24 Abril 2005 Seguir en 
La experiencia de 12 noveles médicos que aprobaron su examen de residencia con una obra de teatro demuestra que esta disciplina artística no tiene límites ni exclusiones. El Colegio de Abogados tiene una larga y rica trayectoria en esto de hacer subir a profesionales al escenario. Por casualidad, vocación o como una forma de desenchufarse de los avatares de la vida cotidiana, cada día son más los que encuentran en el teatro un cable a tierra que les permite ver la vida de otra manera. "El teatro nos abrió un mundo desconocido", dijo la flamante doctora y posible futura actriz Virginia Posse. Su compañera Paula Petrelli confesó que tras esta experiencia académica, varios de sus pares decidieron formar un grupo para montar obras. Ellos plantearon su trabajo final como un juego, en formato teatral, y aprobaron con 10. Para los directores Pablo Parolo y Ricardo Salim, este tipo de actividad vocacional es enriquecedora para el teatro en sí mismo, y también para quienes lo practican, aunque sea de manera amateur.
Un examen despertó la pasión por el teatro en 12 médicos
Sus chaquetas y estetoscopios se convierten, durante poco más de una hora en algo más signos médicos: son parte de la utilería de mano de una puesta teatral. Se trata de 12 flamantes médicos generalistas de entre 28 y 38 años que se subieron a las tablas como parte de un trabajo para recibirse en la Facultad de Medicina. Y ahora no quieren bajarse del escenario. "Si hace dos meses hubiéramos dicho que íbamos a actuar, nadie nos hubiera creído. Esto nos mostró que nada es imposible", contó la médica y tal vez futura actriz Virginia Posse. Con la dirección de Noé Andrade y Pablo Gigena, del grupo "La Vorágine", armaron en sólo dos semanas una compleja obra llamada "Al gran pueblo argentino, salud", que recrea el trabajo de los 12 médicos en los Caps del departamento Trancas, donde hacen la residencia.
La obra está planteada como un reality de médicos, en el que el ganador se convierte en Ministro de Salud; el segundo, en jefe de Area y el tercero, en Operativo (según el esquema del Siprosa). Pero los candidatos terminan renunciando. "Es que la realidad los supera y van perdiendo porque la eficiencia y el voluntarismo no alcanzan", explicó Gigena.
Luego de más de un año de trabajar en la zona, los 12 médicos están consustanciados y sumamente preocupados por la situación en la que viven sus pobladores. "Nuestro trabajo en la zona es de promoción de la Medicina general, de educación, en una zona donde no hay luz ni agua potable, usan y toman la del río. Por eso lo principal es prevenir. Tenemos que ir a las casas de los que no van a los Caps", contó Paula Petrelli, una ex bailarina de danzas contemporáneas y la única de los 12 que alguna vez tuvo una aproximación a las artes.
La obra se estrenó el 14 de abril, cuando tuvieron que mostrársela a sus docentes de residencia, y a algunos médicos y familiares que fueron invitados. "La repercusión fue extraordinaria, porque todos se sintieron muy tocados... nosotros mostramos artísticamente algo que hacemos y vemos siempre de manera automática", dijo Julio Augusto Torres.
Ellos hacen de sí mismos, y también de los pacientes que deben atender. Los revisan, charlan con ellos y los medican o vacunan, si hace falta. Tiene un minuto cada uno para hacer todo, y si no cumplen son nominados para salir del reality. Noé Andrade contó que una de sus principales preocupaciones era que no sobreactuaran. "No hubo mucho tiempo para trabajar en las técnicas, pero creo que logramos mostrar la historia de una manera bastante realista", destacó.
Torres agregó que otra dificultad que tuvieron fue poder rescatar al paciente más allá de su dolencia. "Estamos atendiendo a personas; no a un hígado o a un corazón, sino a una familia que vive en un entorno social determinado. Trabajar con esto en la obra no fue fácil, y lo hicimos usando el nombre de algunos de ellos como disparadores", explicó.
Esta es la novena camada de médicos generalistas, y son los primeros que rinden el examen final sin clases magistrales o la proyección de Power Point. Varios de los nuevos médicos están pensando ahora formar un grupo actoral, que por ahora repondría la obra "Al gran pueblo...", pero que en el futuro podría incursionar en otro tipo de puesta.
Además de Posse, Petrelli y Torres, trabajan en la obra Lorena Málaga, Adriana Bianchi, María Laura Grassetto, Cecilia Sánchez, Ana Pérez Molina, Ana Lía Pérez, Graciela Labastida, Octavio Salinas y Ricardo Navarro. Ellos trabajan en los Caps de Choromoro, Chuscha, San Pedro de Colalao, Hualinchay, Las Arquitas, Benjamín Paz, Gonzalo y Villa Vieja, y en el hospital de Trancas. El juego termina con los 12 médicos eliminados del reality, pero con un 10 en la libreta universitaria.
"Pude despertar una vocación dormida"
"Cuando sepa por qué empecé a hacer teatro, se lo explico". El abogado Víctor Chocobar respondió así a la primera pregunta que LA GACETA le hizo respecto de la incursión que hizo hace seis años en el teatro, y que lo llevó a formar un grupo independiente junto a otros dos colegas y a dos actores "de escuela".
Desde 1999, cuando empezó a darse el taller de teatro del Colegio de Abogados, 38 profesionales del derecho subieron a las tablas en 13 obras, siempre bajo la dirección de Norah Castaldo.
La abogada Antonieta Nahuz sí sabe porqué empezó. "Cuando tenía 17 años aprobé el ingreso a la escuela de teatro de Guido Parpagnoli, pero cuando mi mamá, que era siria, se enteró, me sacó a los chirlos porque estaba mal visto por su cultura... tuve la vocación actoral siempre", contó. Por eso, cuando se enteró del taller del colegio, se inscribió y unos meses después debutó con la obra "El sombrero de paja de Italia". "Pude despertar una vocación dormida", añadió.
Chocobar ingresó al elenco porque integraba un grupo de amigos que, para ocupar el tiempo libre o para desarrollar una vocación oculta, decidió empezar a hacer teatro. "El año pasado me fui del grupo del Colegio, y con otros colegas formamos un grupo independiente, dirigido por Norah Castaldo, que en junio va a estrenar ?La mujer del bígamo?, la primera obra", contó el abogado.
Chocobar confesó que hasta que empezó en el taller, nunca había pensado en ser actor. "Ahora sí, no puedo parar", dijo.
A beneficio
En el ambiente del teatro es conocido el grupo del colegio (no se sabe si este continuará, por el cambio de autoridades de la entidad, ocurrido a fines del año pasado), porque a pesar de ser vocacional mostró siempre un buen nivel en las actuaciones y en el montaje de las puestas.
El grupo, además, siempre hizo sus obras a beneficio de los más necesitados, recibiendo alimentos en lugar de dinero para las entradas.
El de los abogados es el único grupo vocacional organizado desde los profesionales de una materia específica, pero en los talleres independientes abunda la gente que vive y se dedica a otras cosas y que despunta el vicio sobre las tablas.
"Les inculco que no son profesionales"
"Hay una verdad irrefutable: todos creen que tienen condiciones innatas y maravillosas para el teatro, y lo cierto es que hay gente con mejores condiciones que otra. Pasa por la capacidad expresiva, por el uso de la voz, la desinhibición, y también depende del grupo y de encontrar una obra que se adapte a él", dijo la actriz y directora Norah Castaldo.
Ella condujo por casi seis años el grupo del Colegio de Abogados, y durante casi 12 lo hizo con los padres de los alumnos del Colegio Nueva Concepción.
"Trabajar con gente que nunca subió al escenario tiene su magia. Yo les inculco siempre que no son profesionales, pero hacemos puestas impecables, cuidando el vestuario, la escenografía, las luces... mamarrachos no pueden hacerse", dijo.
Castaldo afirmó, no obstante, que entre la gente con la que trabaja "hay varios que son mejores actores que muchos pseudo profesionales que andan dando vueltas.
Para la directora, que los abogados quieran hacer teatro no es una sorpresa. "Les sirve para las mediaciones y para los juicios orales. Muchos ensayan frente al espejo, pero necesitan más recursos para hacer buenas ponencias, y por eso van a los talleres", explicó.
Situaciones favorables
Los directores aseguran que estas experiencias son favorables para el teatro. "Es importante y positivo que estos grupos puedan expresarse, porque se mantiene viva y heterogénea la actividad teatral. Y es bueno para cualquier persona porque le permite elaborar su experiencia artística", dijo Pablo Parolo. En tanto, Ricardo Salim, director y arquitecto, señaló que al arquitecto el teatro le da un campo de creatividad y de diseño muy grande, porque tiene la capacidad para diseñar en el espacio. "Desde el punto de vista humano, el teatro eleva la calidad de vida. Permite una relación espiritual con uno mismo", dijo.
El elenco de la fábrica Scania
La empresa automotriz Scania tuvo durante varios años un taller de teatro para sus empleados, que fue dirigido por el actor y director Nelson González. Más allá de la experiencia grupal, el proyecto significó el salto a las tablas de Rosendo García, quien se convirtió en actor a partir de los trabajos en la planta fabril.
Con ese grupo, Nelson González puso en escena obras teatrales en hospitales e instituciones de todo tipo, siempre a beneficio y con la intención de llevarle entretenimiento a gente que de otro modo no podría ver teatro.
"La Vorágine" abrió sus puertas
La experiencia con los médicos generalistas residentes abrió en ellos expectativas sobre su potencial actoral. "Esto está muy bueno, es una experiencia muy interesante y somos varios los que queremos formar un grupo de teatro para hacer otro tipo de trabajos", afirmó el flamante médico generalista Julio Torres.
Virginia Torres destacó que esta puesta "nos abrió un mundo desconocido", mientras que Paula Petrelli, ex bailarina de danzas contemporáneas dijo que quiere volver a vincularse con el arte.
Un examen despertó la pasión por el teatro en 12 médicos
Sus chaquetas y estetoscopios se convierten, durante poco más de una hora en algo más signos médicos: son parte de la utilería de mano de una puesta teatral. Se trata de 12 flamantes médicos generalistas de entre 28 y 38 años que se subieron a las tablas como parte de un trabajo para recibirse en la Facultad de Medicina. Y ahora no quieren bajarse del escenario. "Si hace dos meses hubiéramos dicho que íbamos a actuar, nadie nos hubiera creído. Esto nos mostró que nada es imposible", contó la médica y tal vez futura actriz Virginia Posse. Con la dirección de Noé Andrade y Pablo Gigena, del grupo "La Vorágine", armaron en sólo dos semanas una compleja obra llamada "Al gran pueblo argentino, salud", que recrea el trabajo de los 12 médicos en los Caps del departamento Trancas, donde hacen la residencia.
La obra está planteada como un reality de médicos, en el que el ganador se convierte en Ministro de Salud; el segundo, en jefe de Area y el tercero, en Operativo (según el esquema del Siprosa). Pero los candidatos terminan renunciando. "Es que la realidad los supera y van perdiendo porque la eficiencia y el voluntarismo no alcanzan", explicó Gigena.
Luego de más de un año de trabajar en la zona, los 12 médicos están consustanciados y sumamente preocupados por la situación en la que viven sus pobladores. "Nuestro trabajo en la zona es de promoción de la Medicina general, de educación, en una zona donde no hay luz ni agua potable, usan y toman la del río. Por eso lo principal es prevenir. Tenemos que ir a las casas de los que no van a los Caps", contó Paula Petrelli, una ex bailarina de danzas contemporáneas y la única de los 12 que alguna vez tuvo una aproximación a las artes.
La obra se estrenó el 14 de abril, cuando tuvieron que mostrársela a sus docentes de residencia, y a algunos médicos y familiares que fueron invitados. "La repercusión fue extraordinaria, porque todos se sintieron muy tocados... nosotros mostramos artísticamente algo que hacemos y vemos siempre de manera automática", dijo Julio Augusto Torres.
Ellos hacen de sí mismos, y también de los pacientes que deben atender. Los revisan, charlan con ellos y los medican o vacunan, si hace falta. Tiene un minuto cada uno para hacer todo, y si no cumplen son nominados para salir del reality. Noé Andrade contó que una de sus principales preocupaciones era que no sobreactuaran. "No hubo mucho tiempo para trabajar en las técnicas, pero creo que logramos mostrar la historia de una manera bastante realista", destacó.
Torres agregó que otra dificultad que tuvieron fue poder rescatar al paciente más allá de su dolencia. "Estamos atendiendo a personas; no a un hígado o a un corazón, sino a una familia que vive en un entorno social determinado. Trabajar con esto en la obra no fue fácil, y lo hicimos usando el nombre de algunos de ellos como disparadores", explicó.
Esta es la novena camada de médicos generalistas, y son los primeros que rinden el examen final sin clases magistrales o la proyección de Power Point. Varios de los nuevos médicos están pensando ahora formar un grupo actoral, que por ahora repondría la obra "Al gran pueblo...", pero que en el futuro podría incursionar en otro tipo de puesta.
Además de Posse, Petrelli y Torres, trabajan en la obra Lorena Málaga, Adriana Bianchi, María Laura Grassetto, Cecilia Sánchez, Ana Pérez Molina, Ana Lía Pérez, Graciela Labastida, Octavio Salinas y Ricardo Navarro. Ellos trabajan en los Caps de Choromoro, Chuscha, San Pedro de Colalao, Hualinchay, Las Arquitas, Benjamín Paz, Gonzalo y Villa Vieja, y en el hospital de Trancas. El juego termina con los 12 médicos eliminados del reality, pero con un 10 en la libreta universitaria.
"Cuando sepa por qué empecé a hacer teatro, se lo explico". El abogado Víctor Chocobar respondió así a la primera pregunta que LA GACETA le hizo respecto de la incursión que hizo hace seis años en el teatro, y que lo llevó a formar un grupo independiente junto a otros dos colegas y a dos actores "de escuela".
Desde 1999, cuando empezó a darse el taller de teatro del Colegio de Abogados, 38 profesionales del derecho subieron a las tablas en 13 obras, siempre bajo la dirección de Norah Castaldo.
La abogada Antonieta Nahuz sí sabe porqué empezó. "Cuando tenía 17 años aprobé el ingreso a la escuela de teatro de Guido Parpagnoli, pero cuando mi mamá, que era siria, se enteró, me sacó a los chirlos porque estaba mal visto por su cultura... tuve la vocación actoral siempre", contó. Por eso, cuando se enteró del taller del colegio, se inscribió y unos meses después debutó con la obra "El sombrero de paja de Italia". "Pude despertar una vocación dormida", añadió.
Chocobar ingresó al elenco porque integraba un grupo de amigos que, para ocupar el tiempo libre o para desarrollar una vocación oculta, decidió empezar a hacer teatro. "El año pasado me fui del grupo del Colegio, y con otros colegas formamos un grupo independiente, dirigido por Norah Castaldo, que en junio va a estrenar ?La mujer del bígamo?, la primera obra", contó el abogado.
Chocobar confesó que hasta que empezó en el taller, nunca había pensado en ser actor. "Ahora sí, no puedo parar", dijo.
A beneficio
En el ambiente del teatro es conocido el grupo del colegio (no se sabe si este continuará, por el cambio de autoridades de la entidad, ocurrido a fines del año pasado), porque a pesar de ser vocacional mostró siempre un buen nivel en las actuaciones y en el montaje de las puestas.
El grupo, además, siempre hizo sus obras a beneficio de los más necesitados, recibiendo alimentos en lugar de dinero para las entradas.
El de los abogados es el único grupo vocacional organizado desde los profesionales de una materia específica, pero en los talleres independientes abunda la gente que vive y se dedica a otras cosas y que despunta el vicio sobre las tablas.
"Hay una verdad irrefutable: todos creen que tienen condiciones innatas y maravillosas para el teatro, y lo cierto es que hay gente con mejores condiciones que otra. Pasa por la capacidad expresiva, por el uso de la voz, la desinhibición, y también depende del grupo y de encontrar una obra que se adapte a él", dijo la actriz y directora Norah Castaldo.
Ella condujo por casi seis años el grupo del Colegio de Abogados, y durante casi 12 lo hizo con los padres de los alumnos del Colegio Nueva Concepción.
"Trabajar con gente que nunca subió al escenario tiene su magia. Yo les inculco siempre que no son profesionales, pero hacemos puestas impecables, cuidando el vestuario, la escenografía, las luces... mamarrachos no pueden hacerse", dijo.
Castaldo afirmó, no obstante, que entre la gente con la que trabaja "hay varios que son mejores actores que muchos pseudo profesionales que andan dando vueltas.
Para la directora, que los abogados quieran hacer teatro no es una sorpresa. "Les sirve para las mediaciones y para los juicios orales. Muchos ensayan frente al espejo, pero necesitan más recursos para hacer buenas ponencias, y por eso van a los talleres", explicó.
Situaciones favorables
Los directores aseguran que estas experiencias son favorables para el teatro. "Es importante y positivo que estos grupos puedan expresarse, porque se mantiene viva y heterogénea la actividad teatral. Y es bueno para cualquier persona porque le permite elaborar su experiencia artística", dijo Pablo Parolo. En tanto, Ricardo Salim, director y arquitecto, señaló que al arquitecto el teatro le da un campo de creatividad y de diseño muy grande, porque tiene la capacidad para diseñar en el espacio. "Desde el punto de vista humano, el teatro eleva la calidad de vida. Permite una relación espiritual con uno mismo", dijo.
El elenco de la fábrica Scania
La empresa automotriz Scania tuvo durante varios años un taller de teatro para sus empleados, que fue dirigido por el actor y director Nelson González. Más allá de la experiencia grupal, el proyecto significó el salto a las tablas de Rosendo García, quien se convirtió en actor a partir de los trabajos en la planta fabril.
Con ese grupo, Nelson González puso en escena obras teatrales en hospitales e instituciones de todo tipo, siempre a beneficio y con la intención de llevarle entretenimiento a gente que de otro modo no podría ver teatro.
"La Vorágine" abrió sus puertas
La experiencia con los médicos generalistas residentes abrió en ellos expectativas sobre su potencial actoral. "Esto está muy bueno, es una experiencia muy interesante y somos varios los que queremos formar un grupo de teatro para hacer otro tipo de trabajos", afirmó el flamante médico generalista Julio Torres.
Virginia Torres destacó que esta puesta "nos abrió un mundo desconocido", mientras que Paula Petrelli, ex bailarina de danzas contemporáneas dijo que quiere volver a vincularse con el arte.




