14 Febrero 2005 Seguir en 
COSQUIN.- Andrés Calamaro volvió a cantar en suelo argentino después de seis años. Fue en la segunda y última noche del festival "Siempre Rock" realizado en Cosquín.
Se abrió el negro telón y aparecieron 10 artistas. Muchos de los espectadores habían visto a nueve la noche anterior en el escenario. Eran los músicos de la "Bersuit" que, sin el "Pelado" Gustavo Cordera, acompañaron con sus instrumentos a Calamaro.
Entre ellos, estaba Andrés vestido casi de gala: camisa amarilla y chaleco oscuro. Las dos enormes pantallas ubicadas arriba del escenario mostraban a 20.000 cabecitas rebotando cuando el cantante apoyó sus dedos sobre el teclado e hizo los acordes de "El Salmón", el primer tema.
Durante los casi 100 minutos que duró el concierto, Calamaro permaneció inmóvil frente al teclado. Pero abajo, los jóvenes saltaban sin el estorbo de las butacas que había en la plaza.
Muy cómodo
Calamaro se sintió muy cómodo y se dio el lujo de cantar el tango "Copa rota" con ritmo de cuarteto.
Hubo pocos rostros tucumanos en relación con el festival que se realizó la semana pasada en San Roque. "Yo tenía plata para ir a uno solo y elegí el Cosquín Rock, porque duraba más tiempo y tocaban bandas de mi provincia", comentó Nicolás Martín, un tucumano que se quedó sin ver a Calamaro.
La hermana de un joven muerto en Cromagnon logró subir al escenario y pidió un minuto de silencio: el público se calló. Dos horas después, cuando tocaba "Intoxicados", una joven encendió una bengala que tuvo que apagar cuando fue abucheada por todos los presentes. Después, tocó "Attaque 77".
Otra nota distinta en la última jornada del encuentro fue la presencia de Fito Páez acompañando a Coki, líder del grupo rosarino "Killer Burritos". Fito llegó a Cosquín para acompañar a un amigo de años y para participar de su show con un sombrero de paja y ala ancha y una guitarra.
Los "Killer Burritos" tocaron después de que lo hicieron los ecuatorianos "Sudakay". Luego actuaron "MAM" y los uruguayos de "No te va a gustar" y "La vela puerca". (Especial para LA GACETA)
Se abrió el negro telón y aparecieron 10 artistas. Muchos de los espectadores habían visto a nueve la noche anterior en el escenario. Eran los músicos de la "Bersuit" que, sin el "Pelado" Gustavo Cordera, acompañaron con sus instrumentos a Calamaro.
Entre ellos, estaba Andrés vestido casi de gala: camisa amarilla y chaleco oscuro. Las dos enormes pantallas ubicadas arriba del escenario mostraban a 20.000 cabecitas rebotando cuando el cantante apoyó sus dedos sobre el teclado e hizo los acordes de "El Salmón", el primer tema.
Durante los casi 100 minutos que duró el concierto, Calamaro permaneció inmóvil frente al teclado. Pero abajo, los jóvenes saltaban sin el estorbo de las butacas que había en la plaza.
Muy cómodo
Calamaro se sintió muy cómodo y se dio el lujo de cantar el tango "Copa rota" con ritmo de cuarteto.
Hubo pocos rostros tucumanos en relación con el festival que se realizó la semana pasada en San Roque. "Yo tenía plata para ir a uno solo y elegí el Cosquín Rock, porque duraba más tiempo y tocaban bandas de mi provincia", comentó Nicolás Martín, un tucumano que se quedó sin ver a Calamaro.
La hermana de un joven muerto en Cromagnon logró subir al escenario y pidió un minuto de silencio: el público se calló. Dos horas después, cuando tocaba "Intoxicados", una joven encendió una bengala que tuvo que apagar cuando fue abucheada por todos los presentes. Después, tocó "Attaque 77".
Otra nota distinta en la última jornada del encuentro fue la presencia de Fito Páez acompañando a Coki, líder del grupo rosarino "Killer Burritos". Fito llegó a Cosquín para acompañar a un amigo de años y para participar de su show con un sombrero de paja y ala ancha y una guitarra.
Los "Killer Burritos" tocaron después de que lo hicieron los ecuatorianos "Sudakay". Luego actuaron "MAM" y los uruguayos de "No te va a gustar" y "La vela puerca". (Especial para LA GACETA)







