El clima político se tensiona al compás de las controversias generadas por el jefe de Estado. Néstor Kirchner puso en aprietos al gobernador José Alperovich con sus llamados al boicot en contra de la petrolera Shell. Lo indispuso con una franja del empresariado justo cuando se despereza el año electoral y necesita que haya paz social en la provincia. La movida de piqueteros kirchneristas frente a una estación de servicios de Shell, mostró que una fracción del elenco gobernante obedece a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, antes que a las conveniencias políticas del alperovichismo. Desde la Casa de Gobierno se buscó superar el trance sin incurrir en deslealtades con la administración federal. Las desobediencias se pagan caro en la Argentina de hoy.
En rigor, en la comunidad empresaria existía inquietud por cerrar brechas con el gobernador. La asociación de los hombres de negocios con la conducción política de Salta, encarnada por Juan Carlos Romero, les ofrecía una referencia exitosa. El industrial azucarero Jorge Rocchia Ferro hizo de puente con una veintena de empresarios de primer nivel, con la idea de producir una convergencia de acciones con Alperovich. No le falló el cálculo al anfitrión porque hubo un diálogo franco y constructivo entre los comensales. Entre estos se hallaba Beatriz Rojkés de Alperovich, probable candidata a diputada nacional Sólo desentonó el ruralista Víctor Pereyra con una intervención de sesgo complaciente hacia el poder político.
Prevaleció, con todo, el ánimo de construir una salida para Tucumán. La experiencia salteña tiene costados positivos que no pueden descalificarse, pero existen otros que no son dignos de imitación.
El estilo paternalista del gobernador Juan Carlos Romero, que financió el traslado masivo de miles de jóvenes al estadio "Ernesto Martearena" para apoyar al salteño Federico Maldonado, no condice con una imagen de gobernante austero y moderno, que no identifica a la suerte de la provincia con el destino de un cantante en el programa televisivo "Operación triunfo". La madurez institucional se afianza con otros recursos y no con gestos populistas.
Dudas superadas
La crispación del ambiente político perturbó a más de un jerarca del oficialismo. Al choque del presidente Kirchner con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y al resurgimiento de la inflación con la consiguiente reactivación de la puja salarial, se adicionó la confrontación con la Iglesia. Es una pelea que sorprendió, porque al exceso verbal de un obispo se respondió con un discurso de agresividad inusual y propio de la tribuna electoral. Kirchner satisfizo a las elites de mentalidad laicista, pero irritó a extensas franjas de la sociedad respetuosas de la institución eclesial. Los roces con el Vaticano trajeron más desasosiego en las filas del peronismo, que no olvidó las consecuencias de anteriores enfrentamientos con la Iglesia.
Con pragmatismo, Alperovich decidió unificar las elecciones de diputados nacionales y las de los convencionales constituyentes para el 23 de octubre. La crema y nata del mundo empresario lo escuchó de boca del jefe de Estado en la noche del jueves, aunque tiene plazo hasta el 23 de junio para dar forma jurídica a la decisión política. La unificación permitirá al oficialismo capitalizar la presencia de Kirchner, quien tomó a la elección de octubre como una batalla crucial para su gestión.
En Casa de Gobierno se recibió con aparente tranquilidad la elección de Alfredo Dato en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia. Se despegan, así, de los tanteos que hizo el ministro político, Edmundo Jiménez, en favor de otro juez. "Si Dato no judicializa la política, no habrá problemas", confesó uno de los colaboradores más estrechos del gobernador. Detrás de este pensamiento subyace el fantasma de Esteban Jerez, investigador implacable de casos que rozaron al ahora jefe del Ejecutivo, y a quien aún acusan de haber actuado siguiendo móviles políticos. Y si a la Corte le llegan asuntos espinosos, como la definición de la constitucionalidad del régimen electoral para convencionales reformadoras, esperan que los resuelva en tiempo oportuno. O sea que no tumbe el proceso reformista, sin proporcionar una salida. Sin mentarlo, deslizan la reposición de los lemas.
Ese razonamiento no esconde cierto resquemor por una eventual politización de la acción judicial. A esos personeros del poder los tranquiliza el desgaste de la Justicia, a causa de los oficios truchos de variada clase. "Ellos no están enteros", sugieren con absoluta convicción.
Dato, no obstante, está lejos de aceptar diagnósticos de aquella naturaleza. Sus cruces con Ricardo Bussi y Daniel Heredia, en defensa del Poder Judicial, así lo atestiguan. Por tanto, en un año de alta carga política, la Corte tendrá a un presidente que no rehuirá la polémica pública.
Avance con distintos ritmos
Las candidaturas en los otros partidos políticos están en etapa de gestación. En Fuerza Republicana dan por seguro que el concejal Miguel Brito puede ser el primer pretendiente a una diputación nacional. La situación procesal de Antonio Bussi es lo suficientemente compleja como para suponer que no protagonizará ninguna empresa electoral. El aporte del apellido fundacional del partido constará en la boleta de convencionales constituyentes. La simultaneidad de los comicios es algo que el bussismo anhela para que el senador pueda estar en carrera.
A Ernesto Padilla todo lo que pasó en los últimos días le pareció un acto de deslealtad partidaria. La irrupción de Brito tras las deserciones de Antonio Bussi y de Fernanda Bussi, pusieron las cosas blanco sobre negro. El legislador asegura que persistirá en su propia línea interna dentro de FR, con la certeza de que ya conoce quiénes serán sus adversarios y las reglas.
Los radicales están eufóricos por los resultados electorales de Santiago del Estero y de Catamarca. La línea dominante en el distrito Tucumán impulsa la formación de un acuerdo, a semejanza del frente cívico y social que venció en aquellas provincias. Sin ingredientes peronistas, es impensable que prospere una coalición en Tucumán. Por eso, se sondeó a Olijela Rivas, a Antonio Guerrero y a otros dirigentes. Nadie dijo aún que sí. Los radicales hacen nombres y, además de Roberto Palina, conjeturan que el legislador José Cano y el intendente Agustín Fernández (Aguilares) podrían estar en la lista de diputados para octubre.
Curiosamente, la corriente peronista que discrepa con el alperovichismo, mantiene diálogos con los radicales que no aceptan el liderato de Palina. El producto final sería otra alianza multipartidaria para octubre.







