Inflación

El aumento del costo de vida puede acarrear mayor pobreza y complicar la economía.

17 Abril 2005
El aumento de los precios de productos esenciales para la alimentación, durante el primer trimestre, generó un toque de alerta para el Gobierno y para los consumidores en general. A nivel nacional, el promedio del costo de vida trepó al 4%, aunque en Tucumán, la inflación medida por la Dirección de Estadística llegó al 3,4%. El Ministerio de Economía de la Nación tuvo que reajustar la pauta inflacionaria y hoy el ministro Roberto Lavagna admite que la inflación anual llegaría a los dos dígitos. Más aún, las principales consultoras adelantaron al Banco Central que el índice anual superaría el 9,7%, sin tomar aún en cuenta un posible reajuste ante la retrasada discusión por la suba de las tarifas de los servicios públicos.
Estudios efectuados por distintas consultoras sostienen que los acuerdos sectoriales alcanzados por la Secretaría de Agricultura con los principales formadores de precios de la carne, de los lácteos y de pollos aún no impactaron con fuerza para reducir el costo de la canasta alimentaria. Los funcionarios creen a partir de este mes, el costo de vida se estabilizará y que el porcentaje no superará el 1% mensual.
Se considera a la inflación como un impuesto regresivo que afecta más a los que menos tienen. Pero ese cuadro puede ser particularmente dramático en una provincia como la de Tucumán, donde el 52% de la población (unas 420.000 personas) no llega a cubrir sus necesidades alimentarias y de servicios porque sus ingresos están por debajo de los $ 827,51 mensuales, que constituye el costo de la Canasta Básica Total, a marzo pasado. Aunque las voces de alarma ya se hicieron sentir, toda vez que el recuerdo de la inflación en la Argentina tiene connotación de tragedia, también es cierto aclarar que estos síntomas aún están lejos de aquellos niveles que hicieron historia. El gobernador José Alperovich vaticinó que la inflación de este mes estará en el orden del 0,7%, mientras que el director de Estadística, Juan Carlos Abril, cree que no habrá una estampida inflacionaria porque el Gobierno adoptó medidas macroeconómicas para contener el nivel de circulante monetario y afianzar el superávit fiscal. El titular del Banco Central, Martín Redrado, admitió que el segundo trimestre de 2005 será clave para establecer si habrá cuellos de botella inflacionarios. En Tucumán, los funcionarios coinciden con ese diagnóstico, al afirmar que un eventual aumento de la capacidad de producción -que se inicia durante ese período- generaría mayor riqueza y un efecto multiplicador para que más tucumanos accedan al mercado laboral.
Sin embargo, ya se instaló en el país una fuerte batalla entre la suba de los precios y el reclamo sindical de aumentos salariales. Esto podría generar un escenario de mayor conflictividad y pobreza si se mantienen al alza los niveles del costo de vida. Los gremios tucumanos insisten en recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores, en sintonía con los planteos de las organizaciones sindicales del país. Ante esos reclamos, el ministro de Economía, Jorge Jiménez, asegura que la provincia no está en condiciones de subir salarios. "Sólo será posible si la Nación nos brinda una ayuda extra", dijo. Entre advertencias, empresarios, economistas y trabajadores piden medidas de fondo para resolver esta potencial crisis. Nadie quiere quedarse cruzado de brazos.

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