Realidad pendular

La desorientación prevalece entre los dirigentes.

18 Marzo 2005
A poco más de siete meses para las elecciones, los partidos políticos parecen despertar aceleradamente hacia un proceso condicionado por el escenario nacional. En Tucumán, los dirigentes de las principales fuerzas políticas ya preparan sus estrategias para captar el voto en los comicios del 23 de octubre. Desde los oficialistas hasta los opositores coinciden en que, salvo por una hecatombe nacional, habrá elecciones unificadas para diputados nacionales y para convencionales constituyentes.
Cabalgando sobre el discurso de que es mejor hacer dos elecciones en una, para reducir costos electorales, el Gobierno va instruyendo a sus huestes para asegurar que el plebiscito de gestión -nacional y provincial- sea exitoso. Así, los colaboradores del gobernador José Alperovich ya encargaron una encuesta que estará lista hacia fines de abril. Ese sondeo marcará el escenario electoral, el discurso oficial y las candidaturas. La encuesta, además, permitirá establecer la reacción del electorado frente a las acciones del presidente Néstor Kirchner. En esto, los seguidores del santacruceño y los que están en la vereda del frente coinciden sobre la realidad pendular que vive la Argentina.
Un hecho puntual: de la euforia tras la salida del default, el Presidente abrió distintos frentes externos (peleas con el FMI, con la Sociedad Interamericana de Prensa y con las petroleras) e internos (la creciente inflación y la escalada de precios que ponen en riesgo el crecimiento económico) que complicaron la gestión de Gobierno. En esto, Alperovich no puede volver tras sus palabras y aceptar que esas serán las reglas de juego que también signarán su administración por su público acercamiento a la Casa Rosada. Además, la boleta del oficialismo llevará el apellido del gobernador y está prácticamente obligado a usar su poder institucional y político para contener al PJ. En un tercer año de gestión, eso le será prácticamente imposible porque, en el PJ, hay muchos aspirantes a sucederlo.
En Fuerza Republicana la estrategia pasa por sostener el apellido Bussi en las boletas. Fracasado el intento por imponer un postulante a diputado, Ricardo Bussi encabezaría una de las listas de constituyentes. Pero el accionar de este partido se orientará hacia potenciar la falta de medidas para contener la pobreza en Tucumán y por voltear la constituyente para que la Carta Magna de 1990 no sea reformada.
Los radicales, en tanto, tampoco están dispuestos a darle la reforma a Alperovich -un ex correligionario-. Sus dirigentes sostienen que los caprichos del gobernador pueden pasar por otro tipo de normas, pero no por la ley fundamental. Y creen que pueden aprovechar el efecto en el electorado de los triunfos que la UCR obtuvo en Santiago del Estero y en Catamarca. Más aún, está en ciernes la idea de crear un Frente Cívico y Social pensando en 2007.
En Recrear también existe el criterio de conformar una coalición para que, como sucedió en los comicios anteriores, el poder de esta fuerza esté en el electorado independiente. En ese aspecto, sus principales referentes intentarán nacionalizar las elecciones tras el acuerdo (Mauricio) Macri- (Ricardo) López Murphy. "Lo nuestro es un proyecto amplio y no uno familiar o que esté inclinado hacia el uso y el abuso de las dádivas", se diferencia Pablo Walter respecto de sus adversarios.
Finalmente, Gumersindo Parajón aparece, hasta ahora, en soledad con su candidatura por Pueblo Unido. El ex legislador, no obstante, aún vislumbra la posibilidad de conformar un frente electoral con fuerzas de la centroizquierda.
Así las cosas, en los comicios de octubre es posible que haya una lucha política, con apellidos visibles en las boletas, más que siglas partidarias. Pese a los ensayos electorales, la realidad argentina y tucumana pone a los dirigentes en igualdad de condiciones: todos están desorientados.

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