19 Enero 2005 Seguir en 
Sebastián Neville se fue a Estados Unidos en 1999, cuando la Argentina protagonizaba algo parecido a una película de terror. Con voluntad, que lo ayudó a aprender un nuevo idioma, y con las destrezas adquiridas en la Escuela de Cine de Avellaneda, se abrió camino a fuerza de documentales. El último que rodó cuenta la vida nada menos que de César Pelli, el célebre arquitecto tucumano cuyas obras van desde edificios en Manhattan hasta las imponentes Torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia. En una entrevista que LA GACETA le hizo vía Internet, adelantó que tiene la intención de traer esa producción a la provincia.
- ¿Cómo fue el rodaje del documental?
- A través del arquitecto y artista Chris Doyle, para quien estaba trabajando, conocí a Pelli, a quien le propuse una entrevista, que luego se transformó en un documental sobre su vida. Su libro "Observaciones para jóvenes arquitectos" me empujó a iniciar el proyecto. Luego vino Pelli y su increíble articulación y manejo de la historia, del arte y de la arquitectura.
- ¿Cuál es el objetivo que perseguís con este filme?
- La idea de hacer un documental es aprender y luego enseñar a los demás lo aprendido. Creo que esta película es interesante también porque Pelli, como tucumano y como argentino de una época que ya no existe y no creo que vuelva, nos enseña a entender nuestro pasado. Una porción importante de la película "Cesar Pelli" habla sobre la UNT. Fue fascinante saber que a principios del siglo XX hubo personas y hechos relacionados directamente con las altas esferas de la arquitectura moderna europea, no con Argentina, desde la Universidad.
- ¿Cómo se financió este emprendimiento?
- Por diferentes circunstancias y posiblemente porque me daba más libertad, nunca recibí ni un centavo de nadie. Y aunque esto limitó el proyecto, le dio más libertad que si hubiera sido de otra forma. La película no perdió ninguna característica o importancia por no tener a un estudio grande como responsable. Es más, creo que la forma en que las grandes cadenas de TV están presentando los documentales hoy, no es más que un popurrí de imágenes al mejor estilo MTV para teenagers.
- ¿Dónde y cómo se rodó el documental?
- La filmación de entrevistas se hizo prioritariamente aquí, en New Haven, en el Estado de Connecticut. Aquí está nuestro estudio y, además, es donde Pelli trabaja y vive. El resto de las entrevistas se hizo en New York, en Buenos Aires y en Tucumán. Trabajamos con video análogo, Betacam SP, y en algunas oportunidades con digital. A las imágenes de las Petronas las conseguimos gracias a un estudio de Kuala Lumpur. La música fue compuesta y mezclada con dos instrumentos: guitarra y clarinete, que estuvieron a cargo del músico tucumano Julio Santillán. La película dura una hora y está hablada en inglés. A la edición principal de la película la hice yo en mi estudio. Ahora estoy trabajando para producir una copia con subtítulos en español.
- ¿Qué repercusión tuvo?
- Acabamos de terminarla. Sólo se mostró a un público reducido, en calidad de prueba. Luego de esa proyección hicimos algunos cambios importantes y ahora estamos buscando distribución, incluso para la Argentina. A Tucumán la llevaría primero que a cualquier otra provincia, porque tanto César como yo somos tucumanos.
Proyectos
"Quiero hacer algo sobre los incas"
-LA GACETA: ¿Qué proyecto tiene para este año?
-Sebastián Neville: Tengo muchas ganas de hacer algo con todo lo que a veces no me deja dormir. Quiero hacer un documental sobre nosotros, los argentinos. Y por qué somos como somos: admirados, odiados, rechazados, aclamados, olvidados y siempre en boca de todo el mundo. Otra iniciativa pendiente es un documental sobre los incas. Para lograrlo, quiero concentrarme en las montañas de Tucumán y en lugares como La Ciudacita. En mi reciente viaje a Tucumán vi un trabajo de un director porteño que dejaba mucho que desear sobre las ruinas.
-¿Cómo ve el desarrollo del cine en Tucumán y en el país?
-En mi última visita me invitaron a dar una charla en el teatro Orestes Caviglia. En esa oportunidad, noté que la gente en Tucumán, me refiero principalmente a la gente que trabaja en los medios, necesita más apoyo y más instrucción. Yo propuse la creación de una escuela. Y advertí que si no se empezaba con una escuela oficial y apoyada por el Estado, nunca iba a haber constancia. Las producciones pueden venir mucho tiempo después. O, mejor aún, generarse entre tucumanos y no si la varita mágica de la Capital Federal asi lo dispone. Por eso me parece bien que (en la UNT) se haya inaugurado una escuela de Cine y Televisión.
-¿Es muy duro hacer cine en Buenos Aires?
-En Buenos Aires todo está sobre una piedra grande: el dólar a tres pesos. Si esa piedra cae, una industria ahora pujante y con una actividad no vista antes, cae también. Yo espero que, en general, en Argentina (los argentinos que trabajan en cine y televisión en este caso), juntos podamos sacar esta piedra lentamente y que algún día no importe la valuación del dólar ni la de cualquier otra moneda. .
- ¿Por qué terminó radicándose en EE.UU?
-No es algo que lo haya planeado y finalmente concretado. Es más fácil responder por qué me quedo en Estados Unidos. En la Argentina las oportunidades están siempre bajo riesgo por la inestabilidad del país. Aquí es más fácil proyectarse en el futuro, aunque nada sea fácil. Hay cosas que también cuestan sudor y lágrimas. Como en todos lados.
Su vida
El debut fue con el subdesarrollo
"Mi formación empezó cuando aún no tenía 10 años. Un proyector de juguete con películas de papel y una manivela de plástico llamaron tanto mi atención que corrí a mi casa, frente a la plaza de Marcos Paz, y me fabriqué otro casi igual. Usé una caja vacía de zapatillas, una lupa triangular que había encontrado días antes, y una película hecha de papel transparente con dibujos míos atravesó la caja de un lado, al otro. Pero un foco de luz, luego lo quemaría todo". El recuerdo de sus inicios en el cine demuestra que la carrera de Sebastián Neville siempre ha sido intensa.
Tras abandonar la carrera de Arquitectura en la UNT, se fue a Buenos Aires, vivió solo y estudió en la Escuela de Cine de Avellaneda. "Abrí los ojos ante un mundo desconocido. En la Argentina, la Luna y la Tierra tenían la misma distancia que Buenos Aires y las provincias. Era una ciudad fantástica, pero muy fácil de odiar", recuerda.
Su primera película fue "Subdesarrollo For Ever". "Se trataba de lo confundido que los argentinos estábamos respecto de no tener una cultura de tiempo completo -relató-. Luego presenté ?El Hijo de Woody Allen?, una comedia que reflejaba mi admiración de entonces por el director norteamericano".
"Cuando el gobierno de Alfonsín agonizaba, hice las valijas y me fui a Estados Unidos. Ahí aprendí inglés, en la Universidad de Berkeley, e hice tres películas de bajo presupuesto, gracias a un canal de cable que me dio acceso a cámaras y a equipos de edición. Se transmitieron en Channel 3 Alameda", rememora.
"Volví a Tucumán, trabajé en CCC por un tiempo y luego fui a Buenos Aires. Me dieron un puesto en ?3.60 todo para Ver? y en ?Telenoche?. Estaba en el departamento de cámaras de Canal 13 Artear. Viajé por el mundo durante tres años y me volqué por completo al documental y no tanto al cine narrativo", apuntó.
Antes de irse de Canal 13 preparó un proyecto de documental que Discovery Channel autorizó, pero que no se pudo financiar. Después vendrían experiencias en el cine independiente, el regreso a Nueva York y el afincamiento definitivo, ya que echó raíces al casarse y ya tiene dos hijos.
- ¿Cómo fue el rodaje del documental?
- A través del arquitecto y artista Chris Doyle, para quien estaba trabajando, conocí a Pelli, a quien le propuse una entrevista, que luego se transformó en un documental sobre su vida. Su libro "Observaciones para jóvenes arquitectos" me empujó a iniciar el proyecto. Luego vino Pelli y su increíble articulación y manejo de la historia, del arte y de la arquitectura.
- ¿Cuál es el objetivo que perseguís con este filme?
- La idea de hacer un documental es aprender y luego enseñar a los demás lo aprendido. Creo que esta película es interesante también porque Pelli, como tucumano y como argentino de una época que ya no existe y no creo que vuelva, nos enseña a entender nuestro pasado. Una porción importante de la película "Cesar Pelli" habla sobre la UNT. Fue fascinante saber que a principios del siglo XX hubo personas y hechos relacionados directamente con las altas esferas de la arquitectura moderna europea, no con Argentina, desde la Universidad.
- ¿Cómo se financió este emprendimiento?
- Por diferentes circunstancias y posiblemente porque me daba más libertad, nunca recibí ni un centavo de nadie. Y aunque esto limitó el proyecto, le dio más libertad que si hubiera sido de otra forma. La película no perdió ninguna característica o importancia por no tener a un estudio grande como responsable. Es más, creo que la forma en que las grandes cadenas de TV están presentando los documentales hoy, no es más que un popurrí de imágenes al mejor estilo MTV para teenagers.
- ¿Dónde y cómo se rodó el documental?
- La filmación de entrevistas se hizo prioritariamente aquí, en New Haven, en el Estado de Connecticut. Aquí está nuestro estudio y, además, es donde Pelli trabaja y vive. El resto de las entrevistas se hizo en New York, en Buenos Aires y en Tucumán. Trabajamos con video análogo, Betacam SP, y en algunas oportunidades con digital. A las imágenes de las Petronas las conseguimos gracias a un estudio de Kuala Lumpur. La música fue compuesta y mezclada con dos instrumentos: guitarra y clarinete, que estuvieron a cargo del músico tucumano Julio Santillán. La película dura una hora y está hablada en inglés. A la edición principal de la película la hice yo en mi estudio. Ahora estoy trabajando para producir una copia con subtítulos en español.
- ¿Qué repercusión tuvo?
- Acabamos de terminarla. Sólo se mostró a un público reducido, en calidad de prueba. Luego de esa proyección hicimos algunos cambios importantes y ahora estamos buscando distribución, incluso para la Argentina. A Tucumán la llevaría primero que a cualquier otra provincia, porque tanto César como yo somos tucumanos.
"Quiero hacer algo sobre los incas"
-LA GACETA: ¿Qué proyecto tiene para este año?
-Sebastián Neville: Tengo muchas ganas de hacer algo con todo lo que a veces no me deja dormir. Quiero hacer un documental sobre nosotros, los argentinos. Y por qué somos como somos: admirados, odiados, rechazados, aclamados, olvidados y siempre en boca de todo el mundo. Otra iniciativa pendiente es un documental sobre los incas. Para lograrlo, quiero concentrarme en las montañas de Tucumán y en lugares como La Ciudacita. En mi reciente viaje a Tucumán vi un trabajo de un director porteño que dejaba mucho que desear sobre las ruinas.
-¿Cómo ve el desarrollo del cine en Tucumán y en el país?
-En mi última visita me invitaron a dar una charla en el teatro Orestes Caviglia. En esa oportunidad, noté que la gente en Tucumán, me refiero principalmente a la gente que trabaja en los medios, necesita más apoyo y más instrucción. Yo propuse la creación de una escuela. Y advertí que si no se empezaba con una escuela oficial y apoyada por el Estado, nunca iba a haber constancia. Las producciones pueden venir mucho tiempo después. O, mejor aún, generarse entre tucumanos y no si la varita mágica de la Capital Federal asi lo dispone. Por eso me parece bien que (en la UNT) se haya inaugurado una escuela de Cine y Televisión.
-¿Es muy duro hacer cine en Buenos Aires?
-En Buenos Aires todo está sobre una piedra grande: el dólar a tres pesos. Si esa piedra cae, una industria ahora pujante y con una actividad no vista antes, cae también. Yo espero que, en general, en Argentina (los argentinos que trabajan en cine y televisión en este caso), juntos podamos sacar esta piedra lentamente y que algún día no importe la valuación del dólar ni la de cualquier otra moneda. .
- ¿Por qué terminó radicándose en EE.UU?
-No es algo que lo haya planeado y finalmente concretado. Es más fácil responder por qué me quedo en Estados Unidos. En la Argentina las oportunidades están siempre bajo riesgo por la inestabilidad del país. Aquí es más fácil proyectarse en el futuro, aunque nada sea fácil. Hay cosas que también cuestan sudor y lágrimas. Como en todos lados.
El debut fue con el subdesarrollo
"Mi formación empezó cuando aún no tenía 10 años. Un proyector de juguete con películas de papel y una manivela de plástico llamaron tanto mi atención que corrí a mi casa, frente a la plaza de Marcos Paz, y me fabriqué otro casi igual. Usé una caja vacía de zapatillas, una lupa triangular que había encontrado días antes, y una película hecha de papel transparente con dibujos míos atravesó la caja de un lado, al otro. Pero un foco de luz, luego lo quemaría todo". El recuerdo de sus inicios en el cine demuestra que la carrera de Sebastián Neville siempre ha sido intensa.
Tras abandonar la carrera de Arquitectura en la UNT, se fue a Buenos Aires, vivió solo y estudió en la Escuela de Cine de Avellaneda. "Abrí los ojos ante un mundo desconocido. En la Argentina, la Luna y la Tierra tenían la misma distancia que Buenos Aires y las provincias. Era una ciudad fantástica, pero muy fácil de odiar", recuerda.
Su primera película fue "Subdesarrollo For Ever". "Se trataba de lo confundido que los argentinos estábamos respecto de no tener una cultura de tiempo completo -relató-. Luego presenté ?El Hijo de Woody Allen?, una comedia que reflejaba mi admiración de entonces por el director norteamericano".
"Cuando el gobierno de Alfonsín agonizaba, hice las valijas y me fui a Estados Unidos. Ahí aprendí inglés, en la Universidad de Berkeley, e hice tres películas de bajo presupuesto, gracias a un canal de cable que me dio acceso a cámaras y a equipos de edición. Se transmitieron en Channel 3 Alameda", rememora.
"Volví a Tucumán, trabajé en CCC por un tiempo y luego fui a Buenos Aires. Me dieron un puesto en ?3.60 todo para Ver? y en ?Telenoche?. Estaba en el departamento de cámaras de Canal 13 Artear. Viajé por el mundo durante tres años y me volqué por completo al documental y no tanto al cine narrativo", apuntó.
Antes de irse de Canal 13 preparó un proyecto de documental que Discovery Channel autorizó, pero que no se pudo financiar. Después vendrían experiencias en el cine independiente, el regreso a Nueva York y el afincamiento definitivo, ya que echó raíces al casarse y ya tiene dos hijos.







