Diego Torres cautivó a más de 10.000 tucumanos con su show

Mujeres y hombres corearon los temas del cantante en un recital deslumbrante que duró casi dos horas y media.

EMOCIONANTE. La actuación del cantante pop deslumbró al público, al igual que la impactante escenografía.
EMOCIONANTE. La actuación del cantante pop deslumbró al público, al igual que la impactante escenografía.
18 Abril 2005
Viernes a la noche. Central Córdoba. La tierra estaba copada por mujeres que imitaban la histeria beatle. También había algunos muchachos, e incluso hombres con sus respectivas esposas y sus hijos. Diego Torres vestía pantalones de cuero negro y camisola del mismo color cuando su público lo vio salir. Más tarde cambiaría la camisa suelta por una remera más ajustada, más inspiradora del delirio femenino.
Los organizadores del evento, de Sigma Producciones, confirmaron que hubo algo más de 10.000 personas en la presentación del disco "Unplugged".
Al principio hizo las canciones conocidas. "Deja de pedir perdón", "Sé que ya no volverás" y "Cantar hasta morir" fueron acompañadas por una impresionante coreografía de manos. Todas -y todos- siguieron al cantante con los brazos en alto.
El griterío fue creciendo de a poquito cuando el ídolo (esa noche confirmó su popularidad en estas tierras) cerró los ojos y dejó oír la letra de "No lo soñé". Siguió con la romántica "Penélope" (de Joan Manuel Serrat) y silenció el estadio con un bloque en el que cantó solo, sentado al piano. Como no ocurría desde que se abrieron las puertas del club, la gente enmudeció.

Llamado de atención
Luego siguió con "Dónde van" y "Recuerda", y sólo la voz de Diego Torres envolvió la noche. Tanto fue así, que cuando el músico les dio pie a sus fans para que finalizaran, ninguno continuó. "¡Hay que estar atentos!", los reprendió desatando carcajadas.
Y esa no fue la única vez, en dos horas y 47 minutos, que Diego se enojó. "¡Paren un poco con esas b...!", le dijo a la gente en dos oportunidades, cuando las chicas le cantaban que moviera la "colita".
A pesar de ello, el solista logró establecer con el público un diálogo casi íntimo.
Lo invitó contagiosamente a bailar, le arrancó cientos de risas, le confesó las alegrías y las penas de la vida sobre un escenario y, sobre todo, conmovió a la multitud.
"El tipo tiene un carisma bárbaro. Me encantó cómo se comunicó con el público", opinó Karina Cruz, una fan de 37 años que se fue del club caminando con una enorme sonrisa en los labios.
Cuando faltaban 10 minutos para la una de la madrugada, se cerró el telón y se llevó consigo al cantante.

Los varones también disfrutaron del concierto

No es fanático. Jamás escuchó a Diego Torres. Tampoco respira el mismo aire entusiasmado que el resto de la multitud. Miguel Carabajal se dedica a la venta ambulante, está instalado en una de las entradas del club y reniega porque no vendió nada. "Ni pósters, ni vinchas, ni banderas. Esta vez, me fue mal", dice el hombre. Sin embargo, cuando terminó el recital LA GACETA lo encontró nuevamente. Esta vez, estaba rodeado por una decena de chicas que elegían fotos con la imagen del ídolo pop.
Osvaldo Cásares y Verónica Aragón son novios desde hace cuatro años. También son admiradores de Diego Torres, aunque desde hace más tiempo aún. El viernes a la noche, la pareja de enamorados, que hacía fila para ingresar al recital, le confesó a LA GACETA que planea casarse con un tema del ídolo pop.
"Nos gusta cómo canta el flaco. Hasta tenemos que reconocer que es fachero", confesaron Mariano Moyano y Ramiro Rodríguez, dos amigos de 17 años que ignoraron las burlas de sus pares y sacaron entradas.
"Fue buenísimo, espectacular. La música y el escenario me parecieron impresionantes", dijo Héctor Alvarez, un espectador que disfrutó del show en platea.

No hubo problemas en el recital

Alrededor de 500 personas trabajaron en la organización del show de Diego Torres durante la noche del viernes. La zona de las 4.000 plateas estuvo custodiada por 50 policías y algunos uniformados de una agencia de seguridad y personal de la empresa Sigma Producciones.
En ese sector, que estuvo colmado, 70 acomodadores se encargaron de que sean respetadas las ubicaciones de cada fanático de Diego.
Adolfo Pedroza, de Sigma, destacó que no hubo ningún incidente ni hecho que lamentar.
Afuera de Central Córdoba había otros 60 policías ordenando las filas de gente que empezaron a extenderse por Bolívar y por avenida Alem desde cuatro horas antes del show.

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