18 Marzo 2005 Seguir en 
Sería obvio recordar todo lo necesario que resulta el sistema judicial para la población. Todos, en algún momento, debemos recurrir a la Justicia. Pero también es sabido que ese trámite nada tiene de sencillo y que, por el contrario, en los años recientes, con el incremento demográfico y el consecuente crecer de las situaciones litigiosas, ingresar en el engranaje tribunalicio es algo lleno de complicaciones. Estas aumentan todavía, si cabe, con la distancia.
Así, resulta por demás interesante y promisorio el nuevo mecanismo que ha puesto en marcha el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Se trata de la instalación de Casas de Justicia municipales. Su objetivo fundamental es "acercar la Justicia a la gente que tiene menos recursos y, de paso, descomprimir los Tribunales", según lo expresó a la prensa el coordinador del Programa de Reformas Judiciales de la referida cartera, al inaugurar un organismo de ese tipo, en Tafí Viejo.
Se trata de una experiencia que recién se inicia. Tafí Viejo es la tercera Municipalidad que cuenta con estos peculiares tribunales: ya se inauguraron los correspondientes a Guaymallén, en Mendoza, y General Pico, en La Pampa. Como lo consigna nuestra crónica de ayer, su personal estará integrado por abogadas mediadoras, abogadas asesoras y psicólogas encargadas de la asistencia social, además de una contadora y de un supervisor. Los sueldos de este personal serán costeados por el Gobierno de la Nación. Se trata de un proyecto financiado por el Banco Mundial, que se apoya tanto en el Estado -nacional y municipal- como en las organizaciones de la sociedad civil que estén vinculadas a la temática judicial.
La tarea de estos tribunales se desarrollará en varios niveles, como informamos. Los interesados podrán recibir allí asesoramiento completo en materia jurídica, de manera de poder encarar acciones concretas, de acuerdo con la cuestión que les interese. Los letrados no los patrocinarán, sino que los encaminarán. Igualmente, la presencia de abogados mediadores permitirá desarrollar esa instancia sobre la cual existe positiva experiencia en estos últimos años. Hablamos de la mediación que, como se sabe, busca avenir a las partes y llegar a una solución consensuada, con lo cual se evitan los litigios judiciales, que tienen una larga secuela de gastos y de pérdida de tiempo.
El nuevo organismo también tiene, en su planta, al personal encargado de la asistencia social. Su misión es encarar propuestas de corrección o mejoramiento de la problemática que pudiera impedir el desarrollo de una persona, a causa de su indefensión física, psíquica o social. Dentro del sistema implementado, se prevé igualmente el seguimiento de cada asunto. Es decir que se controla lo que ocurra posteriormente con el caso, si se lo ha derivado, por su índole, a otra institución.
Como se advierte, estamos frente a una novedosa manera de enfocar cuestiones que, hasta ahora, solamente podían encaminarse por la trabajosa y lenta vía judicial común. Es beneficioso que se ensaye un camino distinto. La sociedad actual, con su cúmulo de problemas inéditos, necesita también mecanismos diferentes para buscar salida a los múltiples asuntos que pueden enfrentar a sus miembros. La posibilidad de una asistencia jurídica adecuada, como también la de que el mecanismo mediador se incorpore como vía de salida rápida, constituye algo indudablemente positivo. Es de desear, así, que esta experiencia de Casas de Justicia municipales signifique, realmente, la apertura de una vía efectiva para la solución de muchos conflictos. Claro que ello solamente se percibirá con el paso del tiempo y con la actuación sostenida de la nueva oficina.
Así, resulta por demás interesante y promisorio el nuevo mecanismo que ha puesto en marcha el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Se trata de la instalación de Casas de Justicia municipales. Su objetivo fundamental es "acercar la Justicia a la gente que tiene menos recursos y, de paso, descomprimir los Tribunales", según lo expresó a la prensa el coordinador del Programa de Reformas Judiciales de la referida cartera, al inaugurar un organismo de ese tipo, en Tafí Viejo.
Se trata de una experiencia que recién se inicia. Tafí Viejo es la tercera Municipalidad que cuenta con estos peculiares tribunales: ya se inauguraron los correspondientes a Guaymallén, en Mendoza, y General Pico, en La Pampa. Como lo consigna nuestra crónica de ayer, su personal estará integrado por abogadas mediadoras, abogadas asesoras y psicólogas encargadas de la asistencia social, además de una contadora y de un supervisor. Los sueldos de este personal serán costeados por el Gobierno de la Nación. Se trata de un proyecto financiado por el Banco Mundial, que se apoya tanto en el Estado -nacional y municipal- como en las organizaciones de la sociedad civil que estén vinculadas a la temática judicial.
La tarea de estos tribunales se desarrollará en varios niveles, como informamos. Los interesados podrán recibir allí asesoramiento completo en materia jurídica, de manera de poder encarar acciones concretas, de acuerdo con la cuestión que les interese. Los letrados no los patrocinarán, sino que los encaminarán. Igualmente, la presencia de abogados mediadores permitirá desarrollar esa instancia sobre la cual existe positiva experiencia en estos últimos años. Hablamos de la mediación que, como se sabe, busca avenir a las partes y llegar a una solución consensuada, con lo cual se evitan los litigios judiciales, que tienen una larga secuela de gastos y de pérdida de tiempo.
El nuevo organismo también tiene, en su planta, al personal encargado de la asistencia social. Su misión es encarar propuestas de corrección o mejoramiento de la problemática que pudiera impedir el desarrollo de una persona, a causa de su indefensión física, psíquica o social. Dentro del sistema implementado, se prevé igualmente el seguimiento de cada asunto. Es decir que se controla lo que ocurra posteriormente con el caso, si se lo ha derivado, por su índole, a otra institución.
Como se advierte, estamos frente a una novedosa manera de enfocar cuestiones que, hasta ahora, solamente podían encaminarse por la trabajosa y lenta vía judicial común. Es beneficioso que se ensaye un camino distinto. La sociedad actual, con su cúmulo de problemas inéditos, necesita también mecanismos diferentes para buscar salida a los múltiples asuntos que pueden enfrentar a sus miembros. La posibilidad de una asistencia jurídica adecuada, como también la de que el mecanismo mediador se incorpore como vía de salida rápida, constituye algo indudablemente positivo. Es de desear, así, que esta experiencia de Casas de Justicia municipales signifique, realmente, la apertura de una vía efectiva para la solución de muchos conflictos. Claro que ello solamente se percibirá con el paso del tiempo y con la actuación sostenida de la nueva oficina.







