LA ILUSIÓN ESTÁ FIRME. Tucumán Central apuesta a llegar a la tercera categoría del fútbol argentino. Esa meta está muy cerca. Gentileza Luciana Ramón

El festejo fue breve, justo, nada de cosas alocadas; pero necesario por todo lo vivido. Fue apenas un desahogo que le permitió a jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas de Tucumán Central volver a respirar después de una final que amagó con quebrar mucho más que un simple resultado. El “Rojo” volvió a Tucumán y se puso a pensar de inmediato en lo que viene; porque el objetivo mayor sigue ahí, a un partido de distancia. Y en Villa Alem nadie quiere bajar la guardia justo ahora; es hora de ir por todo, por la gloria y por una tercera categoría del fútbol argentino que hace un tiempo parecía impensada.
El “Rojo” superó una de esas pruebas que no se miden en goles ni en estadísticas. Estuvo a minutos de perder una serie que parecía controlada, absorbió un golpe emocional durísimo e incluso así encontró respuestas cuando el margen era mínimo. En la serie de penales mostró una frialdad que no siempre se entrena y que suele marcar diferencias en este tipo de instancias.
“Mucha alegría. Era lo que veníamos buscando desde hace tiempo”, resumió Patricio Krupoviesa, uno de los referentes del plantel, todavía con las pulsaciones a mil. “Sabíamos que nos íbamos a jugar todo por este objetivo y por suerte se pudo cumplir”, agregó, casi sin fuerzas para hablar, aún con la adrenalina fresca, pero ya con la cabeza puesta en el siguiente desafío.
El análisis futbolístico quedará para otro momento, porque cuando el corazón pasa a un primer plano, el fútbol queda de lado. Y Krupoviesa lo sabe. “El partido lo vamos a analizar con más tranquilidad, pero ahora estamos muy contentos por la clasificación. Era el objetivo que teníamos desde el comienzo y lo logramos”, dijo. En esa frase hay algo más que satisfacción; hay también alivio y convicción.
La definición por penales fue el capítulo final de una tarde extrema. Y también el terreno en el que Tucumán Central mostró preparación y confianza. “Durante todo el año practicamos penales después de los entrenamientos. Llegamos con mucha fe. Sabíamos que alguna iban a atajar y fue así”, explicó Krupoviesa, destacando el rol de Daniel Moyano y la seguridad colectiva en la tanda de penales.
Cada persona que tenía su coranzoncito puesto en que el “Rojo” accediera a la finalísima por el ascenso, sufrió cuando el duelo se puso 1-3. Y Bruno Medina lo describió sin vueltas. “Se sufre igual, adentro o afuera. Acá todos somos uno”, lanzó el goleador. Y agregó una clave que atraviesa a este equipo: “El grupo está fuerte y respondió en el momento más difícil”.
El "Rojo" debe esperar para conocer su rival para la finalísima
Ahora, el calendario abre un compás de espera. Todo indica que la el partido más esperado en años en Villa Alem, en el que el premio será el boleto para jugar la próxima temporada del Federal A, se jugaría el 15 de febrero. Claro, todavía no se sabe quién será el rival ni en qué estadio se disputará (una vez que se definan las otras regiones, el Consejo Federal de la AFA realizará un sorteo para determinar cruces y sedes). Y hasta entonces, el plan es claro.
“Vamos a seguir entrenándonos como lo venimos haciendo. Este es el momento para recuperar a los que están fatigados y esperar. Sea quien sea el rival, lo vamos a afrontar de la mejor manera. Tenemos que seguir igual”, aseguró Krupoviesa.
Mientras tanto, Medina lo completó con una imagen que explica mucho de este recorrido. “Es el sueño de todos, desde el utilero hasta los jugadores. El único objetivo es llegar”, remató.
Tucumán Central parece haber superado la prueba más incómoda; esa que le permitió la no derrumbarse cuando todo empujaba en contra. Sin embargo ahora le queda una más. Pero en Villa Alem ya lo aprendieron con lo que sucedió en Perico; a este tipo de duelos decisivos, también se los juega con la cabeza.







