Más de 3.000 jóvenes gritaron "¡María, soy todo tuyo!"

Este año, centenario de la coronación de la Virgen de La Merced, el pedido es que los ayude a alejarse de la esclavitud de la droga y de la violencia

03 Sep 2012
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ALEGRÍA Y ORACIÓN. Jóvenes de todas las parroquias de Tucumán se unieron a la peregrinación. Partieron a las 10 desde la ex Quinta Agronómica y caminaron cantando con alegría hasta el templo de La Reducción, en Lules. LA GACETA / FOTOS DE INéS QUINTEROS ORIO

Llegaron a San Pablo con las caritas encendidas por el sol impiadoso. Pero felices, cantando y saltando, como si los 10 kilómetros recorridos a pie desde la ex Quinta Agronómica hasta la parroquia de San Pablo -primera parada de la Peregrinación de la Juventud hasta llegar a La Reducción, en Lules- hubiera sido un paseo. Más de 3.000 jóvenes se encargaron de expresar con todas sus fuerzas el lema que los animaba: "María, soy todo tuyo".

Ellos se encolumnaron por la ruta, llevando la Cruz de las misiones y también un nuevo personaje, un muñeco enorme que representaba la figura de Jesús y movía sus brazos, balanceándose al ritmo de los jóvenes.

"Pensamos la peregrinación como un itinerario espiritual. Los jóvenes vamos a los brazos de la Virgen", celebró María Chocobar, estudiante de 25 años de la carrera de Comunicación Social de la UNT.

"El año pasado esta peregrinación no se hizo porque la comisión de Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis, que la organiza, es nueva. Además venía poca gente. Ahora queremos retomarla con mucho entusiasmo y buena animación", aportó Natalia Díaz.

Al mediodía, cuando los rayos del sol quemaban los sombreros y aflojaban las piernas, llegó el agua fresca. Un camión de la organización se ubicó al lado de la columna, que no se detuvo en ningún momento, y desde allí comenzaron a volar las botellas de agua mineral. Los peregrinos las barajaban como maná que caía del cielo. La música y la alegría no pararon nunca.

Contra la esclavitud

"Dentro de pocos días se cumplen los 100 años de coronación de la Virgen de la Merced. Le pedimos a María que nos libre de las esclavitudes como la droga, la violencia y tantas otras", enfatizó el padre José Navarro, asesor de la pastoral de Juventud.

Una presencia que no pasó inadvertida fue la de monseñor Melitón Chávez, a cargo del proyecto de la futura apertura de la Fazenda, en El Cadillal. "Esperamos poner la piedra basal antes de fin de septiembre", expresó el sacerdote.

En Lules, frente a la iglesia Catedral se realizó la presentación de la Fazenda. Un joven recuperado dio su testimonio y una religiosa de La Costanera habló del trabajo con los jóvenes adictos. La comunidad parroquial de San Pablo Apóstol preparó un gesto de rechazo a la violencia: destinó un mural blanco para que los jóvenes expresaran sus sentimientos.

"Este gesto contra la violencia se realiza en toda Sudamérica. Es una manifestación de los jóvenes que queremos vivir en una sociedad en paz, donde primen el amor y el diálogo y no la violencia", explicó Juan Carlos Rizo. Él realizó un bosquejo en el mural y los demás lo pintaron. Pero al final los chicos se manifestaron en forma espontánea y se divirtieron largo rato plasmando sus manos embadurnadas con distintos colores sobre la pared blanca. "Esta mano es mi modo de decir ¡presente! ¡Yo también estoy en contra de la violencia!", gritó Gisela, de 15 años. Otro de los gestos que realizaron en San Pablo fue plantar un árbol. "La idea es reflejar que estamos enraizados en Cristo", contó María. Los ejemplares de fresnos fueron donados por la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad capitalina.

"¡Es maravilloso estar con otros jóvenes que comparten tu mismo amor por Cristo y por la Iglesia", confesó Ana Laura, de Tafí Viejo. "De otro modo nadie te entiende, sos como un bicho raro -agregó-. Estar juntos en peregrinación te da mucha fuerza".

Voces desde la Fazenda

"Estaba muerto por la droga y Dios me revivió"


"He tenido la mala suerte de conocer todas las comisarías de Tucumán. ¡Fumaba porros, tomaba pastillas... qué no he hecho! Hasta que Dios me las puso delante a las Hermanas Carmelitas. Ellas me hablaron de la Fazenda. Y ahí me fui, a Deán Funes, en Córdoba, donde encontré a Dios. Él me revivió, porque estaba muerto por la droga, que tapa los sentimientos y aparta a la familia. A los tres meses de entrar murió mi madre. Regresé para el entierro y me volví para seguir el tratamiento y poder dar mi testimonio como lo hago ahora", contó Juan, de 30 años.

Frente a la iglesia Catedral de Lules, el joven recuperado y la hermana Patricia Silva, de la congregación de las Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio, explicaron cómo es el trabajo en la Fazenda. Ella es voluntaria en La Costanera y en los grupos de familiares "Esperanza viva". "Nos acercamos a los chicos con un plato de comida, con un mate cocido, y los alentamos a que salgan de esa vida, porque siempre vale la pena luchar. Comenzamos a caminar juntos con mucha oración y diálogo hasta que entran en alguna Fazenda, de las que hay en Aguilares, Córdoba, La Rioja o Buenos Aires", destacó.

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