trata simplemente de reforzar las pendientes o construir paredes de contención, como se ha intentado varias veces sin éxito. La obra requeriría intervenciones coordenadas tanto aguas arriba como aguas abajo de la alcantarilla donde el arroyo atraviesa las vías del ferrocarril. Además, hay una complicación adicional: trenes de carga de hasta 30 a 40 vagones circulan semanalmente sobre la zona, dando una presión adicional sobre una alcantarilla ya socavada.

Más desprendimientos

Cambera no descarta que en estos días haya nuevos desprendimientos de las paredes del canal. La última tormenta terminó de destruir la infraestructura existente: “la alcantarilla del canal ha sido socavada y todo lo que había alrededor -escalonados, gaviones-ya desapareció”, concluyó.

Mientras tanto, las familias que permanecen en el barrio han quedado con una angustia permanente que les quita el sueño. Tienen temor de despertarse en cualquier momento adentro del canal.

Marta Estela Acosta, jubilada, mira el fondo de su terreno que da al barranco: “todos estamos aquí en el zanjón, hasta las plantas se las llevó el derrumbe”.

Con algunas familias evacuadas y otras aún en riesgo, el barrio Calpini permanece en estado crítico, pendiente de una solución que requiere coordinación la coordinación de responsabilidades que les devuelvan a los vecinos algo tan básico como la tranquilidad de dormir sin miedo a que el suelo ceda durante la noche.

Asistencia

Iniciarán un proceso de reubicación para familias afectadas

Maximiliano Bevacqua, secretario de Desarrollo Social de Tafí Viejo,   confirmó la evacuación inmediata de familias en situación de riesgo en el barrio Calpini. Explicó que la decisión se tomó luego de constatar que el terreno se encuentra severamente socavado. “El curso del agua ha comido mucho de los cimientos”, señaló.

Bevacqua confirmó además que ya se estableció contacto con el Instituto Provincial de la Vivienda y que el interventor recibirá a las familias afectadas este lunes para comenzar a trabajar en su relocalización. “La idea es un trabajo conjunto entre la Provincia y el municipio para que puedan tener un nuevo lugar”, afirmó. Mientras tanto, desde el Comité de Emergencia se desplegó un operativo de asistencia que incluyó la entrega de colchones, frazadas, sábanas y ayuda social tanto a las familias evacuadas como a otros barrios damnificados por la tormenta. 

El funcionario aclaró que el barrio Calpini no es un asentamiento informal, ya que se encuentra registrado en el RENABAP y cuenta con servicios básicos. Sin embargo, explicó que el crecimiento progresivo del canal producto de sucesivas tormentas, sumado al paso del tren, aceleró el deterioro del suelo y agravó el riesgo estructural.

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