04 Febrero 2012 Seguir en 
Un aviso en LA GACETA fue el detonante para que cinco jóvenes tucumanos decidieran cambiar su futuro. Algunos sin tenerlo planeado, otros con la idea en mente, pero mucho antes de enterarse de la posibilidad de obtener becas en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), en Foz de Iguazú.
"Cuando lo leí en el diario sentí que era una gran posibilidad para mi futuro. Me inscribí pero no les conté a mis padres hasta que supe que me habían aceptado. Fue toda una sorpresa", cuenta Alejandra Sánchez (21 años). Ella, junto a Florencia Peters (17), Patricio Reyes (17), Matías Minahk (20) y Pablo Guzmán (19), fueron becados para estudiar diferentes carreras en la casa de altos estudios. La UNILA está ubicada estratégicamente en la frontera trinacional (Brasil, Argentina y Paraguay), con la intención de promover el intercambio de conocimientos mediante la integración regional.
"Tenía la idea de que las becas eran inaccesibles. Me postulé pero creía que no tenía chances, porque además soy menor de edad y como condición básica se requería postulantes desde los 18 años. Yo tengo 17, pero al ser aceptada me dijeron que hicieron una excepción gracias mi promedio y a las recomendaciones del colegio donde estudiaba", confesó Peters, ex alumna de la escuela General Belgrano, de Tafí Viejo.
Los cinco tucumanos, seleccionados en la etapa final por el Ministerio de Educación de la Nación, recibirán una beca que incluye la matrícula universitaria, seguro médico, alojamiento (en una residencia de estudiantes que posee la UNILA), transporte local y alimentación (tres veces al día).
La mayoría de los programas educativos que recibirán son bilingües, aunque tendrán de manera obligatoria clases de Portugués intensivo. Y para aprender profundamente el idioma, en la residencia convivirán con un estudiante brasileño.
"Dejar todo atrás no es fácil. Da un poco de miedo, ya que es difícil separarse de la familia, amigos y de mi novia", comenta Pablo. En su valija -como en la de sus comprovincianos- los recuerdos serán más importantes que cualquier otro objeto. Por eso la llenarán de fotografías, para sentirse un poco acompañados.
"Cuando lo leí en el diario sentí que era una gran posibilidad para mi futuro. Me inscribí pero no les conté a mis padres hasta que supe que me habían aceptado. Fue toda una sorpresa", cuenta Alejandra Sánchez (21 años). Ella, junto a Florencia Peters (17), Patricio Reyes (17), Matías Minahk (20) y Pablo Guzmán (19), fueron becados para estudiar diferentes carreras en la casa de altos estudios. La UNILA está ubicada estratégicamente en la frontera trinacional (Brasil, Argentina y Paraguay), con la intención de promover el intercambio de conocimientos mediante la integración regional.
"Tenía la idea de que las becas eran inaccesibles. Me postulé pero creía que no tenía chances, porque además soy menor de edad y como condición básica se requería postulantes desde los 18 años. Yo tengo 17, pero al ser aceptada me dijeron que hicieron una excepción gracias mi promedio y a las recomendaciones del colegio donde estudiaba", confesó Peters, ex alumna de la escuela General Belgrano, de Tafí Viejo.
Los cinco tucumanos, seleccionados en la etapa final por el Ministerio de Educación de la Nación, recibirán una beca que incluye la matrícula universitaria, seguro médico, alojamiento (en una residencia de estudiantes que posee la UNILA), transporte local y alimentación (tres veces al día).
La mayoría de los programas educativos que recibirán son bilingües, aunque tendrán de manera obligatoria clases de Portugués intensivo. Y para aprender profundamente el idioma, en la residencia convivirán con un estudiante brasileño.
"Dejar todo atrás no es fácil. Da un poco de miedo, ya que es difícil separarse de la familia, amigos y de mi novia", comenta Pablo. En su valija -como en la de sus comprovincianos- los recuerdos serán más importantes que cualquier otro objeto. Por eso la llenarán de fotografías, para sentirse un poco acompañados.







