24 Marzo 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Apenas horas después de haber sido liberado por la Justicia, el piquetero Raúl Castells volvió a manifestarse por las calles del centro porteño acompañado por unos 300 seguidores. El y su esposa, Nina Peloso, iniciaron el periplo frente a la Gerencia de Pensiones Contributivas de la Anses, en Alsina al 1.400, muy cerca del Congreso de la Nación, para pedir subsidios para personas mayores de 50 años que no consiguen trabajo ni tienen jubilación.
"Es demasiado injusto este país para millones de personas", dijo el dirigente al aludir a la gran cantidad de desocupados y, en particular, a la situación de los mayores de 50 años, "a los que no los toman en trabajos porque dicen que son viejos", agregó.
Castells dijo que no está bien de salud, tras pasar diez días detenido en la sede de la Superintendencia de Investigaciones, en el barrio porteño de Villa Riachuelo, por una causa por presunta extorsión, cuando el año pasado solicitó 50.000 combos en un local de McDonald?s para repartir entre los pobres.
Sin embargo, el juez subrogante Julio Quiñones consideró que no había delito, aunque el fiscal Martín Nikklison adelantó que apelará la resolución.
No obstante la situación que parece aliviársele ante la Justicia porteña, el líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) deberá afrontar próximamente un juicio por supuesta extorsión, por haber reclamado alimentos en el Casino Gala, de Resistencia, el 16 de julio del año pasado. (DyN)
"Es demasiado injusto este país para millones de personas", dijo el dirigente al aludir a la gran cantidad de desocupados y, en particular, a la situación de los mayores de 50 años, "a los que no los toman en trabajos porque dicen que son viejos", agregó.
Castells dijo que no está bien de salud, tras pasar diez días detenido en la sede de la Superintendencia de Investigaciones, en el barrio porteño de Villa Riachuelo, por una causa por presunta extorsión, cuando el año pasado solicitó 50.000 combos en un local de McDonald?s para repartir entre los pobres.
Sin embargo, el juez subrogante Julio Quiñones consideró que no había delito, aunque el fiscal Martín Nikklison adelantó que apelará la resolución.
No obstante la situación que parece aliviársele ante la Justicia porteña, el líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) deberá afrontar próximamente un juicio por supuesta extorsión, por haber reclamado alimentos en el Casino Gala, de Resistencia, el 16 de julio del año pasado. (DyN)
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