Fuerte presión de las tasas y de la inflación

Por Enrique J. Martinez.

23 Abril 2005
Los mercados en el mundo y en la Argentina comenzaron a recortar las pérdidas ocasionadas por la suba de la tasa de interés en los EEUU, cuya tasa de ahorro está en el nivel más bajo en 70 años, por lo que prefieren tomar prestado de los inversores extranjeros para financiar su doble déficit.
Las emisiones de deuda pública y privada están frenadas y se espera la repercusión en algún lugar. ¿Por qué?
Las nuevas variables, las subas del petróleo y de las tasas de interés, dejaron heridos a varios inversores que, en busca de una mejor rentabilidad -pero con mayor riesgo-, siempre apuestan distinto. Desde la burbuja irracional, las operaciones voluminosas y complejas son todavía una plaga, que blanquearán sus pérdidas por el cambio de escenario.
En la Argentina, la inflación -que puede atenuarse en el segundo trimestre- no es transitoria, porque aumentó demasiado la cantidad de dinero con respecto a la producción de los bienes.
Es cierto que el Gobierno armó acuerdos sectoriales para frenar el alza en los combustibles, lácteos y otros, lo que en el tiempo nunca fue eficaz. También es un dato real que el Estado tiene superávit presupuestario, mientras no paga a todos sus acreedores.
Pero la base monetaria -el efectivo en poder de la gente más las reservas de los bancos- que era del 4% al 5% del PBI en la convertibilidad, ya se ubica en el 7,4%.
La inflación no se disparó antes -entre otros factores- porque la plata estuvo en el "corralón".
Mientras el inversor cambia sus dólares por efectivo, el ahorrista no demanda billetes, sigue observando cómo actúa el Banco Central, que compra para sostener un tipo de cambio alto, que es la base del modelo.

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