22 Marzo 2005 Seguir en 
"No toca el bajo con criterio de guitarra, sino como si se tratara de una orquesta. Es un verdadero director, un artista realmente", afirmó casi emocionado el guitarrrista tucumano Luis Albornoz cuando el concierto de Javier Malosetti estaba concluyendo. Malosetti brindó antenoche uno de los espectáculos musicales de mayor jerarquía de los últimos tiempos en esta ciudad. Acompañado por Hernán Jacinto en teclados y Oscar Giunta en batería, el músico exhibió su virtuosismo interpretando jazz, soul, blues y rock and roll. Al mismo tiempo, dio cátedra como director de orquesta.
Diálogo
Muy atento al público que había colmado el Teatro Alberdi, respondió con un amable "salud" a un estornudo de alguien del palco, le hizo un gesto cariñoso a un bebé que lloraba, pero se fastidió cuando sonó un celular en el momento en que intentaba explicar lo sublime del tema "Angel band", una canción gospel de inicios del siglo ( XX ). "No loco, a eso no te lo perdono", dijo mientras los espectadores respaldaban con sus aplausos su postura.
Repertorio
Malosetti empezó con "Full glasses" y siguió con una de sus composiciones más conocidas: "Spaghetti boogie". Luego ejecutó "Blues inferno" (una versión del tema de "The Tramps", que suena en la película "Fiebre del sábado por la noche") y creó un particular clima intimista cuando, con el bajo únicamente, interpretó "Peace, please" y una vieja canción de Jimi Hendrix, "Purple haze". Con cinco cuerdas, el músico demostró todos los sonidos que puede originar: hizo solos como si fuera una primera guitarra; acompañó como una segunda y punteó como bajo, como el soporte conceptual de cualquier composición. Intentó incluso sostener con la boca el instrumento, ya casi sobre el final del show, mientras sonaban los acordes. Con un carisma que ganó a los espectadores, regresó para el primer bis. No sin antes hacer una demostración con un "Yo-yo" en el escenario. "Wild horses" (de los Rolling Stones) sonó más blues que nunca, al igual que "Pappo?s blues medley". Un capítulo aparte fue la actuación del batero Oscar Giunta, que prácticamente la "descosió". Malosetti se dio el lujo de acompañarlo cuando abandonó el bajo y se fue a tocar los tambores con él; instantes antes había mordido uno de los platos.
Cámaras digitales y teléfonos celulares
"Un maestro, no hay otro modo de definirlo", señaló Rubén Jiménez, que desde la platea siguió atentamente el show.
Precisamente en la platea pudo verse a una gran cantidad de fotógrafos aficionados que con sus pequeñas máquinas digitales no dejaba de flashear al músico y a su trío. Pero no sólo máquinas podían observarse, sino también a muchos espectadores que con sus caros teléfonos celulares registraban imágenes para enviarlas posteriormente.
Fue una constante a lo largo del recital, que se inició alrededor de las 21.30 y terminó pasadas las 23. "Con razón el tipo tuvo que irse de Spinetta, con él no tenía futuro. En una banda, no puede haber dos directores de orquesta", dijo a modo de elogio el guitarrista Luis Albornoz.
Santiago Caminos es un músico de gran trayectoria en la provincia, pero el show de Malosetti no le gustó. "No me emocionó; en realidad me aburrí bastante", dijo. "Me pareció que hizo un despliegue de virtuosismo único; jamás vi en Argentina un bajista que maneje tanta técnica y logre esos resultados en el escenario; pero no logró emocionarme, me pareció chato con su música. De todos modos, lo que más me gustó fue la interpretación de ("Wild horses") de los Rolling Stones", afirmó.







