Cuando la creatividad no aparece: qué hacen quienes viven de imaginar

El bloqueo creativo existe, incomoda y muchas veces genera culpa. Pero también puede ser una señal. No de falta de talento, sino de cansancio, de exceso de exigencia o de la necesidad de cambiar la forma de crear.

Cuando la creatividad no aparece: qué hacen quienes viven de imaginar
Hace 8 Hs

“Hay que llevar todavía un caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzante”, escribió Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra. Siglo y medio después, la frase sigue funcionando como una llave para entender algo que resulta fascinante y angustiante: la creatividad no siempre llega cuando se la llama. Y, sin embargo, para muchas personas es una herramienta de trabajo cotidiana.

Diseñadores, músicos, comunicadores, artistas y pensadores coinciden en algo: el bloqueo creativo existe, es más común de lo que se cree y no discrimina talento. La pregunta no es si aparece, sino qué se hace cuando no está y hay que seguir produciendo.

¿Qué es la creatividad?

Definirla no es sencillo. Y, sin embargo, hay quienes tratan de acercarnos a un concepto:

Javier Carrizo, diseñador gráfico, la define como “la capacidad de solucionar problemas de una manera ingeniosa, combinando conocimientos, herramientas y estímulos no convencionales”. Para él, no se trata sólo de ideas brillantes, sino de darle sentido a un proyecto: Es un valor intangible que termina aportando originalidad y profundidad.

Desde la sensibilidad, Carla “Pichi” Kohn vj y diseñadora multimedial, amplía la mirada: “La creatividad es eso que nos permite pasar nuestras fantasías, ideas y sentimientos que pueden ser luminosos u oscuros, del plano imaginario al plano real. Es compartir lo que antes era íntimo; intentar que un otro experimente, o al menos comprenda, lo que en algún momento experimentamos nosotros mismos”.

Martín Estévez, cofundador de Bunker y licenciado en Filosofía, la ubica en el centro de lo humano: “Los pensadores con los que coincido dicen que el ser humano se realiza en su hechura, en lo que hace, en su creación; por ende ahí la creatividad juega todos los papeles, es súper importante. Dicho eso, la creatividad nos hace humanos y es una parte esencial de quienes somos. También es algo que podemos ejercitar”.

¿Y cuando no está?

El mito del creativo permanentemente inspirado choca rápido con la realidad. Los bloqueos suelen manifestarse de maneras similares.

“Me doy cuenta de que estoy bloqueado cuando nada de lo que hago me convence”, dice Javier quien durante años creyó que la salida era producir sin parar, hasta que entendió otra cosa: aburrirse, hacer un borrón y cuenta nueva mental.

Por otro lado, para Pichi, el bloqueo muchas veces tiene raíz emocional: Cuando el resultado no genera nada, algo no está bien. El estrés y el automático matan la creatividad. “Si no lo disfrutas, se nota en lo que producís”.

Crear bajo presión: el deadline manda

El desafío más grande aparece cuando la inspiración no llega, pero el plazo sí. A veces la solución es práctica, funcional, aunque no cumpla con todo lo que un creativo espera. “Si te mantenés ejercitando la creatividad y creando una rutina, algo aparece. Quizás no lo ideal, pero sí un punto de partida. Crear también es insistir” comenta Martín volviendo al concepto de entrenamiento.

El Barba, dj y creador de Bailunga apela a la reinterpretación: volver a trabajos anteriores, remixarlos, adaptarlos. “Nada nace de la nada”, resume. Su solución no está en forzar ideas, sino en correrse: lavar los platos, cuidar las plantas, hacer compras y “ahí las ideas empiezan a fluir”.

¿Es algo que se aprenda?

Alejándose de la idea de “don”, la mayoría coincide que es algo que se entrena.

Desde un punto de vista humano y filosófico, se reconoce que existen talentos naturales pero no determinantes; todos podemos tener una cuota de creatividad, el problema surge cuando se deja de estimularla.

“Si tenés 5.000 pesos y tenés que cocinar para cinco personas, ahí sos creativo. No todo es arte” comenta El Barba bajándolo a la vida cotidiana.

“Es directamente proporcional al conocimiento”, sostiene Javier. “Cuantas más herramientas tenés, más soluciones podés encontrar”.

Inspirarse para seguir

Cuando se apaga la chispa, mirar fuera del propio trabajo parece ser una constante.

“La creatividad también se alimenta consumiendo la de otros”, dice Pichi.

Estevez lo sintetiza con una imagen: subir a Tafí del Valle en el auto pudiendo ver el paisaje de cielo azul y montañas verdes no es lo mismo a ir durmiendo en el auto o con un repasador en la ventanilla para que no me de el sol, de esta forma al paisaje me lo pierdo. Entonces, el ejercicio no se basa solamente en ir a buscar otro tipo de contenidos o consumos que estimulen, sino más bien ir con el ojo atento a buscar esos disparadores, ideas e inspiraciones que despiertan nuestro deseo de crear, de ser humanos.

Porque crear no siempre es magia. A veces es pausa, insistencia y humanidad

Tal vez por eso la banda Las Pastillas del Abuelo lo dijo advirtió en una canción:

“Paciencia, ciencia de la paz, debe ser la herramienta eficaz, cuando nos falta creatividad”.

Entonces, esta habilidad no se pierde: a veces solo necesita silencio, paciencia y un poco de caos para volver a encenderse. Y cuando no aparece recordar que no se perdió, simplemente está tomando otra forma.


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