El FMI requiere una reforma total

La Argentina debera refinanciar forzosamente la actual deuda con organismos externos. Los cambios en el pensamiento economico nacional.

13 Febrero 2005
Los acreedores de la deuda argentina en default pretenden obviamente cobrar más que lo que el país está ofreciendo en el proceso de canje actualmente en curso. Pero la proyección más elemental de las finanzas públicas argentinas revelan que, aún si el proceso de canje resultare, como es de desear, rotundamente exitoso en términos de aceptación voluntaria por parte de los acreedores, el cumplimiento de las obligaciones financieras se convertirá en una pesadísima carga durante los próximos cinco años.
Si bien los nuevos bonos comenzarán a amortizarse dentro de más de veinte años y sus intereses serán muchos más bajos que el de los originales, sólo para este año y el que viene se necesitará contar con un financiamiento de más de U$S 25.000 millones, cifra que excede largamente el 3% de cualquier proyección optimista del Producto Bruto Interno (PBI) argentino durante este bienio.
Es por eso que, una vez solucionado el default, las autoridades deberán, forzosamente, refinanciar la deuda actual con organismos internacionales que, entre capital e intereses, representan más de la mitad del financiamiento necesario para estos dos años.
Ante este cuadro, resulta muy difícil pensar seriamente que la Argentina hubiera podido ofrecer términos más favorables para sus acreedores en el canje de su deuda. Es por eso que resulta muy natural ver cómo la mayoría de los analistas económicos del país, que durante la década de 1990 defendían con entusiasmo los consejos que salían de la burocracia del FMI, defienden hoy la posición del gobierno argentino frente al canje de su deuda. En el fondo, lo que esta nueva posición implica, de hecho, es una aceptación implícita de las enormes fallas que evidencia el funcionamiento de los mercados internacionales de capitales durante las últimas décadas.
Si estos mercados hubieran asignado los ahorros mundiales de manera eficiente, ningún país se vería financieramente imposibilitado de honrar sus deudas sin provocar un nivel indefendible de miseria en su propia población. Como el funcionamiento eficiente de estos mercados es una de las enseñanzas corrientes de la economía cuando ésta es divulgada de manera simplista, resulta muy loable que los economistas critiquen este simplismo y reconozcan que los mercados financieros funcionan muchas veces más como un casino que como un intermediario financiero que garantiza la colocación eficiente de fondos prestables.
Frente a esta situación, lo que el mundo necesita actualmente es una reforma profunda de las instituciones financieras internacionales.

Los resultados de la política monetaria

Además de haber logrado el objetivo de recomponer reservas hasta los U$S 20.000 millones, la política monetaria del Banco Central (BCRA) aparece consistente en el corto plazo, los objetivos establecidos se han conseguido y eso genera una sensación de éxito desde el manejo de la política monetaria. El stock de préstamos al sector privado ha acelerado su tasa de crecimiento, llegando a triplicarse la velocidad de ascenso en enero respecto del promedio de 2004, dice un informe del Centro de Estudios Bonaerenses (CEB). De esta manera, las tasas bajas, un mayor nivel de liquidez bancaria y la sensación de resolución en cuestiones de fondo, han impulsado a los tomadores a demandar empréstitos. Otra medida que fue bien aceptada fue la cancelación de redescuentos de forma anticipada con las entidades financieras, ya que en la primera licitación se abonó casi la mitad del total cancelado durante 2004. El BCRA consigue así instrumentar un nuevo mecanismo para efectuar su absorción de circulante y reducir la base monetaria.
Sin embargo, es necesario advertir que lo más complicado en materia de intervención monetaria y control inflacionario aún no ha llegado. Las subas salariales podrían presionar en precios, con lo que las tasas de interés nominales también aumentarían y probablemente la demanda por el dólar se recomponga. Si esto se diera, será ahí cuando el BCRA deberá demostrar la capacidad para manejar los diferentes instrumentos a su alcance.
En los últimos tiempos se ha producido un hecho importante: el BCRA ha logrado recomponer su stock de reservas al nivel de los U$S 20.000 millones. Así consiguió incrementar el saldo en un 144% desde el piso evidenciado en enero de 2003. Este dato es relevante, ya que otorga a la entidad monetaria una mayor tranquilidad y respaldo para efectuar política monetaria, dice el informe de la consultora privada.

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