Un gravísimo ataque a la libertad de expresión que debe ser investigado

Un gravísimo ataque a la libertad de expresión que debe ser investigado

LA GACETA / FOTO FRANCO VERA. LA GACETA / FOTO FRANCO VERA.

Los derechos individuales vulnerados, la libertad de expresión violentada, las garantías constitucionales cercenadas. Es difícil explicar, y mucho más comprender, las motivaciones que llevaron a la Policía de Santiago del Estero a perpetrar un ataque a la prensa como el instrumentado hoy en las afueras del estadio “Madre de Ciudades”. Una injustificable acción represiva de la que fue víctima el equipo enviado por LA GACETA para cubrir el partido Central Córdoba-Atlético. Una nueva muestra de los ataques a los que el periodismo independiente se ve sometido en la Argentina.

El fotógrafo Franco Vera y el cronista Daniel Coronel tomaban fotos y apuntes de los incidentes que se registraban en el playón adyacente al estadio. Se enfrentaban allí hinchas que pretendían ingresar a la cancha con policías. Fue el registro de esas acciones lo que motivó la reacción de los uniformados contra los reporteros de nuestro diario. Un video, publicado en LAGACETA.com, muestra lo que sucedió a continuación: Vera fue apresado y llevado por un pelotón de infantería. Sólo tenía la cámara y su bolso, mientras lo rodeaban policías munidos de palos y de escudos. De allí fue trasladado a una comisaría.

Nadie escuchó las explicaciones de Vera ni de Coronel, ninguna autoridad se hizo presente para constatar que se trataba de trabajadores de prensa en plena labor informativa. Al contrario; sólo recibieron maltratos, violencia e intolerancia. La Policía santiagueña hizo gala de prácticas represivas impropias de quienes deben mantener el orden y defender la Ley. Es de esperar que esto sea revisado por las autoridades de la vecina provincia y que se tomen las medidas correspondientes, tanto para determinar quiénes fueron los responsables de esta inaudita situación como para que no se reiteren en los tiempos por venir.

Afortunadamente, los anticuerpos republicanos dijeron presente apenas se conoció el caso. La reacción de Adepa fue inmediata. Fopea y la Asociación de Prensa de Tucumán también hicieron pública su preocupación y se solidarizaron con Vera y con Coronel. Con el correr de los minutos las muestras de repudio e indignación fueron multiplicándose. Al mismo tiempo se instrumentaron todas las instancias legales, y también políticas, para conseguir la inmediata liberación de Vera.

Son tan potentes las imágenes de lo ocurrido y elocuentes los testimonios de los testigos que el caso, lejos de pasar inadvertido o de ser rápidamente olvidado, merece una amplia difusión. Fue un ataque a la libertad de prensa como hace tiempo no se veía con tanta inmediatez y crudeza. Una gravísima mancha para Santiago del Estero y un sonoro llamado de atención. Hay una sociedad que no está dispuesta a tolerar que esta clase de violencia, justamente de parte de quienes deben protegernos, se naturalice en la Argentina. Por más que se pretenda silenciarlo, el compromiso del periodismo independiente se mantiene vigente.

Comentarios