CARTAS

22 Marzo 2005
SIN LUZ EN BARRIO OESTE I
En la calle 5, entre avenida Central e Italia, del barrio Oeste I hay cuadras en las que no hay luz, mientras que en otras las lámparas están prendidas todo el día ocasionando un gasto innecesario. Por otro lado, en ese barrio hay cientos de construcciones ilegales. ¿Qué hace la Municipalidad para controlar eso? ¿Espera que alguna se derrumbe u ocasione una tragedia para intervenir? Después llegan las lamentaciones y la búsqueda de culpables.
Gabriel Fernández
gabriel6501@yahoo.com.ar

AGRAVIO (I)
No hay duda de que la sociedad argentina sufre de grandes carencias morales, que se ven reflejadas a diario y a todo nivel. La libertad de expresión es un derecho de todo ciudadano responsable y respetuoso de la persona, sea cual fuere su participación en la vida social. Pero parece que esto no siempre se tiene en cuenta, ni la responsabilidad por los propios dichos ni el respeto por el otro, atento a lo expresado por la señora Hebe de Bonafini en contra del Papa. No me sorprende el estilo de sus declaraciones; lo que me duele y asusta es el odio y el rencor que, en este caso, expresan. ¿Por qué ataca a Juan Pablo II? ¿Por ser la cabeza de la Iglesia Católica que defiende y defenderá siempre la vida desde su concepción? Es conocida la participación de esta señora en agrupaciones defensoras de los derechos humanos, y está muy bien. Pero yo le preguntaría: ¿acaso a los niños, seres humanos por nacer, no se les debe reconocer también estos derechos? Yo le pido a la señora Bonafini, que no nombre a Dios para expresar su odio y desear el mal. Sólo El, en su infinita sabiduría y amor, sabrá juzgar y dar a cada uno lo que le corresponda.
Silvia Peralta de Paz
Ituzaingó 1.855
Yerba Buena-Tucumán

AGRAVIO (II)
Con total indignación leí las declaraciones de Hebe de Bonafini, que intentó agraviar y condenar por defender la vida, al máximo representante de Dios en la Tierra. El Sumo Pontífice seguirá incansablemente luchando por la vida y la paz en el mundo, y por la conversión del ser humano; y perdonando, como sólo un santo lo puede hacer a los que intentan ofenderlo o agraviarlo, como ya lo hizo unos años atrás con la persona que intentó asesinarlo. Dios bendiga a su Santidad, y le siga dando fuerzas en su lucha inagotable y digna de imitar.
Eduardo Frías Silva
emfs24@yahoo.com.ar

AGRAVIO (III)
El Presidente separa de su cargo como obispo castrense a Antonio Baseotto por expresar la opinión de la Iglesia en contra del aborto utilizando, mal o bien, un pasaje del Evangelio. Al margen de mi opinión con respecto al aborto me sorprende (o no) lo expresado por el ministro del Interior, refiriéndose a, entre otras cosas, el sueldo de $ 5.000 del obispo, pero sin hablar de los miles de ñoquis y asesores de los políticos, y de la repetida comparación con la época de la represión. Mención aparte merece la opinión de la señora de Bonafini, que aprovecha la circunstancia para agredir groseramente y gratuitamente a Juan Pablo II. ¿Dónde están los derechos humanos que dice defender? Espero que el Presidente actúe con la misma firmeza que usa cuando le conviene.
Ricardo Auad
RicardoAuad@hotmal.com

EL ABORTO
En la defensa de la vida, que no pertenece a ninguna religión o credo, hay sólo dos posturas: o se está a favor o en contra, no existe el "ni". El aborto es el asesinato de una persona en el vientre de una mujer, y por cualquier lado por el que se lo mire, es un crimen. Si bien es cierto que no hay datos estadísticos fidedignos, podemos ver claramente una cosa: de cada 100 mujeres que recurren al aborto, por lo general inducidas por políticas antivida, se dice que muere un determinado porcentaje por no estar "bien hecho", pero no se dice nada de que, de estos 100 abortos, han muerto 100 niños no nacidos. Con seguridad, puede afirmarse que inculcando conductas que inducen a la promiscuidad, al sexo por el sexo mismo, al falso sexo seguro, que no existe, aumentan los embarazos no deseados; aumentan los abortos y aunque el aborto se legalice, se realice en lugares habilitados, altamente especializados, y se logre que no mueran más madres, lo que sí es seguro es que, de cada 100 abortos, morirán 100 niños con todo su derecho pleno a la vida, que tenían -al igual que sus madres- todo el derecho a vivir. El aborto procurado es y será siempre un homicidio; como lo señalan los Mandamientos, la ley natural y la Constitución argentina. Así se realice clandestinamente, en un hospital o con un fármaco autorizado.
Rubén S. de Serranos
rudese@arnet.com.ar

ESTACIONAMIENTO
En Yerba Buena se establecieron las áreas de estacionamiento pagado. Lo interesante de esto es el estacionamiento pagado sobre las veredas. Sobre la calle San Lorenzo, por ejemplo, se estaciona sobre la vereda de la escuela. Lo que sí aseguro es que el personal que realiza el control y pago les pide a los conductores que no estacionen sobre las veredas, pero estos no atienden ninguna petición. Entiendo que esta actitud de incultura se soluciona fácilmente con una grúa municipal o con el bloqueo de las ruedas y una estupenda multa sin "pago voluntario" de dos monedas.
Guillermo Perotti
gmperotti@hotmail .com

SERVICIO MILITAR
Quien quiera hablar de lo bueno o malo del servicio militar obligatorio, tendría que haberlo hecho. Hoy es fácil opinar desde un rincón neutral o hablar con ironías como lo hace el lector Ramón Eudal (carta del 19/3). Ese servicio les fue de enorme utilidad a cientos de miles de ciudadanos, lo que no implica admitir que hoy, con los cambios tecnológicos y comunicacionales existentes deba pensarse seriamente en rehabilitarlo. Para la mayoría de los soldados conscriptos, que provienen de las franjas de menores recursos, fue una experiencia principal en su formación viril y como ciudadanos, más allá de las carencias tradicionales que impidieron en muchos casos un adiestramiento más intensivo en el uso de las armas de fuego. Pero conocieron muchos la camaradería nacida de la experiencia de vivir sin familia y sentir el peso de las obligaciones, el respeto y la reverencia al orden establecido. Muchos lograron la alfabetización en las escuelas que funcionaron en todos los cuarteles e instituciones de las FF.AA.; muchos de los que no fueron incorporados por no satisfacer los requerimientos sanitarios supieron de afecciones y problemas de salud que sólo fueron detectados en la revisión previa, y ni que decir de lo que se llevaron como bagaje cultural histórico y tradicional ganado en ese existir de la vida cuartelera. Se debe admitir la crítica de que algunos fueron sirvientes, lamentablemente por deformación intelectual de superiores, que entendieron otra cosa por "soldado asistente" y desviaron el curso de sus tareas. Pero esos sirvientes también fueron la gran minoría. En definitiva, defiendo aquel servicio militar obligatorio al que considero una escuela de formación de hombres útiles.
Julio Argentino Gómez
julioargentino@arnet.com.ar

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