14 Marzo 2005 Seguir en 
Cinco o seis hombres conversan entre sí entorno de un banquito de madera, sobre los deslices de una hermosa mujer que, al igual que todos ellos, es encarnada por un solo actor. Ricardo Podazza sube al escenario con un escobillón, vestido con un impecable mameluco blanco y, antes de que el piso esté limpio, los 11 personajes de la obra toman posesión de su cuerpo.
"De amor, traición y venganza, una historia medio eval" subió a escena el fin de semana y se repondrá el próximo por última vez. Martín Giner dirige esta parodia de las historias de caballeros del medioevo, en la que se cuenta la historia de un marqués que se enamora de una mujer "liviana de cascos", como dice uno de los personajes de Podazza.
La versatilidad de Podazza sobre el escenario parece no haber causado sorpresas. "Nos tiene acostumbrados a esto: a las actuaciones de calidad. Es un excelente actor que sobresale y hoy lo demostró", afirmó Josefina Juárez, de 18 años, mientras salía del Centro Cultural Eugenio Flavio Virla.
La obra está basada en una pieza llamada "Los empeños de un engaño", de Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. La producción de la puesta está a cargo de Manuel Garavat.
Además de tener sólo un actor, sobre el escenario hay muy pocos elementos que ayudan al público a recrear situaciones y lugares. "Estuvo muy buena; uno se creaba en la mente todo el contexto, las imágenes y los paisajes", le dijo a LA GACETA Martín Alvarez, de 25 años.
"Yo lo sigo siempre a Podazza, porque él es sinónimo de calidad. Y es muy bueno que se presenten unipersonales, porque es un sinónimo de crecimiento profesional para cualquier artista", señaló Amelia Rozas, de 31 años, a modo de ratificación de la ovación que recibió el actor en las tres presentaciones que se hicieron.
El viernes y el sábado la obra subirá a escena a las 22, y el domingo a las 21, en el Centro Cultural.
"De amor, traición y venganza, una historia medio eval" subió a escena el fin de semana y se repondrá el próximo por última vez. Martín Giner dirige esta parodia de las historias de caballeros del medioevo, en la que se cuenta la historia de un marqués que se enamora de una mujer "liviana de cascos", como dice uno de los personajes de Podazza.
La versatilidad de Podazza sobre el escenario parece no haber causado sorpresas. "Nos tiene acostumbrados a esto: a las actuaciones de calidad. Es un excelente actor que sobresale y hoy lo demostró", afirmó Josefina Juárez, de 18 años, mientras salía del Centro Cultural Eugenio Flavio Virla.
La obra está basada en una pieza llamada "Los empeños de un engaño", de Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. La producción de la puesta está a cargo de Manuel Garavat.
Además de tener sólo un actor, sobre el escenario hay muy pocos elementos que ayudan al público a recrear situaciones y lugares. "Estuvo muy buena; uno se creaba en la mente todo el contexto, las imágenes y los paisajes", le dijo a LA GACETA Martín Alvarez, de 25 años.
"Yo lo sigo siempre a Podazza, porque él es sinónimo de calidad. Y es muy bueno que se presenten unipersonales, porque es un sinónimo de crecimiento profesional para cualquier artista", señaló Amelia Rozas, de 31 años, a modo de ratificación de la ovación que recibió el actor en las tres presentaciones que se hicieron.
El viernes y el sábado la obra subirá a escena a las 22, y el domingo a las 21, en el Centro Cultural.







