26 Marzo 2005 Seguir en 
No hace mucho, un trozo de la cornisa de un inmueble cayó a la calle y dañó el techo del auto que se encontraba abajo. El caso hace necesario realizar una tarea que otras veces hemos sugerido en esta columna, en bien de la elemental seguridad pública. Nos referimos a revisar el estado de la parte superior de las construcciones, sobre todo las de vieja estructura, dentro de la ciudad. En la ochava noroeste de 24 de Setiembre y Balcarce puede advertirse que han crecido plantas, de regular tamaño, en los intersticios del remate del añoso inmueble ubicado en ese punto. Lo mismo ocurre, pocos metros hacia el poniente de dicha esquina, en el edificio de la vereda norte de 24 de Setiembre al 100. Parece obvio recordar que la existencia de vegetales en esos lugares -aparte de revelar el descuido del propietario- crea el peligro de que sus raíces terminen por aflojar la mampostería. De esto puede derivar que se desprendan pedazos de ella, y que caigan sobre la vía pública, en perjuicio de las personas o de los vehículos. Una adecuada inspección, por parte de los organismos respectivos de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, evitaría estas situaciones riesgosas.







