Mataron en un atentado en Beirut al ex premier libanés

Una organización pro siria. Hariri, un magnate con fuertes relaciones con los reyes saudíes, dirigió el país de la posguerra entre 1992 y 1998. La venganza por la muerte de "guerreros de Dios".

BEIRUT. Una mujer da muestras de consternación, mientras un hombre sostiene una foto de Harari.
BEIRUT. Una mujer da muestras de consternación, mientras un hombre sostiene una foto de Harari.
15 Febrero 2005
BEIRUT.- Tras más de una década de relativa calma, un atentado con coche bomba, al oeste de Beirut, dio muerte al ex primer ministro libanés Rafik Hariri y a otras nueve personas, entre ellas el jefe de guardaespaldas del político y tres miembros más de su escolta. Hariri falleció en un hospital, adonde ingresó en estado crítico. La explosión de unos 300 kilos de dinamita, según estiman los expertos, dejó también más de 100 heridos, incluyendo un miembro del bloque parlamentario de Hariri.
Líderes de todo el mundo condenaron este atentado que el presidente libanés, Emile Lahoud, calificó como un acto cobarde cometido por criminales. El gobierno decretó tres días de luto oficial y funerales de Estado para el magnate que dirigió al país durante la mayor parte de la posguerra civil.
Un grupo islámico llamado "Victoria y Yihad en Al Sham (Gran Siria)" reivindicó el atentado y acusó a Hariri de ser un agente del régimen saudí. En un video emitido por la emisora árabe de noticias Al Yazira, un hombre de barba dijo que un atacante suicida llamado Ahmed Abu Addas encendió el explosivo. El grupo quería vengarse por la muerte de los "guerreros de Dios" en Arabia Saudí a manos de la policía, explicó el hombre del video, y amenazó con más atentados suicidas contra infieles y apóstatas.
Hariri, un musulmán sunnita, tenía la ciudadanía saudí, además de la libanesa, y cultivaba estrechas relaciones con la familia gobernante en Arabia Saudí del rey Fahd.

No funcionó un detector
La explosión ocurrió a las 13, en un barrio turístico a orillas del mar Mediterráneo, cerca de una carretera costera flanqueada por hoteles de lujo y bancos. La detonación, que dejó un paisaje de desolación, se produjo al paso del grupo de coches en el que viajaba Hariri. El político iba camino a casa tras haber tomado café en el centro de la ciudad con diputados del Parlamento libanés, aseguró uno de sus guardaespaldas. Hariri viajaba en un convoy capaz de detectar coches bombas, pero los aparatos aparentemente se desactivaron cuando el vehículo del ex primer ministro pasó al lado del hotel, aseguró uno de sus escoltas sin explicar las razones.
La violencia de la deflagración dejó un gran cráter en el suelo. Muchos edificios fueron afectados, entre ellos una filial del banco británico HSBC. Numerosos vehículos se incendiaron y sus ocupantes quedaron atrapados, mientras densas nubes de humo negro cubrían el cielo. (DPA)

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