El desembarco de José Alperovich en Banda del Río Salí comenzó antes de que las autoridades transitorias asuman la intendencia que quedó vacante por el fallecimiento de Camilo Khoder. Desde el mismo miércoles, el gobernador se instaló en el municipio vecino a la capital para interiorizarse de los proyectos que necesita ese municipio para crecer. Ordenó analizar el cuadro de situación socioeconómica de la zona y hasta tuvo entre sus manos fotos aéreas de algunas villas de emergencia, que servirán para definir planes de contención social.
El lunes asumirá interinamente como intendente el presidente del Concejo Deliberante, el peronista Hugo Soraire. Durante la corta semana que pasó, se habló de la posibilidad de que asista, en pleno, el gabinete provincial, como una demostración de interés institucional y político de la Casa de Gobierno.
Paralelamente, ya se están buscando candidatos para ocupar ese cargo cuando se convoque a elecciones, en esa jurisdicción, el 23 de octubre. La nómina incluye a hombres próximos a Alperovich, con rótulos de "afines" a la causa del mandatario. Esto, según trascendió, pone en la grilla a dirigentes del este provincial que estuvieron con el gobernador, tiempo antes de que fuera proclamado como tal. Incluso podrían salir a la luz en las recorridas que Alperovich tiene previsto realizar en territorio bandeño.
En sus minivacaciones en la costa atlántica, Alperovich comenzará a deshojar la margarita para definir a los aspirantes más potables para el electorado bandeño. La apuesta es fuerte, ya que Banda del Río Salí y los municipios y las comunas rurales aledaños constituyen casi el 50% de la fortaleza electoral de la zona este tucumana.
En este contexto, quienes asesoran al gobernador piensan que la victoria del candidato oficial puede significar un paso más hacia la idea de consolidar una estructura política propia, sin recurrir al poder de la billetera, es decir, a las obras públicas que se distribuirán en el interior con financiamiento nacional y provincial, muy comunes en años electorales.
Los colaboradores de Alperovich analizan que, en tiempos de bonanza fiscal, tanto los intendentes como los comisionados rurales seguirán respondiendo, con lealtad, a los designios de la Casa de Gobierno. Pero si cambian los tiempos y vuelven las crisis financieras, es muy probable que muchos de esos dirigentes territoriales terminen en la vereda del frente, algo que sucedió en anteriores gestiones de Gobierno. En este marco, los alperovichistas definen a los intendentes como libres pensadores.Por más que no lo quieran reconocer públicamente, el sello de la gestión en la intendencia capitalina, y ahora en Banda del Río Salí, tendrá el sello alperovichista.
Pactos y fondos fiduciarios
El Pacto de Saneamiento y la Paz Social pone entre las cuerdas a los intendentes. Con la firma de ese convenio, los municipios beneficiados tienen la posibilidad de despreocuparse por la cuestión salarial, pero prácticamente ceden parte de su autonomía financiera al Poder Ejecutivo que, además de girar fondos, controla las cuentas en cada jurisdicción. Las transferencias de recursos a municipalidades y a comunas rurales crecieron este año entre un 20% y un 30% respecto del ejercicio anterior. Son casi $ 280 millones que el Gobierno provincial desembolsa al interior. A ello hay que agregarle el Fondo Fiduciario para el plan de obras públicas, con un financiamiento total que está en el orden de los $ 100 millones.
Sólo esas dos referencias sirven para ejemplificar el poder que tiene actualmente el gobernador sobre las decisiones de los jefes municipales y sobre los comisionados rurales. En un año electoral, como el que estamos viviendo, esto se potencia. Incluso la ambición por tener estructura política propia.







