"Es hora de entregar todo el conocimiento al mundo"

15 Febrero 2012
Tenía nueve años cuando doña Agustina Sinca Mamaní se fijó en él. Pidió permiso a la familia y lo adoptó como discípulo. Gerardo Miranda Miranda,nativo de Cusco, Perú, se preparó durante 12 años. Hasta que a los 21, por fin, recibió su "mesa (ceremonial)", que equivale a la graduación. Allí se transformó en Germán Huarihuilcas, como lo conocen todos.

Inteligente, de mirada profunda y físico menudo, Germán vive humildemente de su trabajo como albañil y artesano, pero no tiene problemas para subirse a un avión y viajar a París cuando lo necesitan y le envían los pasajes. Cuando no puede trasladarse utiliza su poder para realizar viajes astrales nocturnos. Tiene seguidores y amigos en todo el mundo. No cobra por sus "trabajos" (el más común es la lectura de la hoja de coca), pero recibe lo que quieran darle en gratitud.

Todos los años, en la noche del 2 de mayo se reúnen los chamanes de todo el mundo y discuten los grandes temas del universo hasta el día siguiente. Allí se toman grandes decisiones. Uno de los mayores debates es si los chamanes deben o no dar a conocer al mundo todo lo que saben.

"¿Para qué seguir manteniendo el secreto? ¡Ya es hora de entregar toda esta sabiduría a la humanidad!", propone Germán. Él mismo ya lo ha empezado a hacer. Sin embargo, reconoce que en muchos casos se cometieron errores en la aplicación de esos conocimientos. "La información dada está siendo mal manejada por seudochamanes que están tergiversando las sagradas enseñanzas de nuestros ancestros. Pero yo sé que la luz, al final, vencerá", le dice a LA GACETA.

¿Qué es ser chamán? "Nuestra misión es la de ayudarte a encontrar el punto de conexión entre tu yo interior y lo que vienes a buscar, que te pertenece. Somos sanadores de enfermedades del cuerpo físico y del alma, eso nos hace distintos a los médicos tradicionales -explica-. Sanamos en base a hierbas. Pero no tenemos un don especial; todos lo tenemos, sólo hay que desarrollarlo. Y cuando lo encontramos, lo adoptamos como una misión en la vida. El premio de esta misión es ver caras felices, espíritus radiantes".

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