La vida después del canje

Las asignaturas pendientes de la Argentina. Buena parte del superávit se dio por el cobro de las retenciones.

13 Febrero 2005
BUENOS AIRES- Un nuevo escenario económico se abrirá luego del 25 de este mes cuando concluya el canje de deuda, aunque el camino por recorrer será tan espinoso como el actual ante la suma de asignaturas pendientes. Por estas horas parece quedar claro que, más allá de las quejas de los acreedores, el mercado jugó a favor del canje ante el convencimiento de que una vez vencido no quedará nada. Grandes bancos, sobre todo europeos, compran títulos defaulteados a pequeños inversores, mucho de los cuales los habían adquirido sin objetivos claros. Hace cinco años, la imagen de una Argentina próspera sólo pasaba por la cabeza de los demasiados crédulos.
Esas entidades acumulan hoy títulos viejos para entrar en los últimos días al canje con perspectivas de interesantes ganancias. Ante la posibilidad de que estas entidades los adquirieron para forzar una mejor oferta, el Gobierno creó la "ley cerrojo", aprobada con rapidez por el Congreso.
Están, no obstante, lo que auguran una segunda vuelta, pero son lo mismos que apostaron al fracaso de esta delicada operatoria. Pero, ya se comienza a ver de poco en el horizonte la geografía económica del país para el 26 del corriente.
En principio, vale decir, que los frutos sólo comenzarán a caer con el tiempo si se respetan las condiciones de una economía sana, algo poco común en la Argentina. Sólo así podrán llegar las ansiadas inversiones. El equilibrio fiscal de la Nación y las provincias, la contención de la inflación y un sensible aumento de las exportaciones figuran en la agenda de obligaciones macroeconómicas.
En relación al primer punto, el Ministerio de Economía ya firmó con varias provincias el Programa de Financiamietno Ordenado, ante la imposibilidad de contar con herramientas más sustentables como una Ley de Coparticipación Federal.
La inflación es otra cuestión en una país que por momentos navega en la esquizofrenia si se tiene en cuenta que hasta hace poco estaba contenida por la recesión y ahora existe preocupación por la presión sobre los precios. El crecimiento y las cuestiones estacionales juegan en contra del poder de compra de la gente.
Por otra parte, se prevé que una vez cerrado el canje pueden entrar una importante cantidad de capitales que forzará aún más el dólar hacia abajo. Esto pondrá en jaque la política de la banca oficial de sostener el tipo de cambio para que éste se mantenga en niveles considerados competitivos.

Por etapas
Como estos movimientos pueden también presionar sobre precios, en el gobierno estudian la forma de mantenerlos a rayas.
Una política más agresiva de exportaciones es una asignatura pendiente si se quiere pensar en un país en franco crecimiento, tanto como política de Estado como de actitud empresaria.
Para colmo, en los últimos tiempos se deterioraron los precios de los productos agrícolas en el mercado externo los cuales habían sido unos de los sostenes de la salida de la crisis.
Ante la pérdida de rentabilidad, las entidades del sector entablaron una dura ofensiva para la eliminación de la retenciones a las exportaciones. Hay que recordar que buena parte del superávit de los últimos tiempos se debió a esas retenciones y al impuesto al cheque, un tributo que desalienta operaciones bancarias.
Una amplia reforma tributaria se encuentra también en el viejo tintero, aunque esta no sólo debe destrabar la economía sino también dejar de castigar con fuerza al consumo. La otra gran pata del posible despegue será la recreación del mercado interno y la relación con las empresas de servicios públicos. Hace tres años que viene el conflicto entre las partes y si bien el refrán dice que no hay que mal dure cien años también señala que no hay cuerpo que lo resista.
Los servicios se encuentran en situación límite y esta misma semana en las empresas de electricidad se aguardaba con ansias que hayan terminado los grandes calores del verano para alejar los fantasmas de cortes.Otra cuestión a resolver será la relación con el FMI, algo que puede quedar resuelta en no demasiado tiempo. Una señal fue el nivel de elogios que el Fondo le prodigó a a la recuperación de la economía argentina y otra que no entorpeció el proceso de canje. Y sin dudas, otro de los grandes desafíos será erradicar para siempre esa idea de que, a la larga, el país volverá a las andadas y caerá en cesación de pagos e incumplimiento de contratos.
Sólo una economía sana podrá afrontar la pesada etapa por venir, con importantes compromisos de deudas y un endeudamiento que seguirá en los 130.000 millones de dólares, casi el 85% del PBI argentino de la actualidad. (NA)

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