HEREDERO. Maduro es conocido como “el hijo de Hugo Chávez”. ARCHIVO
Conocido como “el hijo de Hugo Chávez”, Nicolás Maduro fue bendecido por su predecesor en diciembre de 2012, cuando el bolivariano luchaba contra un cáncer que le costó la vida el 5 de marzo d 2013. En aquel momento, el encargado de anunciar el fallecimiento fue Maduro, vicepresidente de Venezuela. Tres días después de ese hecho, el ex sindicalista y chofer de colectivo asume la Presidencia de la Nación, cargo que aún ostenta tras 13 años de administración. Los analistas recuerdan algunas frases polémicas de Maduro, como por ejemplo, la que señala que Chávez se le manifestó en forma de un pajarito y de una mariposa.
Maduro se mantuvo en el poder, pese a que su país sufrió –y todavía lo sigue haciendo- el éxodo de habitantes que no comparten su política y que superan los ocho millones de personas que han decidido vivir en otro país. Aislado del mundo, Venezuela ha sido siempre una referencia global de una economía signada por la elevada inflación y el bajo crecimiento, pese a ser uno de los productores globales de petróleo.
Hijo de sangre de un militante político de un partido tradicional de Venezuela, Maduro empezó a prepararse desde muy temprano. Como estudiante, se involucró con la Liga Socialista y, aún joven, comenzó a trabajar como conductor de autobús del Metro de Caracas. Su activismo lo convirtió en sindicalista, desde donde saltó a la política. La actividad sindical y política le permitió conocer a dos personas decisivas en su vida:la abogada Cilia Flores (la primera mujer en dirigir la Asamblea Nacional) y Hugo Chávez.
“Maduro siempre fue un líder subestimado. Había muchos posibles sucesores cuando Chávez se enfermó. Pero ninguno logró lo que él: por un lado, el apoyo cubano y, por el otro, distribuir cuotas de poder en el chavismo”, dice a CNN Ronal Rodríguez,investigador del Observatorio de Venezuela de la colombiana Universidad del Rosario.
Maduro profundizó su vínculo con la familia cubana Castro al asumir como canciller de Chávez en 2006, y se convirtió en una “pieza clave” en 2011, cuando el entonces presidente se enfermó y viajó a La Habana para su tratamiento. A partir de allí, fue el nexo clave de la gestión de la relación estratégica entre los Castro y el chavismo. Esa relación fortificó la figura del ex sindicalista ante el entonces presidente bolivariano.
Nicolás Maduro supo construir alianzas con adversarios globales de los Estados Unidos: China, Irán y Rusia. Pese a los cuestionamientos, el hasta ahora presidente venezolano defendió los procesos electorales que lo mantuvieron en el poder por más de una década. Los definió como “transparentes” y “confiables”. En la región, tiene como aliados a Colombia y a Brasil, gobernados por Gustavo Petro y Lula da Silva, presidentes de izquierda cercanos al mandatario venezolano, que se pronunciaron también contra el ataque de los Estados Unidos en territorio bolivariano. En esa misma línea se inscribieron Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, dos ex mandatarios argentinos. Sin embargo, el mandatario actual, Javier Milei, se encolumnó tras EEUU y es uno de los hombres más críticos del régimen de Maduro.
A lo largo de sus años de mandato, contra el venezolano se sucedieron denuncias de violaciones a los derechos humanos, “coordinados de conformidad con las políticas de Estado y parte de un curso de conducta tanto generalizado como sistemático, constituyendo así crímenes de lesa humanidad”, como apunta un reporte de 2020 de una misión de la ONU. “Es muy preocupante que la Alta Comisionada ceda ante las presiones de actores anti venezolanos y realice afirmaciones sesgadas y alejadas de la verdad, presentando especulaciones ideologizadas como hechos”, le respondió el Gobierno de Maduro, en 2021, a la chilena Michelle Bachelet, entonces comisionada de Derechos Humanos de la ONU.
Maduro profundizó su enemistad con Estados Unidos, una de las mayores potencias globales que, en los últimos meses, ha desplegado su poderío militar en el Caribe, bajo el argumento de combatir el narcotráfico y el cartel de los Soles de Venezuela. Incluso, la administración de Donald Trump llegó a poner un precio a la captura de Maduro: U$S 50 millones.
La presión estadounidense tuvo su punto culminante en las últimas horas, con ataques a objetivos militares y de logística de la gestión de Maduro. Incluso, el propio Trump, en su cuenta en la red Truth Social, ha confirmado la captura del presidente y de su esposa Cilia Flores.
De acuerdo con los trascendidos periodísticos en medios estadounidenses, ambos fueron sacados de Venezuela en un operativo de la Fuerza Delta, una unidad de élite militar que ha inspirado a cientos de películas en Hollywood. Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de la República de Venezuela.
Quién sabe si la “Operación Maduro” será otra serie u otro film de impacto mundial.








