"No habrá una estampida inflacionaria"

El Gobierno de Tucumán se apresta a actualizar el sistema de medición de los precios, que ya tiene más de 30 años.

17 Abril 2005
El mayor efecto de la inflación y de la suba de los precios de los productos de la Canasta Básica Total (alimentos y servicios) impactan con mayor fuerza entre los sectores más desprotegidos de la sociedad. Según un estudio de la consultora Equis, que dirige Artemio López, por cada punto de inflación mensual unos 150.000 argentinos caen por debajo de la línea de pobreza. Hoy en el país se estima que existen unos 15 millones de pobres. En el aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo, unos 420.000 habitantes no alcanzan a reunir los $ 827,51 que se precisan por mes para cubrir la Canasta Básica Total. Sin embargo, el director de Estadística, Juan Carlos Abril, sostiene que en Tucumán el costo de vida del primer trimestre (3,4%) es inferior al del promedio país (4%). En una entrevista con LA GACETA, el funcionario vaticinó que este año no habrá una estampida inflacionaria.

¿Por qué el aumento de los salarios no tuvo la misma progresión que la suba de precios, tras la salida de la Convertibilidad, en 2002?
-Esto es un sello distintivo de la crisis que vivió el país. Pasamos de una economía ligada a las monedas, al dólar, a otra mucho más real, porque hubo un acomodo de precios relativos y la consecuencia de todo esto fue un mayor empobrecimiento de la población. En algunos momentos tuvimos ese empobrecimiento por una fuerte caida del empleo y luego por el impacto del nivel de precios. Son situaciones muy fuertes que la pudimos enfrentar durante 2002 y 2003 mayormente y ahora estamos subiendo la cuesta, cambiando esa tendencia generalizada.

¿Cree que habrá una estampida inflacionaria?
-No creo que haya estampida. Me da esta impresión por el manejo de las variables macroeconómicas no sólo nacionales, sino también provinciales. Pese a una suba promedio del 30% en los gastos anuales, los ingresos están por encima de esas previsiones. La expansión monetaria no es fuerte en la Argentina. Además, los formadores de precios están más cerca del consumidor que de los productores, porque no quieren perder clientes. Y los acuerdos por subas salariales son sectoriales y no generalizados.

¿Por qué existen diferencias entre las mediciones del Indec y las de la provincia?
-El Indice de Precios al Consumidor del Indec toma un radio de referencia distinto a la de la provincia. Además, la canasta básica está más actualizada que la nuestra que ya tiene 30 años. Por eso estamos a punto de actualizarla haciendo cálculos no solo del gran aglomerado, sino también de otras poblaciones del interior. También pesa mucho el costo del transporte que es más alto por estar alejado de los grandes centros de consumo.

¿Es posible que el costo de vida en Tucumán termine este año con un alza del 8,7% anual, como se proyectó desde el Ministerio de Economía?
-Creo que las proyecciones oficiales se cumplirán. Para mi modo de ver, observo que no pasará de un 8,5% y un 9% en Tucumán, pero nunca vamos a tener una estampida inflacionaria, porque las condiciones económicas actuales no son las mismas que hace 20 o 25 años.

¿Qué impacto pueden tener los hábitos de consumo de los tucumanos en el índice?
-Algunos de esos hábitos son fijos, aunque pueden disminuir circunstancialmente ante los aumentos de precios, como por ejemplo sucede con la leche o con la carne. De alguna manera, el consumidor trata de sustituir la carne vacuna, pero no el producto en sí, sino en los cortes. Es una conducta de consumo que no sería la ideal frente a la escalada de precios. Por eso digo que, si bien el consumidor tucumano busca alternativas, luego vuelve al producto que dejó de lado por la suba de precios.

Impuesto regresivo para los que menos tienen
La crisis económica de fines de 2001 generó una suerte de reacomodamiento de precios hasta estos días. Con la salida de la paridad uno a uno del peso respecto del dólar, los valores de los principales productos se fueron por las nubes. Según los informes de la Dirección de Estadísticas, 2002 fue el año de reacomodamiento de los precios, ya que el costo de vida en Tucumán se ubicó en el 49,4%, mientras que en 2004 alcanzó al 6,5%.
Durante el período posconvertibilidad, esa inflación llevó a que la Canasta Básica Total, calculada para una familia tipo (cuatro miembros) subiera en casi un 66%, de acuerdo con los informes oficiales. El ministro de Economía, Jorge Jiménez, expresó a LA GACETA que el impacto de la inflación en el bolsillo de la gente hay que dividirlo de acuerdo con el poder adquisitivo de la población. En ese contexto, el ministro no duda en afirmar que la inflación constituye un impuesto regresivo para los que menos tienen. Desde esta orientación, el funcionario reconoció que el incremento de los precios es elástico, mientras que los salarios no se ajustan automáticamente. Aclaró, al mismo tiempo, que el país está actualmente en presencia de aumentos especificos de precios de productos y que estas subas no son generalizadas.
En cuanto al sector público, en el que el agente tiene un asalario promedio superior a $ 860, según cálculos oficiales, el ministro indicó que existe mayores posibilidades de atender las necesidades alimentarias y de servicios. "El Estado, a sus empleados, les ofrece una variada gama de financiamiento", indicó. En ese marco, dijo que hoy el Gobierno no está en condiciones de reajustar los salarios. "Si la Nación nos ayuda con dinero extra, la Provincia podría pensar en otorgar aumentos. Esa es la única vía posible", indicó.

Las textiles soportan costos elevados
Con seis fábricas de hilados y telas, Tucumán es una importante plaza de la industria textil nacional. "En la actividad, hay una importante diferencia entre los precios de la industrias y los minoristas; estos últimos están contaminados por la importación de productos textiles de Brasil, que entra a valores relativamente bajos e influye en la ecuación de costos", señaló el gerente de Algodonera San Nicolás, Alejandro Martí.
El problema que genera la mercadería brasileña es que la producción argentina, en muchos casos, debe adecuar sus precios hacia abajo para seguir siendo competitiva. Pero a la vez la inflación hace subir los costos a la industria. "El mercado textil se maneja en dólares; hay un aumento generalizado en los insumos, en materia prima, en energía, en sueldos, etcétera, que hace que lo que hipotéticamente se ganaba con la devaluación está absorbido", precisó Martí.
El ejecutivo consideró que el mercado textil no es malo en cuanto a volúmenes demandados, pero alertó sobre los problemas que los costos internos pueden generar en las industrias del sector. "El tema de los costos es muy delicado, y hay que estar atentos a la creciente importación de productos de Brasil que distorsiona al sector", apuntó.

Si la gente no tiene dinero se vende menos
Al sector comercial tucumano la inflación lo afecta simplemente porque la gente tiene menos dinero para gastar. El comerciante Manuel Calviño, gerente de Tienda San Juan, sostiene que lo único que permite vender bien, con tranquilidad y con previsibilidad es la estabilidad de los precios.
"Cuando hay inflación se guarda mercadería en stock y eso no es bueno, porque la mercadería está para ser vendida, y no para que quede en el salón o en los depósitos", dijo Calviño.
Comentó que, en lo que a prendas de vestir se refiere, este año se notó una compra anticipada de invierno. "De esta forma, pudimos llegar al público sin grandes aumentos, con precios similares a los del año pasado", observó. Pero adelantó que en las reposiciones se pueden registrar subas. "Por más que se quieran frenar estos incrementos, esto es imposible. Cuando bajen más las temperaturas y aumente la demanda de productos de invierno, seguramente habrá nuevas subas de precios", pronosticó.
Calviño dejó en claro que la inflación no beneficia de ninguna forma al comercio ni a ningún sector de la actividad económica. "La inflación brinda intranquilidad y es dañina para todos, para cualquier rubro y sector", remarcó el comerciante.

Los trabajadores son los que más sufren
El sector laboral asalariado es uno de los más perjudicados en los procesos inflacionarios. Carlos Arnedo, secretario adjunto de la Unión de Docentes Tucumanos (UDT), aseguró que las mejoras salariales por decreto nacional actuaron como un paliativo y no como una solución a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. "En el sector docente, por ejemplo, los $ 100 llegaron sólo a un 40% de los maestros, porque el resto no estaba comprendido en la suba, porque ganaba más de $ 1.250 mensuales en bruto, incluido vales alimentarios", indicó.
Consideró que las presiones del FMI y de la Ley de Responsabilidad Fiscal para que los gobiernos no aumenten los salarios básicos actúan como un cepo que ahogan a la masa trabajadora estatal.
Por su parte, el titular de la CGT en Tucumán, Jesús Pellasio, sostuvo que los salarios en la población se encuentran deprimidos en relación a la suba que se viene registrando en los precios de la canásta básica. "Desde la CGT se pide un básico que incorpore todos los pagos no remunerativos; de esta forma podríamos discutir una corrección general en los sueldos, pero desde una tabla salarial blanqueada", explicó. Dijo que la caída del poder adquisitivo en la población se percibe y por eso se agudizan los reclamos.

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