La imagen personal no es todo...pero hay que hacerle caso

Quien busca un empleo debe tomar en cuenta algunos detalles esenciales para la entrevista de trabajo.

24 Abril 2005
"No sólo hay que ser, sino también que parecer". "La realidad está ahí, pero no la conocemos, lo que importa es la percepción". Estas y otras frases que expresan ideas similares se escuchan en el ámbito familiar, profesional y laboral a modo de consejos para la vida y el éxito. En realidad están expresando medias verdades, pues, parecerían abrir la posibilidad a cierta dualidad entre lo que se muestra y lo que se es. Las disciplinas de la empresa apuntan a una ética sólida como fuente de imagen y fidelización del cliente. La información en esta era de cultura global no deja lugar para engaños ni dobleces. Una imagen personal debe estar fundamentada en una personalidad segura con una escala de valores sólida. Lo exterior es manifestación de lo interior, pero existe un doble juego de interacción, ya que el esfuerzo por cultivar el espíritu se manifiesta en nuestras conductas (vestimenta, movimientos o conversación) y nuestros esfuerzos por mejorar nuestro comportamiento exterior redundan en un crecimiento cultural y espiritual.
Los primeros diez segundos de interacción con alguna persona bastan para que se forme un preconcepto, con juicio y evaluación sobre quiénes somos, el cual, en un 93% se basa en el lenguaje no verbal, mientras que el porcentaje restante es lo que se expresa con las palabras, que en la entrevista de trabajo es necesario que cada persona utilice la vestimenta adecuada para la ocasión, pero sobre todo que sea conforme a su personalidad.
Para proyectar una imagen personal se deben pensar en los cinco sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Los individuos utilizan los cinco sentidos para aprender, pero los psicólogos estiman que el 83% del aprendizaje se realiza a través de la vista. El oído representa el 11%. Y el 50% de lo que se retiene se compone de lo que se ve y escucha.En esta cuestión adquiere capital importancia la vestimenta que puede ser formal o informal, pero que debe estar de acuerdo con la ocasión. Los colores dicen mucho, pero la limpieza y el planchado dicen más; la sobriedad es el punto de partida de la elegancia. Las palabras son los símbolos más comunes para comunicarnos. El grado de comprensión entre dos personas depende en gran medida del conocimiento común de los símbolos representados por las palabras. Quien emite un mensaje debe estar informado de las diferencias culturales para poder encontrar puntos en común y construir puentes entre emisor y receptor. Cuanto más sencillo sea el estilo, más fácil resultará que el receptor comprenda el mensaje. La atención del público es mayor al principio del mensaje; por eso, es aconsejable decir lo principal al inicio, ofrecer detalles en medio del mensaje, y la final realizar una síntesis.
Es fundamental saber escuchar; no excluir en forma tajante opciones que puedan llegar a proponer el interlocutor y evitar posturas absolutas. Mostrar sana curiosidad, aceptar la manera de pensar de los demás con respeto, aunque no se la comparta. En síntesis, la imagen personal dice mucho de nosotros mismos por eso el punto de partida para mejorarla es el autoanálisis; pero también nos dice mucho de los demás. En nuestro esfuerzo por mejorarla también crecemos interiormente.

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