16 Marzo 2005 Seguir en 
MAR DEL PLATA (De nuestro enviado especial Juan Carlos Di Lullo).- Nahuel Pérez Vizcayart es el protagonista de "Tatuados", uno de los dos filmes argentinos que compiten en la sección oficial del Festival Internacional de Mar del Plata. La película se exhibió ayer a la tarde.
En diálogo con LA GACETA, dijo que aceptó el trabajo tentado por un guión "tranquilo, sano, digerible". También declaró su interés por el personaje, un jovencito que busca su identidad a través de un viaje en el que lo acompañan su padre y su novia. "El trabajo de construcción de los personajes fue conjunto. Nos sentamos a leer el guión muchas veces y a analizar las escenas; después se trataba de proponer variantes desde lo que uno se imaginaba, corregir con el director y retomar la tarea", explicó el intérprete.
Pérez Vizcayart dijo que los cambios que se introdujeron sobre el guión original fueron mínimos y evaluó todo el proceso creativo de muy positivo. Sin embargo, se negó a merituar su propia actuación porque explicó que esta es la primera vez que ve el trabajo terminado, con sonido y en una pantalla grande.
Tratamiento visual
Por su parte, el director y coguionista de la película, Eduardo Raspo, dijo que el suyo es un filme rural, pero que por eso mismo decidió apartarse del tratamiento visual que tradicionalmente se utiliza en estos casos: cielos abiertos y espacios grandes. "Me incliné por un filme resuelto en interiores, con planos corto y, sobre eso, con una fotografía que funcione con el relato. Esa es la decisión estética de la película", sostuvo el realizador. "Me decidí por un montaje clásico, si se quiere, porque entendí que no debía agobiar al público con un lenguaje oscuro", completó.
El filme que se vio ayer es la primera copia que se exhibe públicamente, por lo que también los integrantes del equipo de filmación vivieron la experiencia de verla proyectada por primera vez en una sala.
El director dijo que todavía no se anima a pasar la experiencia de estar junto al público durante la proyección. "El director nunca está conforme con lo que ve. Siempre quiere cambiar algo, porque cree que hay una manera mejor de decirlo; pero en algún momento, está obligado a cortar y concluir el proceso creativo", señaló.
Reparos de un director
MAR DEL PLATA.- Gustavo Postiglione ya ha pasado por la experiencia de estrenar largometrajes ("El asadito", "El cumple"), por lo que él mismo se considera un "veterano" dentro del grupo de jóvenes realizadores. "Creo que tenemos que pensar para qué hace uno un filme, o cuál es el sentido que tiene el cine en un país como este; cuando se habla de nuevo cine, o de cine joven, o de una mirada diferente, tengo ciertos reparos, y no porque no la haya, sino porque temo que esa pasión que nos llena en las primeras películas y que sostiene ese afán de encontrar nuevas maneras de decir las cosas, después se transforme en un paso para integrarse al ?establishment?", manifestó el director.
Postiglione dijo que este llamado "nuevo cine" ha desplazado al anterior, pero teme que simplemente se trate de un recambio generacional en el que los nuevos realizadores, a poco de empezar a producir, adquieren los mismos vicios o las mismas mañas de aquellos a quienes reemplazan.
"Creo que en esta renovación ha habido esa falsa modernidad que, en algún momento, nos lleva a pensar que es más importante que nos premien o nos miren desde Europa", dijo. (Especial)
En diálogo con LA GACETA, dijo que aceptó el trabajo tentado por un guión "tranquilo, sano, digerible". También declaró su interés por el personaje, un jovencito que busca su identidad a través de un viaje en el que lo acompañan su padre y su novia. "El trabajo de construcción de los personajes fue conjunto. Nos sentamos a leer el guión muchas veces y a analizar las escenas; después se trataba de proponer variantes desde lo que uno se imaginaba, corregir con el director y retomar la tarea", explicó el intérprete.
Pérez Vizcayart dijo que los cambios que se introdujeron sobre el guión original fueron mínimos y evaluó todo el proceso creativo de muy positivo. Sin embargo, se negó a merituar su propia actuación porque explicó que esta es la primera vez que ve el trabajo terminado, con sonido y en una pantalla grande.
Tratamiento visual
Por su parte, el director y coguionista de la película, Eduardo Raspo, dijo que el suyo es un filme rural, pero que por eso mismo decidió apartarse del tratamiento visual que tradicionalmente se utiliza en estos casos: cielos abiertos y espacios grandes. "Me incliné por un filme resuelto en interiores, con planos corto y, sobre eso, con una fotografía que funcione con el relato. Esa es la decisión estética de la película", sostuvo el realizador. "Me decidí por un montaje clásico, si se quiere, porque entendí que no debía agobiar al público con un lenguaje oscuro", completó.
El filme que se vio ayer es la primera copia que se exhibe públicamente, por lo que también los integrantes del equipo de filmación vivieron la experiencia de verla proyectada por primera vez en una sala.
El director dijo que todavía no se anima a pasar la experiencia de estar junto al público durante la proyección. "El director nunca está conforme con lo que ve. Siempre quiere cambiar algo, porque cree que hay una manera mejor de decirlo; pero en algún momento, está obligado a cortar y concluir el proceso creativo", señaló.
MAR DEL PLATA.- Gustavo Postiglione ya ha pasado por la experiencia de estrenar largometrajes ("El asadito", "El cumple"), por lo que él mismo se considera un "veterano" dentro del grupo de jóvenes realizadores. "Creo que tenemos que pensar para qué hace uno un filme, o cuál es el sentido que tiene el cine en un país como este; cuando se habla de nuevo cine, o de cine joven, o de una mirada diferente, tengo ciertos reparos, y no porque no la haya, sino porque temo que esa pasión que nos llena en las primeras películas y que sostiene ese afán de encontrar nuevas maneras de decir las cosas, después se transforme en un paso para integrarse al ?establishment?", manifestó el director.
Postiglione dijo que este llamado "nuevo cine" ha desplazado al anterior, pero teme que simplemente se trate de un recambio generacional en el que los nuevos realizadores, a poco de empezar a producir, adquieren los mismos vicios o las mismas mañas de aquellos a quienes reemplazan.
"Creo que en esta renovación ha habido esa falsa modernidad que, en algún momento, nos lleva a pensar que es más importante que nos premien o nos miren desde Europa", dijo. (Especial)







