Hay muchos más médicos de lo que imaginamos que han decidido dedicar sus vidas a la corrupción y con ello han alcanzado un extraordinario éxito.
Un médico es, en teoría, un profesional que intenta mantener y recuperar la salud y debe estar preparado para dar respuestas y tomar decisiones en condiciones de gran incertidumbre. La corrupción es, para algunos de ellos, una oportunidad y un camino a la gloria, aunque no son muchos los que se animan a transitarlo ya que para ello tienen que romper con algunas reglas.
La guerra es el punto más violento en la escalada de los conflictos y podríamos concebirla como el acto más denigrante de corrupción de la humanidad. Provoca destrucción, muerte y dolor en el antes, en el durante y en el después. Muchos médicos están rompiendo los protocolos, las reglas y están en estos momentos en medio del fuego cruzado intentando cumplir con su juramento hipocrático. Curan en medio de la corrupción.
Estas son fotos donde aparecen “in fraganti” los médicos de la corrupción y fueron tomadas por André Liohn en la línea de fuego.




Estos médicos están poniendo la cara donde otros no pondríamos ni la mano.
Es posible que tengamos la tentación de pensar: ¿Qué sentido tiene? ¿Qué solución podrían aportar unos cuantos locos en semejante escenario?. Muchas veces en los conflictos quizás nunca llegue la solución o la cura, pero si puede llegar el alivio. Los médicos como los mediadores no tienen la obligación de garantizar la sanación o la solución de un problema pero tienen siempre la obligación de consolar y aliviar, aún cuando para ello sea necesario romper algunas reglas y lanzarse con valentía a la corrupción.
¡Hasta la próxima!