Teléfonos dañados

El vandalismo y la desidia inutilizan los aparatos públicos.

18 Marzo 2005
Es bastante frecuente que cuando alguien desea utilizar uno de los teléfonos públicos instalados en las calles de nuestra capital, se encuentre con que el aparato no funciona. A menudo, el problema consiste en que las ranuras (para tarjetas o monedas) están atascadas, a causa del elemento extraño que alguien les introdujo.
Por cierto que resulta lamentable la actitud dañina y vandálica de quien estropeó, de esa manera, lo que se halla instalado para el servicio de toda la población. Y más lamentable resulta advertir que, muchas veces, dicho daño se inflige a la vista de todos, por parte de menores dedicados a "jugar" con el aparato. No se percibe, en tales casos, la acción correctiva de los policías que caminan por las cercanías, y que debieran intervenir frente a acciones antisociales como la citada. Convendría que la superioridad los instruya, en ese sentido.
Un teléfono público tiene fundamental importancia, sobre todo en horas de la noche, para el gran número de personas que carece de celulares o de líneas en su casa. Piénsese lo que representa, en una urgencia, encontrarse con un aparato inutilizable a causa del vandalismo.

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