Queremos referirnos al largo e inexplicable peregrinaje que está teniendo el trámite de jubilación iniciado en 2002 por Myrtha Raia, destacada pianista y docente de nuestro medio. Este es un atropello a la dignidad de una trabajadora que, luego de 53 años de labor, debe seguir luchando para recibir lo que le pertenece. En el caso de Raia, todo un símbolo de la historia musical y pianística de Tucumán, maestra de nuestros mejores músicos, significa además, darle la espalda vergonzosamente a la cultura, a la trayectoria genuina de quienes dedican su vida al estudio, al perfeccionamiento y a la enseñanza. Se desconoce una vez más el legado de nuestros grandes maestros, aquel que deberíamos rescatar como el valor cultura más preciado para nuestros hijos. Ojalá la institución responsable y la sociedad puedan demostrar a tiempo que dedicar una vida a trabajar con honestidad, talento, conducta y entrega, bien puede valer la recompensa de una magra jubilación sin sobresaltos.
Nilda Chiarello
Gustavo Guersman
mathome@tucbbs.com.ar
MONSEÑOR BASEOTTO (II) MACHISMO PEDOFILIA SUPERACION PERSONAL
En esta democracia argentina, donde el Gobierno puede decir y hacer lo que se le antoje, no es de extrañar la actitud asumida por el Presidente de la Nación, acompañada por sus acólitos ministros, respecto del aborto. Los gobernantes asumen diariamente actitudes totalmente distintas ante un mismo hecho, no se cansan de perseguir a militares por el genocidio, pero aplican una teoría completamente distinta respecto del aborto. El caso de desaparecidos, (muertos asesinados) es exactamente igual a los que mueren por el bisturí asesino de quien practica el aborto, con el agravante que, en este último caso, la víctima no tiene quién la defienda: ni madres, ni abuelas, ni asociación de defensa de los derechos humanos que reclame por sus restos. El Presidente y sus ministros son tan soberbios y prepotentes que, en lugar de reconocer el error de Ginés González, han elegido el ataque artero contra quien sólo puede defenderse con la palabra y el Evangelio. Señor Presidente: usted está en el cargo elegido por una minoría del 22% de los votos y muchos de estos fueron de rechazo a las gestiones de gobiernos anteriores; dentro de este porcentaje, con seguridad existe una inmensa mayoría de católicos, los cuales hoy no lo votarían, ya que está mostrando en hechos, sus ideas ateas izquierdistas que en nada contribuirán a la convivencia pacífica de los argentinos. Sepa que los católicos sabremos preservar y defender a nuestros pastores del ultraje a que se los está sometiendo.
Carlos César Salmoiraghi
Av. Mate de Luna 2.471
S.M. de Tucumán
Considero que la remoción de monseñor Baseotto iba a ocurrir, ya que no sólo ha agraviado la investidura de un ministro de la Nación, al manifestar de que debe ser arrojado al mar por tener un criterio distinto al del referido religioso -en cuanto al aborto-, sino que también ha cometido un delito, como es el de instigar a la desaparición de dicho funcionario. Dicha insinuación delictiva está condenada por la actual legislación represiva argentina, cuando establece que el instigador tiene la misma pena del autor. En cuanto al uso del preservativo, creo que nadie debe oponerse a su uso, ya que es un elemento protector de la salud en materia de sexualidad e incluso impide el embarazo no deseado, de cualquier mujer. Por otra parte, entiendo que si el ser humano -como ningún otro- está dotado del libre albedrío; es dueño de expresarse como quiera en cualquier tema, pero, eso sí, debe respetar plenamente las ideologías o los credos ajenos. Finalmente, debe implantarse la educación sexual en toda la enseñanza, ya que la juventud y, en particular la adolescencia, deben conocer en forma real los peligros que encierra el abuso del sexo.
Héctor Gómez
General Paz 983
S.M. de Tucumán
Las mujeres de nuestra sociedad nos vemos constantemente expuestas ante comportamientos machistas e irrespetuosos de muchos hombres. Me refiero a que las mujeres, en nuestra vida cotidiana, recibimos palabras groseras, obscenas, miradas lascivas, etcétera, por parte de hombres, cuando circulamos por la vía pública. Hay padres que, aun acompañados de sus hijos, actúan de esta manera, lo que lleva a que también los niños se acostumbren a dichas conductas; hombres que van en sus automóviles con su familia y esposa hacen juegos de luces a las mujeres que van caminando. Es nuestra sociedad esto es algo que sea vuelto normal y hasta es tomado como una broma. Sin embargo, en otros países, una persona puede ser multada por una actitud como esta. Estas conductas son el reflejo de su concepción de la mujer como un objeto y no como una persona digna de respeto. ¿Qué es lo que estos hombres tienen en mente? ¿Qué es lo que les impulsa a faltar el respeto a una mujer en la vía pública, sin cargo de conciencia? ¿Se creen más machos por tener esta conducta? Es hora de que las mujeres no toleremos este tipo de actitudes y respondamos ante ellas de alguna manera. ¿Hasta cuándo las mujeres vamos a tener que cruzar de vereda porque hay un grupo de hombres sentados? ¿O a alterar nuestro circuito por temor a las groserías y la falta de respeto? Que se tolere este tipo de comportamientos perpetúa el machismo y la discriminación de la mujer. Debemos denunciar y luchar para que las mujeres seamos dignificadas y valoradas como sujetos de derecho dentro de nuestra sociedad.
María Valoy
mariavloy@hotmail.com
Las graves denuncias contra el funcionario Chávez, recientemente cesanteado, comienzan a deshilvanar una compleja madeja que ofrece ribetes insospechados. El horror del abuso sexual a niños y adolescentes está instalado entre nosotros. No es casualidad que se destape una red de pedofilia de alcances internacionales, con sus tentáculos en Tucumán, y trascartón aparezca el caso de este jovencito ultrajado por estas lacras humanas. El Poder Judicial tucumano tiene una buena oportunidad para comenzar a redimirse ante la sociedad llegando al fondo de una cuestión, además de imponer penas que sean realmente ejemplificadoras para los responsables directos y sus encubridores. Del simple análisis surgen preguntas evidentes: ¿El acusado tendrá o tuvo algún paraguas político protector? Resulta sugestivo su desempeño simultáneo en cargos diversos en la administración pública y la Universidad: ¿Alguien le dio inmunidad para actuar de la manera desembozada con la que actuó? ¿Cómo se entienden, sino, las denuncias de testigos reservados que manifiestan haber sido presionados y amenazados, llegándose incluso al secuestro de una madre denunciante para mantener tapados otros casos, con los mismos protagonistas, todo esto ante la inexplicable pasividad policial? Ello señala algún grado de estructura delictiva y planificación previa; sería un error creer que estos degenerados actúan solos. Cuando el poder político se vuelve monopólico, los que lo detentan y sus secuaces creen que pueden salir impunes de todo accionar. Las enseñanzas de Catamarca con María Soledad Morales o de Santiago del Estero con los crímenes de la Dársena, que motivaron las mayores movilizaciones sociales de esas provincias, provocando incluso la caída de los gobiernos, parecen no hacer mella en algunos poderosos. No entienden el mensaje que el fenómeno Blumberg, en otro contexto, ha dejado en este país: ¡con nuestros hijos, no!
José María Posse
9 de Julio 485
S.M. de Tucumán
Tener un objetivo en la vida, que nos permita entregarnos a algo o a alguien distinto de uno mismo, otorga unión y finalidad a nuestra existencia. Podríamos transcurrir en la vida con la monotonía de la realidad de todos los días; sin embargo se opone a este hecho un sentimiento profundo, que emerge de cada uno y trasciende la vulgaridad de nuestra vida, en la búsqueda de sensatez, es decir como deber libremente impuesto y como exigencia continua, para poder así alcanzar y mejorar todos los niveles humanos. Lo que quiero decir es que, si queremos ser mujeres y varones de veras, nuestro deber es superarnos a nosotros mismos y exigirnos cada día más, en pos de una estrella que, aunque resulta inalcanzable, nos indica el camino difícil que no debemos abandonar jamás.
Graciela Galván
La Madrid 2.673
S.M. de Tucumán







