Vehículos de dos ruedas

El estacionamiento de los rodados debe ser ordenado.

25 Marzo 2005
Bicicletas y motocicletas -de todas las gamas y portes- son el tipo de vehículo que cada día abunda más en nuestra capital. Evidentemente, su existencia crea la necesidad de que el conductor encuentre un lugar para dejarlos, con cierta seguridad, en la zona céntrica, cuando marcha a realizar su actividad cotidiana.
Pensamos que sería lógico habilitar más lugares para ese propósito. Pero no puede aceptarse que el estacionamiento de vehículos de dos ruedas complique aún más el desorden del centro, deteriore elementos de uso público y dañe injustificadamente el arbolado de las calles.
Lo decimos porque, en la actualidad, es usual que bicicletas y motos permanezcan amarradas con cadena y candado a los árboles, o a las columnas de los faroles de las peatonales. Es obvio que el árbol sufre con ese tratamiento, pues existe el riesgo de que su tronco se dañe gravemente o que se quiebre. Y en cuanto a los faroles, resulta obvio que su finalidad no es la de servir de amarradero.
Por otro lado, se crea una notoria molestia para el peatón, quien debe circular esquivando tales obstáculos, ubicados en sitios donde no debieran estar. La realidad apuntada es algo que debiera corregirse.

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