La basura tecno se transforma en arte y en objetos de decoración

Los casetes y las cintas de VHS, entre otros objetos que se usaban en los 80 y los 90 encuentran nuevos destinos.

27 Jun 2015
1

Alex Williams / The New York Times

En la nueva película de Noah Baumbach, “While We’re Young” (Mientras seamos jóvenes), a Josh y a Cornelia, integrantes de la envejecida Generación X (interpretados por Ben Stiller y Naomi Watts), que tratan desesperadamente de recuperar su juventud, los impresiona la decoración doméstica del departamento de sus nuevos amigos, dolorosamente a la moda, Jamie y Darby (Adam Driver y Amanda Seyfried).

La joven pareja exhibe, orgullosamente, una cineteca de cintas VHS de la época de Ronald Reagan, junto con un estante con casetes de música. “Es como si su departamento estuviera lleno de todo lo que tiramos alguna vez”, dice Cornelia con aire de asombro

El desecho tecnológico de las décadas del 80 y del 90 está encontrando una segunda vida con una nueva generación de artistas, diseñadores y los nostálgicos de las computadoras, que readapta los restos de la era digital temprana de su juventud y los convierte en arte, en decoración doméstica y en joyería.

Se puede pensar en ella como la siguiente evolución del estilo retro chic. “Apenas estamos en el punto en el que podemos mirar en retrospectiva las cintas VHS y darnos cuenta de lo genial que eran”, dijo Erika Iris Simmons, una artista de 31 años de Chicago, quien trabaja con el nombre de Iri5, haciendo retratos de luminarias como Jimi Hendrix y Marilyn Monroe no con pincel, sino con rizos de cinta de viejos casetes y VHS.

Para Simmons, la cinta de los casetes recuerda una asociación más física, más táctil, que tuvieron alguna vez los niños de los 80 y de los 90 con sus aparatos; ella recuerda que sabía la forma precisa de soplar dentro del cartucho de juegos del Nintendo para hacerlo funcionar cuando no se cargaba. “Todos tenemos esa experiencia compartida de interactuar con la tecnología que no llegas a tener con los MP3”, dijo.

En forma similar, Chris McCullough, de 40 años, un diseñador arquitectónico de Los Angeles, reproduce retratos de íconos culturales, como James Brown, usando casetes como teselas. “Representaron el primer medio de música popular portátil que podías compartir y personalizar”, comentó McCullough. Obviamente, eso fue antes de que servicios como Spotify hicieran que la música esté siempre disponible.

(Si bien las cintas de los casetes son técnicamente analógicas, alcanzaron su cenit cultural temprano en la era digital de los 1980, justo cuando las PC estaban entrando en la corriente principal.)

Los propios periféricos antiguos de Nintendo pueden también funcionar como arte o, al menos, como decoración doméstica llamativa. Jeff Farber, de Oshkosh, Wisconsin, vende escritorios y lámparas de pie estilo pop art hechos de PlayStation y Nintendo64. El propósito de estos artículos es celebrar una era en la que los artefactos tenían cierto poder de permanencia.

“Cuando era niño, la tecnología avanzaba muchísimo más lento que ahora”, dijo Farber, de 36 años. “Como una mascota querida, la cuidabas y te daba alegrías y te entretenía por muchos, muchos años”, agregó.

A medida que se reduce el ciclo vital del aparato electrónico promedio a, prácticamente, un abrir y cerrar de ojos, las montañas de basura electrónica siguen aumentando y se espera que superen las 70 millones de toneladas métricas este año, en comparación con cerca de 19 millones en 1990, según un informe del 2014 hecho por Step, una iniciativa de sustentabilidad afiliada a Naciones Unidas.

A excepción de casos insólitos, son pocos los que miran el montón de basura y ven un tesoro. Sin embargo, eso ya empezó a cambiar.

En línea

No sorprende que estos aficionados a la tecnología compartan su pasión en las comunidades on line. Uno de los foros más populares es el blog tecnológico DIY que maneja Evil Mad Scientists Laboratories, una empresa familiar en Sunnyvale, California, que produce hardware de código abierto.

En el sitio se presentan tutoriales sobre cómo hacer aros con chips de reguladores lineares, pendientes utilizando condensadores y un banco de madera en la forma de un chip de circuito integrado clásico 555 de los 1970.

“La mayoría de nosotros estamos muy metidos en las comunidades productores”, contó Lenore Edman, una fundadora, “así es que estos artículos son símbolos, tanto de nuestra historia como de nuestro conocimiento”, concluyó.

Comentarios