13 Marzo 2005 Seguir en 
La actriz Silvia Quírico, tucumana por opción, está en España realizando un doctorado sobre el uso de la voz en el teatro en la Universidad de Alcalá, dentro del Proyecto Cervantes, por lo que recibió una distinción especial del Rectorado de la unidad académica. Aprovechando la cercanía, está haciendo cursos en La Sorbona (Francia), y en otros centros educativos de primer nivel. Vía e-mail, le contó a LA GACETA sus experiencias en el viejo continente y evaluó la situación actual del teatro tucumano.
- ¿Qué valoración hace sobre el teatro tucumano?
- Creo que mucho mucho en estos años, la presencia de la Escuela de Teatro y de Talleres independientes como espacios de formación, sumados al apoyo económico que le brinda el Instituto Nacional de Teatro desde 1998, ha incrementado positivamente la actividad.
- ¿Qué diferencias puede marcar entre los actores tucumanos y los del resto del país?
- En principio, el país es muy grande, hay provincias que tienen muy buen nivel en sus producciones, con actores de primera, y hay otras que están intentando generar un espacio de formación a través de talleres, asistencias técnicas..., y eso marca una diferencia sustancial en el momento de comparar.
Tucumán está entre las primeras; tenemos diferentes espacios de formación, con actores interesados en estar formados e informados.
- ¿Qué obras teatrales recuerda con más cariño?
Recuerdo con mucho cariño las producciones que realizamos con Tream Teatro. En ese momento sentía que producir en forma independiente no era nada fácil, todo requería de mucho sacrificio, trabajo e inversión. A tal punto que llegamos a abrir nuestra propia sala para producir y así nació La Zona, que albergó nuestras producciones "Chau Muñeca", "Una noche en El Dorado", "Jinetes"... producciones que nos han llenado de satisfacciones, y convirtieron a ese espacio en un centro cultural independiente. Hoy toda esa experiencia se tiñe de melancolía porque hacen recordar a un compañero y amigo inigualable por su talento y por su capacidad humana, como Blake Aybar.
- ¿Qué está haciendo ahora?
- No estoy trabajando como actriz, estoy eligiendo hacer otras cosas, como mi formación superior. Estoy respondiendo a invitaciones que me hacen desde algunos centros artísticos o teatros de España y Francia para concretar proyectos artísticos. Tal vez cuando termine con todo esto y regrese a Tucumán haga alguna obra.
- ¿Cuán importante es la voz para el teatro?
- ¡Muy importante! Es uno de los recursos más completos (emitir sonidos, hablar, cantar), sobre todo si partimos de la voz corporizada, reflejo de nuestras emociones, de nuestros pensamientos. Trabajar la voz no sólo como palabra, sino como sonidos con sus silencios. Uno de los elemento significativos.
- ¿Qué valoración hace sobre el teatro tucumano?
- Creo que mucho mucho en estos años, la presencia de la Escuela de Teatro y de Talleres independientes como espacios de formación, sumados al apoyo económico que le brinda el Instituto Nacional de Teatro desde 1998, ha incrementado positivamente la actividad.
- ¿Qué diferencias puede marcar entre los actores tucumanos y los del resto del país?
- En principio, el país es muy grande, hay provincias que tienen muy buen nivel en sus producciones, con actores de primera, y hay otras que están intentando generar un espacio de formación a través de talleres, asistencias técnicas..., y eso marca una diferencia sustancial en el momento de comparar.
Tucumán está entre las primeras; tenemos diferentes espacios de formación, con actores interesados en estar formados e informados.
- ¿Qué obras teatrales recuerda con más cariño?
Recuerdo con mucho cariño las producciones que realizamos con Tream Teatro. En ese momento sentía que producir en forma independiente no era nada fácil, todo requería de mucho sacrificio, trabajo e inversión. A tal punto que llegamos a abrir nuestra propia sala para producir y así nació La Zona, que albergó nuestras producciones "Chau Muñeca", "Una noche en El Dorado", "Jinetes"... producciones que nos han llenado de satisfacciones, y convirtieron a ese espacio en un centro cultural independiente. Hoy toda esa experiencia se tiñe de melancolía porque hacen recordar a un compañero y amigo inigualable por su talento y por su capacidad humana, como Blake Aybar.
- ¿Qué está haciendo ahora?
- No estoy trabajando como actriz, estoy eligiendo hacer otras cosas, como mi formación superior. Estoy respondiendo a invitaciones que me hacen desde algunos centros artísticos o teatros de España y Francia para concretar proyectos artísticos. Tal vez cuando termine con todo esto y regrese a Tucumán haga alguna obra.
- ¿Cuán importante es la voz para el teatro?
- ¡Muy importante! Es uno de los recursos más completos (emitir sonidos, hablar, cantar), sobre todo si partimos de la voz corporizada, reflejo de nuestras emociones, de nuestros pensamientos. Trabajar la voz no sólo como palabra, sino como sonidos con sus silencios. Uno de los elemento significativos.







