"Nos dijeron que teníamos la culpa de lo que le pasó al bebé"

04 Julio 2012

La mamá de Valentino Jeremías Castro Salvatierra, Jimena Priscila Salvatierra, intentó defender todo el tiempo -con su declaración- a su concubino. "Él jamás le haría daño a su hijo, vivía para él. Para mí, lo golpearon en el hospital, por algo no me dejaban verlo", argumentó la joven de 23 años. Además, contó que los médicos los encerraron en una pieza a ella y a Arnaldo Germán Castro. "Nos trataron muy mal, nos dijeron que éramos padres golpeadores y que teníamos a culpa de lo que le había pasado a nuestro hijo", afirmó entre lágrimas. Según la madre de la víctima, le explicaron que el niño debía ser operado de urgencia porque tenía hematomas que le estaban afectando el cerebro. "Yo nunca le vi la manchita morada que los médicos decían que tenía al lado de la oreja", agregó.

Luego intentó reforzar la teoría de que su tía estaba senil y tenía constantes cambios de ánimo. Sin embargo, cuando el tribunal le preguntó si alguna vez la mujer la había agredido físicamente, respondió con un rotundo "no", contradiciendo la declaración de su concubino.

"Mi hermana tenía obsesión con Valentino, lo miraba mal"

La abuela materna de Valentino, Hilda Rosa Paredes, también se empeñó en defender la inocencia de su yerno, aunque se mostró nerviosa. La mujer admitió haber visto una mancha morada a la altura de la sien del bebé y dijo que "la tenía de antes", algo que desconcertó a los jueces y no supo explicar. "Cuando lo llevamos al hospital yo lo tenía en los brazos, estaba pálido y ahogado", aseguró.

Inmediatamente después, insinuó que su hermana Berta Paredes podría haber sido la autora material del golpe que acabó con la vida de su nieto. "Ella ahora vive en Buenos Aires, pero estaba senil. Era buenita por ratos, pero después se ponía molesta y agresiva. Andaba siempre con una varilla en la mano y tenía obsesión con el bebé, a veces lo miraba mal", relató. En ese sentido, sostuvo que la mujer solía levantarse de noche y entrar a las habitaciones sin permiso. "Al bebé no lo vi golpeado esa mañana, ni siquiera tenía la cabeza hinchada. Pero de ninguna manera creo que mi yerno haya podido hacer una cosa así", concluyó.

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"El golpe tuvo que haber sido muy fuerte, con violencia"

Una testigo clave fue Nancy Carrizo, la médica de la Policía de Tucumán que realizó el examen externo del cuerpo de Valentino. En el informe que elaboró luego de revisar el cadáver, consignó que presentaba tres fracturas en el cráneo, una sutura posterior a una cirugía de desplaquetamiento (que consiste en perforar algún hueso de la cabeza para descomprimir el cerebro), los ojos morados y ninguna otra lesión en el resto del cuerpo.

Respecto a la causa, la profesional explicó que debió tratarse de un solo golpe, que debió ser fuerte, con violencia. "Lo que tenía no es común, no pudo ser producto de una caída, tuvo que haber maltrato". Cuando los jueces le preguntaron cómo se pone el rostro de un niño que acaba de sufrir un golpe de esa magnitud, la médica respondió que pálido. "Si se tratara de un ahogo debería ponerse azul", agregó.

Por último, explicó que un daño de esas características no pudo llevar demasiado tiempo, ya que el niño no habría resistido más de 12 horas sin ser intervenido quirúrgicamente.

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