Indicaciones equívocas

Los agentes de tránsito deben ser claros con sus indicaciones.

21 Marzo 2005
El agente municipal que se halla instalado en su garita para dirigir desde allí el tránsito debe cumplir su cometido a través de indicaciones precisas con la mano y el silbato, acompañadas por el adecuado movimiento del cuerpo. No es la primera vez que criticamos el hecho de que esta exigencia elemental no se cumpla, en una apreciable cantidad de casos.
Sucede que se producen indicaciones equívocas, y el conductor a veces no logra interpretar si lo autorizan a seguir, o si debe detener su marcha. Otras veces, el ademán de detención es repentino, y ocurre cuando el automotor ya está iniciando el cruce de la ochava. No menos frecuente es el hecho de que el agente esté distraído, conversando con algún colega u con otra persona que se acerca a la garita, con lo cual deja -obviamente- de concentrarse en su tarea. Tarea que, según resulta sobreabundante advertir, es lo suficientemente delicada como para merecer toda la atención de su responsable.
Nos parece que, en este punto, convendría que la autoridad municipal adopte las providencias correspondientes, como lo exigen la intensidad y la complicación de nuestro tránsito.

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