“Gato negro” : La marca de la tucumanidad

La provincia -su historia, sus escenarios, su cultura- juega un rol fundamental en la película.

10 Abr 2014
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ALTO EN EL RODAJE. El tucumano Máximo Verón encarnó al protagonista en su niñez. Aquí, con Lito Cruz. foto gentileza familia veron

Estamos en el interior provincial, a mediados de la década del 50, época en la que la industria azucarera funcionaba a pleno. En ese mundillo de ingenios y cañaverales nace Tito Pereyra, protagonista de “Gato negro”. La infancia rural en aquel Tucumán será clave en la vida de Tito, un devenir cruzado por la realidad política argentina y por sus propias ambiciones.

Luciano Cáceres, toda una estrella de la TV, encarna a Pereyra en la ópera prima de Gastón Gallo. San Pablo, La Florida y Villa de Medinas fueron algunas de las locaciones elegidas para el rodaje. Un amplio equipo de producción invadió esas localidades a mediados del año pasado.

“A Tito el pueblo le quedaba muy chico, se fue primero a conquistar la ciudad y después el mundo. Es un tipo con una ambición enorme, que va a tener que tomar decisiones a conciencia aunque no todas son políticamente correctas y bordeará, por momentos, los negocios turbios”, explica Cáceres. “Pero -agrega- siempre trabajó, y si se va a quedar con un vuelto es porque lo laburó, no es que la hizo fácil. Es un tipo muy impune que disfruta de su trabajo y de lo que va construyendo”.

La tucumanidad es una constante a lo largo de “Gato negro”. En el guión mucho tuvo que ver la familia de Gallo -oriunda de la provincia-, ya que le transmitieron historias y tradiciones. La participación de actores y extras tucumanos fue decisiva para subrayar, por ejemplo, el acento y los modismos del campo.

Uno de los convocados fue el pequeño Máximo Verón, quien interpreta a Tito Pereyra cuando tenía 4/5 años. “El contacto surgió a través de José Manuel Segura, que es tío de Máximo y vive en Buenos Aires”, apuntó Alejandro, papá de Máximo. “Él trabaja en el mundo del cine y les mostró una foto de Facebook. Les gustó y nos convocaron”, agregó.

Máximo fue a San Pablo con su mamá, Ema Díaz Cornejo, y rodó sus escenas en apenas una hora. Se desenvolvió a la perfección, para sorpresa de todos. Compartió el set nada menos que con Lito Cruz, quien hace el papel de Pereyra padre.

Comenta Alejandro que les hicieron notar a los productores que Luciano Cáceres tiene ojos claros, pero los de Máximo son marrones. “Nos dijeron que no nos preocupáramos, que eso se soluciona”, advirtió. Por supuesto que toda la familia está ansiosa por ir al cine.

Leticia Brédice, Luis Luque y Guillermo Arengo completan el reparto de esta producción que combina suspenso, acción y los vaivenes de un particular entramado familiar. Claro que hay condimentos extras que refuerzan el interés de los tucumanos por la película.

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