Se hartaron y ya piensan en amedrentar a los carreros

20 Ene 2013
El lugar, inmundo, obliga a contener la respiración. Lo contrario provoca arcadas. Obliga a detener el vehículo, a maldecir, a cuestionar la vigencia del histórico slogan provincial. ¿Jardín de la República? El basural que crece en la Congreso al 1700 asusta y envenena la vida del barrio. Sigue ahí, librado a los cuatro vientos, hediondo e inmenso. De terror, pero real.

Algunos vecinos creen que es hora de arremangarse las mangas. "No podemos permitirle al carrero que tire basura en nuestra vereda. Vamos a amedrentarlos para que no vuelvan más", desafió José Gualinchain, de 72 años. El jubilado perdió la cuenta de los carros que ingresan al barrio, pero supone que son más de 30. "Hay que buscar vecinos valientes, lástima que muchos son cortos de genio y se esconden bajo el colchón", se lamentó.

Amenazados
Su esposa, Imelda Argentina Oliva, agregó que no es justo que ellos no tengan los mismos beneficios que los vecinos de Castro Barros al 1000, donde antes había un basural. Allí, por orden del municipio, hay custodia policial y los carreros, ante la presencia de los agentes, desaparecieron. 

"Nadie merece vivir en estas condiciones. Una vergüenza", se quejó Teodulfo Mercado, y recordó que la última vez que tuvo el coraje de enfrentar a un carrero este lo amenazó con un machete. La mugre a la intemperie ya ocupa media calzada. Además, ese tramo de la Congreso no está pavimentado y los matorrales crecen impunes y salvajes.

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