15 Enero 2005 Seguir en 
Tema: La anciana Eka vive junto a su hija Marina y a su nieta Ada en Tbilisi, la capital de la empobrecida Georgia, una de las naciones más castigadas por la pobreza tras la disolución de la URSS. La mujer tiene pasión por su hijo Otar, quien se fue a París a probar suerte, y le escribe y la llama con regularidad. Esas cartas son la esencia de la vida de Eka. Pero la fatalidad malogra la vida de su hijo. Sin embargo, ella -que desconoce el trágico desenlace- seguirá recibiendo correspondencia.
Crítica: Esta película es una de esas lecciones sobre cine que Europa da cada tanto, y que llegan a estas latitudes gracias a que esta parte del año es época de marea baja en la producción de Hollywood. La directora se toma algo más de la primera media hora para presentar acabadamente a cada personaje, y estos son los minutos con los que hay que tener paciencia, porque la recompensa que sigue será maravillosa. La historia es narrada con la simpleza de lo cotidiano. No hay exageraciones para emocionar, para entristecer, para mostrar miserias o para develar grandezas. Y detrás de las simples líneas del guión puede connotarse la profundidad de ciertos mensajes. La película no pregunta si vale mentir por amor, sino que interroga acerca de quién no lo hizo. El engaño, lejos de ser fácil, demandará el esfuerzo de las tres protagonistas, cuyo papel es inolvidable. Sólo así, Otar (era médico y murió trabajando como albañil) podrá seguir vivo.
Conclusión: Un drama que bien vale la pena.
Crítica: Esta película es una de esas lecciones sobre cine que Europa da cada tanto, y que llegan a estas latitudes gracias a que esta parte del año es época de marea baja en la producción de Hollywood. La directora se toma algo más de la primera media hora para presentar acabadamente a cada personaje, y estos son los minutos con los que hay que tener paciencia, porque la recompensa que sigue será maravillosa. La historia es narrada con la simpleza de lo cotidiano. No hay exageraciones para emocionar, para entristecer, para mostrar miserias o para develar grandezas. Y detrás de las simples líneas del guión puede connotarse la profundidad de ciertos mensajes. La película no pregunta si vale mentir por amor, sino que interroga acerca de quién no lo hizo. El engaño, lejos de ser fácil, demandará el esfuerzo de las tres protagonistas, cuyo papel es inolvidable. Sólo así, Otar (era médico y murió trabajando como albañil) podrá seguir vivo.
Conclusión: Un drama que bien vale la pena.







