13 Febrero 2005 Seguir en 
Hace unos días, un notable publicista y diseñador gráfico me comentaba, que luego de sacar unas fotos con su cámara digital y retocarlas, se las mostró a su madre en la computadora, y su madre le contestó: "muy lindas, pero, ¿donde están las fotos?" en alusión a las fotos impresas en papel.
Este hecho y otros similares, en los que se evidencian las diferencias generacionales, son vividos a diario por la mayoría de nosotros sin que nos llamen mayormente la atención; no nos damos cuenta de la revolución cultural que produjo la tecnología digital; ¿en qué consiste esta revolución?, simplemente en que hoy es posible manejar enormes cantidades de información (textos, imágenes, sonidos, videos) en un código binario (constituido por 0 y 1), codificarlos y luego decodificarlos a su formato original (con microprocesadores de información y sistemas de lectura como el láser). Todo esto a grandes velocidades (transfiriéndolos a través de cables de teléfonos, fibras ópticas, antenas y señales satelitales) y ocupando muy poco espacio de almacenaje (cd, dvd, discos magnéticos, drivers que tienen tamaño y forma de un llavero).
El hecho de que los datos sean grabados en un código numérico garantiza la fidelidad de la información, los sistemas basados en algoritmos de compresión de archivos como el mp3 y el mp4 facilitan la transmisión de datos y permitiendo almacenar más información en un pequeño espacio físico como un cd o un llavero. No sería tan aventurado decir que las tecnologías de la información (medios de comunicación: radio, televisión, prensa escrita, más los sistemas digitales), dieron lugar a una nueva revolución industrial.
Esta revolución nos brinda grandes posibilidades, pero a un mismo tiempo constituye un desafío enorme para todos los ámbitos de nuestra vida humana. Pero pasemos ahora, a analizar cuales son los paradigmas que las tecnologías de la información le proporcionan a las empresas del siglo XXI. Internet es un negocio de entretenimiento (chat, videos, juegos, música, correo, etc.). Pero ofrece a quienes la usan con otros fines, innumerables posibilidades, que deben ser conocidas primero para ser aprovechadas:
Focalización de la atención en el contenido. No basta con las posibilidades técnicas del medio; se trata de generar información de calidad y utilidad.
Tiempo real. El carácter inmediato de la renovación de la oferta informativa es una cuestión capital; la red hace posible el seguimiento minuto a minuto la actualidad informativa.
La red puso en crisis a los medios tradicionales de comercialización. La mediación en el proceso de compras y ventas se reduce al mínimo, reduciendo costos e infraestructuras.
El acceso y la interactividad. El modelo tradicional publicitaba punto-multipunto y era asimétrico. Con la red, surge un modelo multidireccional y simétrico; pues los potenciales clientes pueden conocer casi simultáneamente todas las ofertas disponibles.
Hipertexto. El discurso ya no se ordena de modo lineal en la construcción narrativa. El hipertexto exige nuevas destrezas comunicativas, integrando sonidos, imágenes y animaciones con la posibilidad de hacerlo simultáneamente.
Conclusión. La aprehensión de contenidos se desplaza de las reglas de la lógica hacia las de la asociación. La superabundancia de información hace que sea necesario brindar no sólo un aviso publicitario, sino un contenido calificado, el proceso de selección de información que realizan los consumidores en la red filtra con rapidez todo aquello que no se diferencia del resto.
Este hecho y otros similares, en los que se evidencian las diferencias generacionales, son vividos a diario por la mayoría de nosotros sin que nos llamen mayormente la atención; no nos damos cuenta de la revolución cultural que produjo la tecnología digital; ¿en qué consiste esta revolución?, simplemente en que hoy es posible manejar enormes cantidades de información (textos, imágenes, sonidos, videos) en un código binario (constituido por 0 y 1), codificarlos y luego decodificarlos a su formato original (con microprocesadores de información y sistemas de lectura como el láser). Todo esto a grandes velocidades (transfiriéndolos a través de cables de teléfonos, fibras ópticas, antenas y señales satelitales) y ocupando muy poco espacio de almacenaje (cd, dvd, discos magnéticos, drivers que tienen tamaño y forma de un llavero).
El hecho de que los datos sean grabados en un código numérico garantiza la fidelidad de la información, los sistemas basados en algoritmos de compresión de archivos como el mp3 y el mp4 facilitan la transmisión de datos y permitiendo almacenar más información en un pequeño espacio físico como un cd o un llavero. No sería tan aventurado decir que las tecnologías de la información (medios de comunicación: radio, televisión, prensa escrita, más los sistemas digitales), dieron lugar a una nueva revolución industrial.
Esta revolución nos brinda grandes posibilidades, pero a un mismo tiempo constituye un desafío enorme para todos los ámbitos de nuestra vida humana. Pero pasemos ahora, a analizar cuales son los paradigmas que las tecnologías de la información le proporcionan a las empresas del siglo XXI. Internet es un negocio de entretenimiento (chat, videos, juegos, música, correo, etc.). Pero ofrece a quienes la usan con otros fines, innumerables posibilidades, que deben ser conocidas primero para ser aprovechadas:
Focalización de la atención en el contenido. No basta con las posibilidades técnicas del medio; se trata de generar información de calidad y utilidad.
Tiempo real. El carácter inmediato de la renovación de la oferta informativa es una cuestión capital; la red hace posible el seguimiento minuto a minuto la actualidad informativa.
La red puso en crisis a los medios tradicionales de comercialización. La mediación en el proceso de compras y ventas se reduce al mínimo, reduciendo costos e infraestructuras.
El acceso y la interactividad. El modelo tradicional publicitaba punto-multipunto y era asimétrico. Con la red, surge un modelo multidireccional y simétrico; pues los potenciales clientes pueden conocer casi simultáneamente todas las ofertas disponibles.
Hipertexto. El discurso ya no se ordena de modo lineal en la construcción narrativa. El hipertexto exige nuevas destrezas comunicativas, integrando sonidos, imágenes y animaciones con la posibilidad de hacerlo simultáneamente.
Conclusión. La aprehensión de contenidos se desplaza de las reglas de la lógica hacia las de la asociación. La superabundancia de información hace que sea necesario brindar no sólo un aviso publicitario, sino un contenido calificado, el proceso de selección de información que realizan los consumidores en la red filtra con rapidez todo aquello que no se diferencia del resto.







