Intentar vivir de la música

Son buenos intérpretes y tienen sus propios proyectos. Pero para tratar de subsistir haciendo lo que les gusta deben tocar con artistas renombrados cuando son convocados.

15 Marzo 2005
El amor por la música y las ganas de vivir de ella llevan a destacados músicos a hacer trabajos extras. Los sesionistas son invitados por artistas para participar en recitales, por alguna suplencia o para grabar en sus discos.
"Rony" López, de 32 años, eventualmente trabaja como sesionista. "No me dedico full time. Soy bajista y tengo dos grupos, ?Living Jazz Band? y ?Pata?i chancho?, de folclore. Además doy clases de bajo en Nonino; hago todo esto porque mi decisión es vivir de la música", contó. El asegura que ser sesionista le da la oportunidad de decidir con quién quiere tocar. "Siempre escucho a las bandas y después decido si voy a tocar con ellas; eso está bueno. Porque no se hace cualquier cosa por la plata", aseguró.

Cosas de otros
Ser sesionista tiene sus pros y sus contras. Entre las cosas positivas están los viajes y el contacto con músicos de otras provincias o de otros países. Mientras que entre las negativas, los músicos aseguran que trabajan con las melodías de los otros sin poder improvisar; aunque el estilo no se pierde, porque es el sello personal lo que los distingue, y a la vez, por ello, son invitados para poner en las notas su toque especial.
"Chechy" Bazzano tiene una extensa trayectoria en la música y fue sesionista en varias oportunidades. Cuando lo llaman, participa en encuentros como invitado; el sábado estuvo junto a Lucho Hoyos en el Centro Cultural Virla, por ejemplo. La guitarra es su elemento de trabajo, y "Chechy" sabe cómo tocarla. Entre las cosas positivas que le entregó el ser sesionista, rescata los viajes por muchos lugares. Pero según este ecléctico músico, que trabajó con varios artistas (entre ellos, Emanuel Ortega con el grupo "Ladrón de ladrones"), "en este trabajo se vive de la música de los otros; eso es lo que menos tiene de bueno". Una anécdota: "mientras trabajaba con Emanuel en la playa, al bajista lo volteó una ola y tuve que reemplazarlo: fui guitarrista y bajista en una sola vez", dijo Bazzano.
Marcos Rodríguez, de 24 años, trabaja desde los 16 como sesionista. Tocó con Nito Mestre, con Fabiana Cantilo, y ahora lo está haciendo con Rubén Goldín, en Buenos Aires. Aunque el bajo y el contrabajo son su fuerte, "Marquitos" toca también el piano.
"Hay casos en los que tenés que apegarte a lo que te piden, pero en otros podés improvisar, así que para mí tiene más cosas buenas que malas. Por ejemplo, te permite viajar, conocer a mucha gente y estilos diferentes. Estás en un constante aprendizaje", contó el músico que, además, es sesionista de varios estudios discográficos de Buenos Aires.

No se vive de tocar
Leopoldo Dezza asegura que sesiona sólo con amigos, pero que no se vive de eso. "Se gana muy poco; no hay plata para pagarle a un sesionista", dijo. Leopoldo toca el piano, el saxo y la flauta traversa, por lo que muchos músicos lo invitan a tocar con ellos; por ejemplo, Litto Nebbia, Cecilia Milon y Luis Salinas, entre otros. "Lo bueno es que tocás música muy variada y aprendés muchas cosas", dijo Dezza, que además está por grabar su propio trabajo discográfico.
Aunque a muchos estos nombres no les resulten conocidos, en el mundo de la música ellos se conocen y los conocen, porque un artista, para grabar o para tocar en vivo, busca a los mejores y puede ser que estos nombres estén entre los más se eligen.

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