Si el desembarco en Tucumán de la empresa fabricante de agroquímicos Atanor fue una buena noticia para nuestra provincia en 2001, su posible expansión en el sector azucarero podría considerarse, a priori, una gran noticia. No se trata de una compañía cualquiera, sino de una megaorganización superavitaria que invierte fuertes sumas de dinero en los emprendimientos que encara. Y ahora tiene en la mira al poderoso ingenio Concepción, la fábrica azucarera más grande de Tucumán. De concretarse la compra-venta del ingenio de Banda del Río Salí, cuyos dueños, hasta ahora, son las familias Paz, García González y Viaña, se produciría un rotundo cambio en el escenario argentino del azúcar, y especialmente en el de Tucumán.
Como se informó, Atanor es una firma argentina líder en la producción de químicos para el agro, que exportó en 2004 por U$S 80 millones, con una facturación en la totalidad de sus empresas de U$S 270 millones, U$S 80 millones más que lo registrado el año anterior. Emplea a 1.500 personas; paga de contado sus operaciones y -lo más importante- es propietaria de dos ingenios tucumanos, el Marapa y el Leales.
Como antecedente, vale mencionar que sólo en el Marapa lleva invertidos más de U$S 20 millones en mejoras desde que lo compró en 2001, incluido el precio que pagó por esta fábrica. En las poblaciones aledañas a este ingenio la compañía nacional propició importantes obras públicas, y muchos son los agradecidos por la relevancia que Atanor hoy reviste para esa zona de la provincia.
Alguna vez, al explicar la adquisición del ingenio Leales al grupo Guerrero, ocurrida en setiembre de 2003, el presidente de Atanor, Miguel Angel González, fue claro: "nosotros queríamos comprar y ellos querían vender". Algo similar ocurre ahora con el Concepción. Hay quienes dicen que si el grupo especializado de la fabricante de agroquímicos inicia una inspección en el seno de la empresa que quiere adquirir el negocio prácticamente es un hecho. Pese a esta creencia, habrá que esperar algunas semanas hasta que concluya la auditoría que se realiza en el Concepción, para que se defina si se hace o no el negocio.
¿Qué se puede esperar si Atanor suma el gigante bandeño? El promedio de las últimas cinco zafras en Tucumán arroja una producción de 249.000 toneladas de azúcar para el Concepción; 42.000 toneladas para el Marapa y 34.000 toneladas para el Leales. Esto suma un total de 325.000 toneladas de azúcar, volumen similar al que obtiene el ingenio Ledesma, de Jujuy, el más grande del país.
Más allá de que el objetivo central de la compra del Concepción sería el autoabastecimiento de alcohol, Atanor pasaría a ejercer una posición dominante en el mercado azucarero. Con seguridad, iniciará un proceso de mejoras en la fábrica que redundará en un incremento de su capacidad instalada, lo cual a su vez derivaría en un aumento de la molienda diaria de caña del ingenio, de 18.000 toneladas según el promedio de los últimos cinco años. Si el renovado Concepción necesita más caña, ¿de dónde saldrá esta materia prima? Algunos piensan que los ingenios vecinos tendrán que ceder parte de su materia prima en favor de un gigante voraz que pesa bien la caña y que paga lo que corresponde. El industrial Jorge Rocchia Ferro, dueño del ingenio La Florida -ubicado cerca del Concepción-, cree que las nuevas y más productivas variedades de caña permitirán que no haya conflictos por la materia prima entre las fábricas del este.
Hay otro dato para tener en cuenta. El año pasado, cuando el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) firmó una suba salarial del 22% remunerativo con Fotia, Atanor expresó su disconformidad con este acuerdo y se retiró como socio de la institución. Pocas pulgas en el posible nuevo coloso de la industria azucarera tucumana.
21 Marzo 2005 Seguir en 
Por Fernando García Soto







