17 Abril 2005 Seguir en 
"Eramos un montón de adolescentes que nos encontrábamos para hablar y delirar con grabar un disco... cosas normales de un chico de 16 o 17 años". Eso fue, en esencia, "La Cueva" para Litto Nebbia, uno de los padres del rock argentino y quien le puso la voz al primer disco editado en español a nivel internacional.
Litto está entusiasmado con las celebraciones por los 40 años del rock argentino. No sólo presentó un libro con la historia de "Los Gatos Salvajes" (la banda que grabó el primer disco en español y que ahora fue reeditado en vinilo en Europa), sino que se reunirá con sus antiguos compañeros para hacer recitales en Rosario con aquella mítica y olvidada formación predecesora de "Los Gatos".
El miércoles, Nebbia recibió una mención especial en la ceremonia de entrega de los premios Gardel, justamente por los 40 años de aquel disco.
Nebbia, nacido en Rosario el 21 de julio de 1948, asegura que el rock ya existía cuando ese bar del barrio porteño de Once se transformó en el caedero de algunos de los primeros chicos que usaron el pelo largo en el país.
"Un año y medio o dos años antes de toda esa movida, en 1965, ya habíamos sacado el disco grabado en castellano con ?Los Gatos Salvajes? (la plaza se llamó como el grupo)", le contó a LA GACETA en una entrevista exclusiva pautada para rememorar aquellos años y para analizar el presente y el futuro del rock.
Mitos y verdades
Litto aseguró que "La Cueva" es más un mito creado por quienes buscaron el supuesto lugar del nacimiento del rock, y aclaró que era usado para reunirse más que para tocar. "Era un lugar chico, lleno de pulgas y con un dueño que te trataba mal. Además, había que consumir, como en cualquier bar. Y cada dos días nos metían presos...", contó el prolífico músico y productor, creador del sello discográfico Melopea.
Pero en ese lugar se encontraban casi todos los días Javier Martínez, Alejandro Medina (ambos formaron "Manal"), Moris (Mauricio Birabent) y Miguel Abuelo, que era un artesano que ni siquiera pensaba en tocar o tener una banda, según cuenta Litto, otro de los habitués. "Con ?Los Gatos? estábamos siempre ahí porque tocábamos todas las noches para pagar la pensión y poder tomar un café con leche, por unas monedas...", explicó.
Vocación y fuerza
Litto dialogó telefónicamente con este diario en su casa, mientras se preparaba para iniciar su jornada, que por estos días está recargada de actividades. Sin querer pecar de soberbio, el músico aseguró que no cambiaría nada de lo hecho en aquellos años. "No es que no sea autocrítico, pero cuando uno desarrolla una vocación con fuerza y pasión... lo que hacés a los 15 años y si lográs tus objetivos estás contento, aunque todo sea perfectible y superable", dijo.
Respecto del disco "Los Gatos Salvajes" (que fue reeditado en CD por su sello, con el agregado de temas hechos en vivo), aseguró que se puede oír, porque a pesar de los adelantos tecnólogicos que hubo en 40 años, "suena fenomenal". "Conceptualmente tiene una forma que hoy parece muy madura, especialmente si se la compara con la estructura de lo que suena hoy, donde hay mucha chabacanería y falta de originalidad", agregó.
"Ocurre que se les fue la mano con el negocio"
"Hoy,en el rock, hay demasiada desesperación por el negocio, por ser famoso. Y no hablo sólo de los músicos, porque los medios influyen mucho. Si te anotás en un lado y tenés suerte, sos famoso en una semana. Pero eso es lo más alejado que hay de una carrera artística, porque eso produce que la música sea toda parecida y que suene igual, porque no permite crear un marco de originalidad". Litto Nebbia habla con seguridad y suficiente conocimiento sobre el presente del rock argentino.
Como ejemplo, citó a "los Beatles". "Se hicieron millonarios, pero con una calidad y un nivel que perdura. Lo que se hace hoy no dura ni un mes. Espero que todo esto sea transitorio, porque el arte nunca muere", afirmó.
"Hay mucha falta de ideas que tiene que ver con lo que le dan a la gente. Si tenés 10 años y ves siempre los mismos programas en TV, con los mismos chistes, te queda la cabeza frita", disparó.
Como no podía ser de otra manera, la charla fue llegando hacia la tragedia de Cromagnon (él prefiere no hablar mucho de eso), donde el 30 de diciembre murieron 193 personas durante un recital de rock. "Lo que pasa es que se les fue la mano con el negocio, pero no se puede culpar al rock, porque es como si en un supermercado se deja entrar a 10 veces más personas de las que corresponde", analizó.
El problema, según Nebbia, es que "en nuestro país no es fácil dedicarse al arte; en otros lugares también te tenés que romper todo, pero se puede conseguir lo que buscás".
Litto está entusiasmado con las celebraciones por los 40 años del rock argentino. No sólo presentó un libro con la historia de "Los Gatos Salvajes" (la banda que grabó el primer disco en español y que ahora fue reeditado en vinilo en Europa), sino que se reunirá con sus antiguos compañeros para hacer recitales en Rosario con aquella mítica y olvidada formación predecesora de "Los Gatos".
El miércoles, Nebbia recibió una mención especial en la ceremonia de entrega de los premios Gardel, justamente por los 40 años de aquel disco.
Nebbia, nacido en Rosario el 21 de julio de 1948, asegura que el rock ya existía cuando ese bar del barrio porteño de Once se transformó en el caedero de algunos de los primeros chicos que usaron el pelo largo en el país.
"Un año y medio o dos años antes de toda esa movida, en 1965, ya habíamos sacado el disco grabado en castellano con ?Los Gatos Salvajes? (la plaza se llamó como el grupo)", le contó a LA GACETA en una entrevista exclusiva pautada para rememorar aquellos años y para analizar el presente y el futuro del rock.
Mitos y verdades
Litto aseguró que "La Cueva" es más un mito creado por quienes buscaron el supuesto lugar del nacimiento del rock, y aclaró que era usado para reunirse más que para tocar. "Era un lugar chico, lleno de pulgas y con un dueño que te trataba mal. Además, había que consumir, como en cualquier bar. Y cada dos días nos metían presos...", contó el prolífico músico y productor, creador del sello discográfico Melopea.
Pero en ese lugar se encontraban casi todos los días Javier Martínez, Alejandro Medina (ambos formaron "Manal"), Moris (Mauricio Birabent) y Miguel Abuelo, que era un artesano que ni siquiera pensaba en tocar o tener una banda, según cuenta Litto, otro de los habitués. "Con ?Los Gatos? estábamos siempre ahí porque tocábamos todas las noches para pagar la pensión y poder tomar un café con leche, por unas monedas...", explicó.
Vocación y fuerza
Litto dialogó telefónicamente con este diario en su casa, mientras se preparaba para iniciar su jornada, que por estos días está recargada de actividades. Sin querer pecar de soberbio, el músico aseguró que no cambiaría nada de lo hecho en aquellos años. "No es que no sea autocrítico, pero cuando uno desarrolla una vocación con fuerza y pasión... lo que hacés a los 15 años y si lográs tus objetivos estás contento, aunque todo sea perfectible y superable", dijo.
Respecto del disco "Los Gatos Salvajes" (que fue reeditado en CD por su sello, con el agregado de temas hechos en vivo), aseguró que se puede oír, porque a pesar de los adelantos tecnólogicos que hubo en 40 años, "suena fenomenal". "Conceptualmente tiene una forma que hoy parece muy madura, especialmente si se la compara con la estructura de lo que suena hoy, donde hay mucha chabacanería y falta de originalidad", agregó.
"Hoy,en el rock, hay demasiada desesperación por el negocio, por ser famoso. Y no hablo sólo de los músicos, porque los medios influyen mucho. Si te anotás en un lado y tenés suerte, sos famoso en una semana. Pero eso es lo más alejado que hay de una carrera artística, porque eso produce que la música sea toda parecida y que suene igual, porque no permite crear un marco de originalidad". Litto Nebbia habla con seguridad y suficiente conocimiento sobre el presente del rock argentino.
Como ejemplo, citó a "los Beatles". "Se hicieron millonarios, pero con una calidad y un nivel que perdura. Lo que se hace hoy no dura ni un mes. Espero que todo esto sea transitorio, porque el arte nunca muere", afirmó.
"Hay mucha falta de ideas que tiene que ver con lo que le dan a la gente. Si tenés 10 años y ves siempre los mismos programas en TV, con los mismos chistes, te queda la cabeza frita", disparó.
Como no podía ser de otra manera, la charla fue llegando hacia la tragedia de Cromagnon (él prefiere no hablar mucho de eso), donde el 30 de diciembre murieron 193 personas durante un recital de rock. "Lo que pasa es que se les fue la mano con el negocio, pero no se puede culpar al rock, porque es como si en un supermercado se deja entrar a 10 veces más personas de las que corresponde", analizó.
El problema, según Nebbia, es que "en nuestro país no es fácil dedicarse al arte; en otros lugares también te tenés que romper todo, pero se puede conseguir lo que buscás".





