El elefante encadenado

Las trabas que un empleado, cualquiera fuere su nivel, se ponga a si mismo para crecer, pueden significar su sentencia a quedarse sin ese empleo.

28 Marzo 2004
"Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros -después me enteré-, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal?pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal era capaz de arrancar de cuajo, con facilidad, la estaca y huir.
El misterio era evidente. ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los adultos. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca? y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también habían hecho la misma pregunta.Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: el elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía. Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia porque cree -pobre- que no puede. El tiene registro y memoria de su impotencia, de aquella impotencia que sintió desde muy pequeño. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez".

Las estacas propias
Leyendo con atención este corto relato podemos luego preguntarnos, cuántas y cuáles son las estacas que -así como al elefante- a nosotros nos atan y no nos damos cuenta. Tanto en nuestra vida privada como en nuestro trabajo.
Por nuestra experiencia como consultores, en forma muy frecuente nos encontramos en diversos ámbitos de trabajo con respuestas como: "aquí eso no se puede", "no podemos", "seguro que no puedo", ante propuestas que implican un desafío o un cambio. Si en una oficina, en un área de trabajo o en una empresa los que forman parte de ella están convencidos de que "no se puede" están -sin quererlo quizás- comenzando a transitar sus últimos días como empleados.
Estamos convencidos que es así, porque la complejidad, la competitividad, la globalización, como características del contexto que rodea a las empresas hoy, exigen que los que forman parte de ellas asuman una actitud de búsqueda permanente. Búsqueda de: nuevos mercados; nuevas y más eficientes formas de trabajo; nuevas y mejores formas de relacionarnos personalmente; nuevas y mejores formas de dirigir; otras formas de generar confianza; en definitiva, de crecer.
Respecto de las "estacas" que no nos permiten crecer, y sin dejar de tener en cuenta las experiencias personales de cada uno, podríamos enumerar: la suposición de que con aquello que nos permitió en otro momento ser exitosos podremos ser exitosos también hoy; la seguridad que nos brinda una tarea o labor conocida, pero que a la larga se convierte en frustración; un altercado con el jefe hace mucho tiempo; un mal concepto del empleado por parte del jefe, construido hace tiempo; autoetiquetarse con una forma de ser porque "yo a esta altura no cambio"; no actuar porque "qué dirán los demás; pensar que "a esta altura ya no tengo nada que aprender"; etc.
Hoy mas que nunca, necesitamos emprendedores, es decir, personas , empleados, que continuamente estén iniciando un nuevo camino, insatisfechos con la última "llegada" y esto obviamente significa que? ninguna o muy pocas "estacas" nos impidan emprenderlo.

Tamaño texto
Comentarios